La villa escondida entre los riscos

Salió a la luz en Italia por ser una localidad que supo por años esconderse de los visitantes, mimetizándose con el paisaje. Hoy en día, sin grandes monumentos ni atractivos, cautiva a los turistas que buscan tranquilidad.

Italia es conocida por su historia, sus costumbres y también sus playas. La Costa Amalfitana es uno de los destinos preferidos por los visitantes que están en busca de tomar un poco de sol a orillas del mar Tirreno y disfrutar de la naturaleza que ofrece esta zona declarada Patrimonio de la Humanidad. Las villas italianas también son muy famosas pues permiten vivir de cerca la tradición del país. Allí Furore, un antiguo pueblo que, se destaca del resto.
Aunque no hay mucha información al respecto en las guías de turismo y no es considerado un punto obligado de paso, Furore vale la pena recorrer. Es un lugar que pese a los años, mantiene su esencia y es popular por su peculiar historia. Conocida como "la villa que no existe", Furore estuvo escondido entre las rocas costeras durante años, pasando desapercibida a la vista de los viajeros que recorrían la carretera cercana. Sus casas daban la impresión de formar parte de las rocas que la rodean y estaban escondidas entre los riscos. Sólo en 1752 Furore aparece primero en los registros oficiales como la comunidad local. La leyenda dice que los primeros habitantes fueron mal vistas, los ciudadanos exiliados indeseables y Amalfi, obligados a vivir en este lugar inhóspito.
Esta localidad no posee la típica plaza central ni un conjunto de casas centrales. Sin embargo, una decisión de su alcalde lo puso en el mapa convirtiéndolo en el destino veraniego que es hoy. El hecho de que cada septiembre lleguen a Furore artistas de todo el mundo convocados al Festival donde se crean hermosos murales que luego forman parte de los edificios del pueblo ha hecho que de ser un pueblo "que no existía" ahora todos lo conozcan como 'il Paese Dipinto' (la villa pintada).
Aunque esto no hizo que se generara un crecimiento exponencial, ya que actualmente cuenta con 800 habitantes que se desperdigan por la estrecha colina por encima del Mediterráneo y muchos italianos afirmen que no vale la pena visitarla, esta villa gana notoriedad en blogs de viajeros por su encanto.
La principal atracción de Furore es el llamado fiordo. En realidad es una ría - un estrecho desfiladero interior cortado por el mar - creado por la corriente Schiato que corre a lo largo de la montaña hasta el mar. Se aferran a los acantilados un grupo de antiguas casas de pescadores. El fiordo está cruzado por un puente de arco sobre el que pasa una carretera estatal. El alto puente de 30 metros es también el lugar donde cada verano se celebra un Campeonato Internacional de Buceo. Además su pequeña playa la hace exclusiva.
Las autoridades locales y un grupo de vecinos se han encargado no sólo de promocionar esta joya como un atractivo turístico sino también de preservarlo: hay tiendas de regalos, museos de la diversidad botánica y hasta un bar.
Sin grandes edificios, monumentos ni centros comerciales, esta sencilla villa demuestra que solo hace falta una interesante historia y el encanto de la naturaleza para pasar de ser un pueblo escondido a una verdadera joya para los viajeros.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico