"La utopía comunista volverá a nuestras vidas", aseguró Svetlana Alexiévich

"No podemos decir que el socialismo sea una idea mala, lo malo fue la versión rusa del comunismo", remarcó la Nobel. "Lenin ya había advertido que sin otro nivel de conciencia la utopía sería un baño de sangre, y así fue", añadió.

Tras dedicarse durante más de treinta años a documentar el fracaso de la antigua Unión Soviética en una obra profundamente humanista premiada con el Nobel de Literatura en 2015, la escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich asegura que "la utopía comunista retornará a nuestras vidas".
La frase quedó flotando en el aire en el arranque de la conferencia de prensa que Alexiévich brindó ayer en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), con motivo de su participación en el festival literario Kosmopolis.
Ninguno de sus libros, que ella misma denomina la "Enciclopedia de la Utopía roja" ("La guerra no tiene rostro de mujer", "Voces de Chernobyl", "Los muchachos de Zinc" o "El fin del homo sovieticus") fueron publicados en su país, Bielorrusia, donde Alexiévich es considerada "persona no grata".
A pesar de ello, hace más de tres años que regresó a vivir a Minsk, la capital de la ex república soviética gobernada desde hace más de dos décadas con puño de hierro por Aleksander Lucashenko. Pero no fue el autoritarismo de su país o la deriva opresora de la Rusia de Vladimir Putin lo que le hizo pensar en el retorno del comunismo, sino su experiencia del exilio en países como Suecia, Alemania o Francia.
Especialmente en el país escandinavo Alexiévich dijo haber visto "mucho socialismo" en temas de justicia o fiscales. Y agregó: "cierto nivel o etapa de evolución de la conciencia lleva a elementos socialistas".
"No podemos decir que el socialismo sea una idea mala, lo malo fue la versión rusa del comunismo", remarcó la Nobel, cuyos libros se destacan por haber elevado al periodismo a un nivel de excelencia literaria. "Lenin ya había advertido que sin otro nivel de conciencia la utopía sería un baño de sangre, y así fue", añadió.
Alexiévich, de 67 años, contó que ella es "de la generación que negaba el comunismo, no por la idea, que era bonita, sino por su realización". Pero "ni como sociedad ni como entidad económica estamos preparados para ser todos felices, quizás lo estemos de aquí a cien o doscientos años", añade.

EL RETORNO DEL COMUNISMO
"Me acuerdo que en los 90 reinaba un romanticismo, la gente decía: se irán los comunistas y vendrá la libertad. Nos sentíamos héroes por luchar contra el monstruo del comunismo, y ahora vivimos con las ratas que salieron de nuestras vidas, nuestra naturaleza y nuestra propia alma", reflexiona la escritora.
"En cualquier país dictatorial, las personas quedan niveladas y tienen enterrado un monstruo, una persona deformada que no dejan aflorar". Por lo tanto, "cuando llega la libertad nadie sabe lo que es", sostiene.
Con la caída de la antigua Unión Soviética, "el poder lo tomaron los ladrones, que se repartieron las riquezas del país, y continúan robando", denunció. "Los que comenzamos la revolución estábamos soñando con un socialismo de cara humana, no estábamos preparados para un mundo cruel".
Cada vez que se habla de la Premio Nobel bielorrusa, lo primero que se destaca es el carácter coral de su obra, que recoge testimonios de personas comunes quienes para la autora constituyen el "verdadero abono de la Historia". Parafraseando a José Ortega y Gasset cuando decía que "el siglo XX es el de la insurrección de las masas y cada persona tiene derecho a no desaparecer sin rastro", Alexiévich aboga por abandonar el periodismo banal para abordar temas profundos.
"Lo que hago es un intento de cubrir todo el territorio de nuestra vida, y sin esta forma polifónica sería imposible. Elijo personas de distintas edades, profesiones, situaciones geográficas (...) cada persona no es un documento per se, sólo el conjunto de todos ellos conforma la verdad", sostiene Alexiévich, quien dice seguir los pasos de Dostoievski y Valam Shalámov.
Tras cumplirse 30 años de la tragedia de Chernobyl, sobre la que publicó precisamente el libro "Voces de Chernobyl", la escritora se refirió a aquella catástrofe y a la ocurrida en Fukushima, Japón: "Es un símbolo del ser humano que piensa que en el enfrentamiento con la naturaleza puede ganar".
La escritora está trabajando actualmente en un libro sobre el "amor" y admite que se encontró con dificultades a la hora de hablar con los hombres. "No pienso que ellos son simples, soy yo que no formulo las preguntas correctas". Su objetivo es, sencillamente, "escribir un libro interesante para una persona contemporánea, y para eso lo fundamental es tocar la dimensión eterna del alma humana".

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