La vía pública no es amigable para personas no videntes

Ayer a la mañana, Martín Navarro llegaba al Centro de Rehabilitación donde participa de diferentes talleres cuando cayó a un pozo que estaba precariamente señalizado en la calle Alvear. El joven sufrió fractura de peroné y muñeca. "Es algo que preocupa y mucho. El pozo tenía un vallado precario, pero la gente de Camuzzi dice que es lo que corresponde", explicó Viviana Ingram, directora del Centro de Rehabilitación Luis Braille, quien afirmó que la ciudad no está preparada para los disminuidos visuales.

Podría ser un chiste negro o la escena de una trágica comedia. Sin embargo, es pura realidad. Su protagonista se llama Martín Navarro y tiene 31 años. Es no vidente, padece una grave sordera y ayer cuando llegaba al Centro de Rehabilitación para Ciegos y Ambliopes Luis Braille se cayó a un pozo que no contaba con la señalización adecuada.
El desenlace fue importante: el joven se fracturó el peroné y la muñeca, además de perder su jornada de rehabilitación, donde aprende el sistema Braille, manejo de bastón y manualidades.
Según confirmó El Patagónico, el pozo fue hecho por Camuzzi y ayer a la mañana, luego de que trascendió el accidente, una cuadrilla de operarios aceleró su trabajo en la reparación de la pérdida de gas y el relleno de la fosa.

SE PODRIA HABER EVITADO
Martín iba caminando como todos los días. Eran cerca de las 9:30 y minutos antes había bajado de uno de los dos colectivos que suele tomar para llegar desde el barrio Abel Amaya hasta el centro de rehabilitación que se encuentra en 12 de Octubre al 1.500, frente a la escuela N° 2, donde hay una plaza que sí es accesible.
El hombre caminaba por el sector utilizando su bastón blanco y no advirtió el pozo, por lo que cayó adentro. Vecinos del lugar avisaron al personal policial y casualmente un compañero del centro pasaba por el lugar junto a su madre. Ellos fueron quienes informaron del incidente a las autoridades del establecimiento.
Viviana Ingram, la directora del centro que asumió en diciembre, se acercó inmediatamente y pudo acompañar al herido hasta el Hospital Regional en la ambulancia. Ayer al mediodía, la funcionaria aún no salía de su asombro por la situación, sabiendo que se podría haberse evitado.
"Es algo que preocupa y mucho. El pozo tenía un vallado precario, pero la gente de Camuzzi dice que es lo que corresponde. Pero yo creo que no estamos preparados para gente ciega. Las personas tienen problemas en todos lados; se les complica. Pienso que es por la falta de información para manejarse con no videntes, pese a lo que nosotros hacemos", agregó.
Las palabras de Ingram tienen su sustento: solo el acceso al establecimiento cuenta con rampas y escaleras. Por esta situación, apenas asumió realizó el reclamo a la Secretaría de Obras Públicas del Municipio, pidiendo que acondicionaran el entorno para que fuera más amigable.
Las respuestas recién llegaron el martes, un día antes de que ocurriera el accidente que a Martín le costará unos cuantos días de reposo. Desde la dependencia que conduce Abel Boyero se comprometieron a reformar el acceso en los próximos días. Sin embargo, más allá de esta pequeña obra, aún quedará mucho trabajo por hacer, ya que los mismos no videntes atestiguan a diario lo difícil que resulta caminar por las calles de la ciudad, principalmente por las roturas en las veredas, la falta de cartelería y el desconocimiento de la comunidad en general.

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