Las alternativas de hace 18 años

La última baja del barril de petróleo afectó duramente a la Cuenca del Golfo San Jorge, con un valor que desde enero de 1997 hasta diciembre de 1998 disminuyó en el orden 66,15%. La crisis se quedó aquella vez con miles de puestos de trabajo, lo que obligó a generar estrategias alternativas de incentivo y sostenimiento económico.

En 1998 Comodoro Rivadavia, y todo Chubut y Santa Cruz, vivieron su última gran crisis petrolera, la cual hoy se convirtió en el principal fantasma del sector, que también recuerda con nostalgia la privatización de YPF en 1992, la cual golpeó duramente a la ciudad en general.
Si bien el contexto era diferente, ese período también se vivió con incertidumbre, especulación y, sobre todo, temor ante la pérdida de la fuente laboral, lo que finalmente sucedería.
Según las crónicas de la época, ese año el precio del barril tuvo una drástica caída que alcanzó los 11 dólares, con niveles similares a los de 1973 cuando se produjo la primera debacle importante en la industria. El impacto se sintió en los principales países exportadores de Medio Oriente y América Latina, principalmente por un exceso de la oferta y una débil demanda. Pero también en la Cuenca del Golfo San Jorge.
Según un análisis realizado en ese momento por la Secretaría de Energía de Nación, solo en esta zona el precio del barril disminuyó desde enero de 1997 hasta diciembre de 1998 en el orden 66,15%. La situación era compleja y según el según el decreto 262/99 que más tarde iban a firmar Chubut y Santa Cruz con el gobierno nacional de Carlos Menem, de los 40 equipos de perforación que estaban en actividad en 1997, con 150 empleados, solo uno estaba previsto utilizar para enero de 1999.
No hubo dudas, entonces, de que la baja afectó profundamente a la ciudad, repercutiendo en actividades como la mercantil e inmobiliaria. Basta recordar las palabras de Gustavo Novelli, presidente de la Cámara de Inmobiliarias de ese momento, quien señalaba que “ni siquiera cuando se privatizó YPF notamos una caída tan importante en ventas y alquileres".

¿DONDE HAY UN SUBSIDIO?
La situación fue tan drástica que se implementaron subsidios para los trabajadores de los equipos paralizados, además de que el municipio les proveyera bolsones de alimentos para salir del paso. El intendente era Marcelo Guinle, quien también debió apelar a Camuzzi y a la SCPL para que no les cortara los servicios a quienes se hallaban desocupados.
La crisis tuvo un principio de solución en marzo de 1999, pero todo comenzó casi un año antes de que firmara el decreto. Ya a principios de marzo -según recordaron los protagonistas de ese momento-, venía recrudeciendo la baja y se producían despidos en forma paulatina, aunque luego fueron masivos.
En ese momento el Sindicato de Petroleros y Gas Privado de Chubut aún dependía de la Federación que determinaba si se concretaba un plan de lucha o no. Muy diferente a la situación que se vive en la actualidad con un sindicato independiente.
Así, tanto el gobernador Carlos Maestro de Chubut, como su par de Santa Cruz, Néstor Kirchner, encabezaron las gestiones ante el gobierno nacional. Sin embargo, recién varios meses después se obtuvo un compromiso formal, tardío, tras la intervención del ministro de Interior, Carlos Corach.
El decreto 262/99 fue publicado en el boletín oficial del 30 de marzo. El mismo indicaba que la actividad petrolera proveía más del 85% de los puestos de trabajo de la ciudad y establecía un régimen de incentivo fiscal para las empresas de la industria en la Cuenca del Golfo San Jorge.
De esta forma, se autorizó “a las empresas petroleras a deducir del impuesto a las ganancias o del impuesto a la ganancia mínima presunta, alternativamente, una suma en concepto de incentivo fiscal con el fin de generar un efecto económico de corto plazo que permitiera mejorar la ecuación económico financiera de las explotaciones y la toma de decisiones tendientes a incrementar la inversión y utilización de mano de obra”.
Como contrapartida, los concesionarios de explotación tuvieron que comprometerse a realizar nuevos pozos afectando un número determinado de equipos de perforación, con inversión mínima que no estuvo beneficiada por ninguna medida adicional.
La propuesta de incentivo tuvo un plazo de un año, siendo prorrogable a dos. Sin embargo, a fines de 1999 comenzó a mejorar el precio del barril y con ello la estabilidad laboral. Por supuesto que esto duró poco ya que la industria terminó agravando su situación tras la crisis que en 2001 afectó a toda la economía argentina, y fue recién durante el gobierno de Eduardo Duhalde (2002) cuando comenzó a vislumbrarse un mejor panorama, el cual se terminó de consolidar durante el gobierno de Néstor Kirchner (2003-07), período en que se habilitaron incentivos y condiciones que permitieron fortalecer la industria y la economía regional.

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