"La suerte existe, pero tenés que acompañarla"

Alejandro Rementería se considera un afortunado por haber contado con el apoyo de mucha gente, pero también está seguro de que hizo méritos para lograr eso.
"La suerte existe, pero vos tenés que acompañarla, porque si la esperás no te va a llegar nunca. Yo corrí en Gol acá, cuando vino el Super Cart, y ni siquiera había ido al autódromo. Llegué un sábado a la tarde y me lo cruzo a Carlos Legnani padre, me da un abrazo, un beso y me dice '¿cómo puede ser que no corras?, tenés que correr'. Había dos autos y me dijo que iba a correr con uno de esos, que le echara nafta y le ponga gomas. A otros pilotos se lo alquilaban, y a mí me lo dieron", recuerda.
"Durante todos los años que corrí, hubo un montón de gente que me ayudó y estoy muy agradecido", reconoce.
La principal ayuda la tuvo de sus seres más cercanos, y después de los sponsors, pero Alejandro asegura que el automovilismo no le dejó dinero, sino deudas.
"Yo tenía publicidades y todos aportaban. Eran empresas importantes, pero suponete que necesitabas 10 para correr y juntabas 6. El resto había que ponerlo. Así, mi viejo vendió camiones, camionetas, autos. Todo lo que tenía a mano cuando no estaba la plata, se vendía. El automovilismo me dejó conocidos, algún amigo, deudas y el cariño de la gente. A mí no me dejó plata el automovilismo", remarca.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico