La Unión Europea comenzará a deportar refugiados hacia Turquía desde mañana

La controvertida decisión que ha sido cuestionada por la ONU, representa según los líderes europeos una medida "temporal y extraordinaria" que es necesaria para poner fin al "sufrimiento humano y restaurar el orden público".

Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) lograron ayer un consenso para que comience a regir desde mañana un acuerdo firmado con el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, para deportar hacia el país euroasiático a los refugiados e inmigrantes irregulares que lleguen a Grecia.
"Acuerdo. La prueba de su implementación empieza el domingo", señaló la presidenta de Lituania, Dalia Grybuskaite, en un mensaje de la red social Twitter, al tiempo que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, confirmó: "hay un acuerdo unánime entre todos los jefes de Estado y de gobierno de la UE y el primer ministro turco".
Hace once días se firmó el controvertido acuerdo con Turquía que desató la polémica entre las ONG y las agencias humanitarias de la Organización de Naciones Unidas (ONU) porque permitía las devoluciones en calientes y reconocía a Turquía como país seguro para los refugiados, pese a la inestabilidad y violación de derechos humanos en el país.
Reunidos en Ginebra en la novena cumbre desde abril de 2015, los 28 aprobaron una propuesta pactada por los negociadores del bloque y Turquía en la que, para cumplir con la legalidad internacional, se hace expresa referencia a que las demandas de asilo se estudiarán "de forma individual" y que "no habrá deportaciones colectivas", una cuestión que desataba fuertes resistencias en la ONU y organizaciones humanitarias.
Luego los representantes de los 28 países europeos se reunieron con el premier turco Davutoglu para aceptar el documento en una reunión formal, que puso fin a dos prolongadas jornadas de negociaciones en la capital belga.
"Todos los inmigrantes quedarán protegidos de acuerdo a los estándares internacionales pertinentes y con respeto al principio de 'no devolución en caliente'", señaló la declaración conjunta -citada por la agencia de noticias EFE-, que también recalcó que se trata de una medida "temporal y extraordinaria" que es necesaria para poner fin al "sufrimiento humano y restaurar el orden público".
Asimismo, los líderes europeos se comprometen a abrir antes de junio el capítulo 33 del proceso de adhesión de Turquía a la UE, el relativo a las provisiones financieras y presupuestarias, así como a identificar en el plazo de una semana una lista de proyectos a los que conceder parte de los 3.000 millones de euros iniciales acordados para apoyar a los 2,7 millones de refugiados en Turquía.
El acuerdo, al que varias organizaciones humanitarias como Human Rights Watch (HRW) acusan de edulcorar la expulsión masiva permitirá también movilizar otros 3.000 millones adicionales una vez se haya agotado esa cantidad inicial a partir de 2018.
También incluye el mecanismo conocido como "uno por uno" por el cual el bloque comunitario se compromete a aceptar a un sirio por cada sirio devuelto a Turquía, para acabar con el modelo de negocio de las mafias de traficantes de personas e indica que este proceso se llevará a cabo de acuerdo con los criterios de vulnerabilidad de la ONU, según los cuales se dará prioridad en la su salida del territorio turco a las personas más débiles como mujeres y niños.
Los líderes europeos sostienen que esta directiva permitirá aplicar un proceso acelerado para derivar a todos los solicitantes de asilo que hayan llegado a la UE desde un país tercero seguro hacia ese país, en este caso Turquía, por lo que en la práctica el sistema permitiría evitar que sigan acumulándose casos en Grecia en espera de su tramitación.
Todos aquellos inmigrantes que no deseen pedir asilo o que no cumplan los requisitos para recibirlo tendrán que ser deportados.
Turquía y Grecia, asistidas por las instituciones y agencias de la UE, tomarán las medidas necesarias para asegurarse de que el sistema funcione en la práctica.
De su lado, la UE se compromete a cubrir los costos de las operaciones de retorno y aclaró que para otorgar asilo dará prioridad a todos los inmigrantes que no hayan entrado previamente o intentado entrar en la UE.
El acuerdo recibió fuertes cuestionamientos desde sus inicios, cuando el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, acusó a las autoridades europeas de violar principios fundamentales como la solidaridad, la dignidad y los derechos humanos si proseguían en su intento de "expulsar colectivamente" a los refugiados que lleguen a sus costas.
También la oposición turca criticó el acuerdo y denunció que el mismo permitirá que el país euroasiático se convierta en "país colchón" para la UE.

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