Las cuncunas se están volviendo una plaga en Río Senguer y arrasan los bosques del lenga

Quienes habitan la zona boscosa de Río Senguer, próxima a los lagos La Plata y Fontana, están preocupados por esta plaga que durante el verano se comió cientos de hectáreas de bosques, dejando los árboles de la zona prácticamente sin hojas. El fenómeno no solo aleja a los pocos turistas que llegan al lugar. También aumenta el riesgo de incendios forestales al secarse la forestación. Mientras los vecinos cuestionan la falta de acciones, en el municipio senguerino plantean que están trabajando en el tema y afirman que han realizado reclamos ante el Gobierno de Chubut sin obtener respuestas.

Juan Héctor Prieto vive hace más de 33 años en Río Senguer y asegura que hace por lo menos 25 años que no veía algo así. Es dueño de un aserradero que funciona en cercanías de la laguna del Toro y está realmente preocupado por cómo la cuncuna se comió durante el último verano gran parte del bosque que rodea al pequeño poblado de Río Senguer.
Teme que este proceso, que aún está en proceso investigación, puede derivar en una sequía permanente y ser el primer componente para el inicio de un posible incendio de bosques.
La cuncuna está haciendo estragos en la vegetación de esa zona que se encuentra en la unión de los lagos La Plata y Fontana, en un territorio virgen donde predominan los ñires y las lengas. Solo en estos primeros meses del año esta oruga se comió cientos de hectáreas, tiñendo con manchones rojos lo que era un hermoso bosque verde.
"Es infernal. En mi cabaña pelaron todo, parece que fuera invierno", describió Prieto a un equipo de El Patagónico que viajó hasta la zona luego de que accediera a imágenes exclusivas de la plaga donde se podía observar su magnitud. "Nosotros le estamos metiendo agua al césped para tratar de mantener por lo menos algo verde porque del resto no quedó nada", lamentó.
Para combatir la plaga "le pusimos unos venenos que nos trajeron de Comodoro, pero sólo la frena. Estamos preocupados porque detrás de la cuncuna viene el incendio, y yo en media hora me quedo en bolas", afirmó. Y aseguró que ya hizo la advertencia ante el municipio, pero que no recibió respuestas.
Esta oruga que luego se convierte en una extraña mariposa habita desde siempre en la zona boscosa cordillerana de la Patagonia argentina y chilena donde crece la lenga. Así todos los años se las puede observar en los árboles, arrastrando su pequeño cuerpo arrugado y comiéndose las hojas verdes de las plantaciones.
La población de orugas suele tener un crecimiento mayor cada diez años, según los registros de los mismos pobladores. Sin embargo, en los últimos dos años su depredación ha sido más intensa al punto de llegar también a las cabañas, de donde expulsa a los contados viajeros que llegan hasta el pequeño poblado de Río Senguer con sus 2.000 habitantes, lo que afecta en forma directa a los operadores turísticos, que como en el caso de Prieto vio cómo se vaciaban las cuatro cabañas que tiene.
"No me quedó ni un turista. Imaginate que nosotros barríamos la cabaña y con la palita los juntábamos y los echábamos al fuego, y a los diez minutos estaba plagado otra vez", contó.

LA FALTA DE NIEVE Y EL
CALENTAMIENTO GLOBAL
La plaga afecta en forma principal al margen norte del lago La Plata, entre la laguna del Toro y la cascada de la Virgen, zona conocida principalmente por pescadores que visitan esa zona donde el salmón del Pacífico y la trucha arcoíris son la principal tentación. Pero también llega a la bahía Huemul, trasladándose hacia el sur. Así lo confirmó Sandro Blanco, encargado de la hostería Brondo, propiedad del empresario comodorense Enrique Verde.
Blanco conoce la zona hace más de 20 años, cuando comenzó a trabajar junto a su madre, mientras el predio, que se encuentra a 86 kilómetros de Río Senguer, aún era propiedad del empresario Brondo quien ahora está radicado en Caleta Olivia, Santa Cruz.
Al igual que Prieto, Blanco está alarmado por esta plaga. "Siempre hay cuncuna, en menor cantidad pero hay, es más después se vuelve una mariposa. Se nota que se va trasladando porque hace unos años la veíamos en ciertos lugares, pero es como que se va desplazando y cada vez se va más hacia adentro, hacia el lago La Plata", contó a El Patagónico.
"Este año en particular hubo mucho, los árboles quedan como en invierno, es increíble. Empiezan con un círculo y después es un pequeño puntito que comienza a comer, pero en setiembre ya lo comenzás a notar. Realmente es muy molesto, se te caen encima, y donde hay cuncuna no hay nada", graficó.
Blanco asegura que los turistas que llegan a la zona son en forma mayoritaria personas que llegan desde Comodoro Rivadavia que arriban entre diciembre y febrero, la época de mayor calor para esta zona que en pleno verano puede llegar a una media de 10° grados, temperatura que disminuye de manera gradual en invierno.
Es que en Río Senguer el invierno es realmente crudo y se caracteriza por grandes nevadas que aún en verano se pueden apreciar en las montañas más altas de su cordillera, aunque en los dos últimos años la nevada fue escasa, aumentando la sequía.
En opinión de Blanco esa puede ser la causa del problema, y lo mismo piensan desde el municipio de Río Senguer, como lo admitió Miguel Escobar, el coordinador del parque comunal Shoonem, un área protegida de 140.000 hectáreas donde se busca preservar el huemul y que cobija a gran parte del territorio afectado por la cuncuna.
"Una de las hipótesis es el cambio climático, según dicen unos estudios científicos que indican que a mayor temperatura mayor cantidad de cuncuna. Se nota el cambio de coloración en el bosque y es algo que se está produciendo con mayor asiduidad. Antes sucedía cada ciclo de una década y ahora está ocurriendo cada dos o cada uno", explicó.
"No solo depreda en la cobertura superior del bosque sino también en el sotobosque y eso significa que todo el renuevo está siendo depredado, que el bosque tiende a envejecer", lamentó.
Escobar sostiene que desde el municipio ya comenzaron a indagar. En enero un equipo viajó a la ciudad chilena de Coyhaique, en la región de Aysén, donde se da un fenómeno similar. Allí se entrevistaron con Frida Piper, una ingeniera agrónoma argentina que trabaja en Chile para el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).
En abril Piper visitará Río Senguer para comenzar a investigar sobre la temática, utilizando la información obtenida Aysén, donde incluso introdujeron un insecto predador originario de la región chilena de Magallanes, aunque no habría dado los resultados deseados.
El Patagónico dialogó con la investigadora quien comentó: "acá en Chile los campesinos tiene unos problemas terribles con la cuncuna, le comen hasta el pasto y tienen problemas con los animales porque se transforma en un competidor del forraje. A nivel nacional es interesante porque está distribuida en la zona central de Chile (a la altura de Mendoza y Neuquén) desde los 45 grados de latitud sur hasta Tierra del Fuego", contó.
"Para nosotros los ecólogos es difícil definir el término malo. Pero consideramos que es malo porque el bosque de lenga disminuye su crecimiento. Hemos hechos estudios de medición y el crecimiento se reduce hasta en un 50% en comparación con árboles que no tuvieron el fenómeno, y ese crecimiento no cambia al año siguiente sino que dura por cuatro o cinco años", explicó Piper. Confirmó que el calentamiento global esta directamente ligado a la irrupción de la plaga, pero sin arriesgar un diagnóstico sobre las consecuencias definitivas que traerá para el bosque hasta que no haya resultados concretos.

AGUARDAN RESPUESTAS
Para la comuna de Río Senguer la problemática es preocupante, teniendo en cuenta lo que representa el lago La Plata en la cuenca hídrica de la zona sur de Chubut y norte de Santa Cruz. "Cualquier situación que se produzca en la naciente de la cuenca puede ser un problema para las ciudades porque, por ejemplo, un incendio en el bosque significaría perder la vegetación y que las ciudades tengan que realizar un doble esfuerzo de potabilización del agua", advirtió Escobar.
"Hay que tener en cuenta que tenemos una cuenca de agua endorreica que produce el agua en el lago Fontana y se traslada por el Río Senguer hasta llegar a la zona de Sarmiento, de donde la toman las ciudades de Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia", explicó.
Por lo pronto habrá que esperar cuáles son los resultados de los estudios preliminares que se realicen en el bosque antes de la llegada del invierno, y también las respuestas del Gobierno provincial para enfrentar el fenómeno, ya que el Ministerio de Producción está anoticiado, lo mismo que el área de Turismo.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico