Las imprentas comodorenses apelan al ingenio para mantenerse vigentes en plena era digital

Las imprentas comodorenses son reconocidas en otras partes del país como pioneras en distintos trabajos como en full color, offset y formulario continuo. Sus propietarios señalan que hoy es difícil mantener la mano de obra calificada porque "no se puede pelear contra los salarios del petróleo". Pese a la crisis económica que vive la región, apuestan a la ingenio para sortear el momento de incertidumbre y mantener los puestos laborales. También frente al desafío que impone la digitalización.

Una serie de modificaciones que impuso la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en el proceso de facturación durante los primeros años de la década del 80 representó un gran aliento para el mercado de las imprentas.
Así, Iglú, Laser Jet y Sixto Sell fueron algunas de las empresas que en Comodoro Rivadavia empezaron a trabajar en el rubro impulsadas por esas modificaciones que obligaban a empresas y comercios a emitir facturas impresas.
Los cambios que estableció la AFIP continuarían en 1991 cuando se implementó la Resolución General DGI (Dirección General Impositiva) 3.419 donde se les solicitaba a los comerciantes emitir facturas, remitos o documentos equivalentes para verificar y controlar las obligaciones fiscales emergentes de los contribuyentes.
"Los primeros años fueron duros. Era un mercado donde en Comodoro había imprentas que venían de la década del 50 y 60 y ellos ya tenían un lugar. Estaba todo concentrado ahí y la mayoría de las personas solo iban a esas imprentas. Sixto Sell no se conocía como imprenta sino como sellos y con el tiempo nos fuimos ganando nuestro lugar", explica el propietario de Sixto Sell, José Luis Ruiz, sobre su ingreso a la actividad.
En idéntico sentido, los dueños de Laser Jet, Pedro Ingratta y Juan José Bottino, coinciden: "fueron difíciles los primeros años. Acá no había experiencia. Nosotros ninguno era gráfico. El (Bottino) es técnico, yo soy contador y el otro socio era comerciante, pero teníamos mucha imaginación y muchas ganas para hacer lo que es hoy la empresa que tenemos. En la gráfica mientras que más cosas querés hacer, más máquinas tenés que tener".
"Cuando uno empieza en este rubro tiene que invertir para obtener resultados a futuro. Antes era todo más artesanal no tanto computación. Al que le gusta la imprenta antes era más entretenido porque era más manual. La gente que tiene más experiencia en esto siempre lo dice: antes era más divertido venir a trabajar a la imprenta. Algunas cosas fueron cambiando. Otras se mantienen como el error humano. Los errores son parte de la vida de la imprenta y siempre van a estar", analiza el propietario de Iglú, Mauro Molina.
Imprenta Gráfica es la empresa más antigua que queda en Comodoro Rivadavia con 50 años en actividad. Mientras que Iglú, Laser Jet, Los Amigos y Sixto Sell comenzaron a trabajar en la década del 80 y Oligraf surgió en 1991 cuando se privatizó YPF.

PIONEROS EN DISEÑO
Los trabajos que realizan las imprentas de esta ciudad son reconocidos en todo el país por su calidad y su mano de obra calificada. Otro de los puntos por el cual se destacan las empresas locales es la inversión en distintas maquinarias que las llevaron a convertirse en pioneras en la región.
"Nosotros nos modernizamos completamente. Trabajamos con formularios continuos, impresiones digitales y nos modernizamos en el sistema de sellos. Vamos al compás del modernismo y abarcamos la parte petrolera, minera, construcción y comercios en general de la zona de Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras, Puerto Deseado, Río Gallegos. Internet nos ha ayudado a potenciarnos y seguir ofreciendo un servicio innovador acompañado por las últimas máquinas que hemos podido conseguir en el exterior", sostuvo Ruiz.
"Nosotros anduvimos en Buenos Aires viendo impresoras, pero todas trabajaban a grandes escalas y un día aparecimos en Miami y a través de unos contactos logramos obtener una máquina para reimprimir formularios continuos. Comprábamos resmitas de papel blanco y lo poníamos en una máquina de offset. Ahí nos dimos cuenta de imprimir offset y duplicación y comenzamos a incursionar en la materia. Creamos nuestros propios formularios continuos y fuimos los únicos en la Patagonia en hacerlo y prácticamente fuimos pioneros en todo lo que es formulario continuo", detallaron Ingratta y Bottino.
Los responsables de las firmas también destacaron que la mano de obra calificada de las imprentas contribuyó al gran nivel gráfico que tiene Comodoro Rivadavia. "El trabajo en una imprenta es muy delicado. Siempre hay errores, es verdad, pero el trabajo que se realiza en esta ciudad es muy detallado y muy variado. Eso se debe a la vieja escuela grafica que todavía existe en Comodoro y eso hay que mantenerlo", subrayó Molina.

MOMENTOS DIFICILES
Las imprentas de esta ciudad viven momento difíciles ya que la crisis de la actividad petrolera repercute en todas las actividades comerciales, pero los encargados de las mismas sostienen que este es el momento para apostar a la imaginación y la calidad de cada uno de los servicios.
"Hoy por hoy, la situación te lleva a cuidar al cliente. Antes cuando estaba ese monopolio de las imprentas, la gente no se molestaba en visitar otras imprentas porque siempre volvía. En cambio hoy, tenés que tener un marketing de ofrecimiento para que tu imprenta salga adelante", destacó el propietario de Sixto Sell.
"La situación está difícil. Los sueldos han subido, el trabajo ha bajado, la crisis afecta al trabajo gráfico, pero nosotros siempre tratamos de mantener las fuentes de trabajo. Tratamos siempre de buscar nuevas alternativas para tener trabajo y convencer a las empresas que podemos hacer otras cosas. Estos momentos es donde uno apuesta a su imaginación para salir adelante", manifestaron desde Laser Jet.
Mientras, Molina consideró: "es una situación difícil por la industria petrolera pero uno siempre trata de buscar algo con que salir adelante. Comodoro es así. Tiene sus momentos malos y buenos. En los buenos hay que saber invertir para poder pasar los malos porque si no te puede pasar como a muchas gráficas pequeñas que les iba muy bien y, de pronto, tuvieron que cerrar porque no les daban los números".
Otro punto que coinciden los encargados es los cambios con boleta electrónica que implementó la AFIP a partir del 1 de abril de 2016. "Hubo un momento donde no sabíamos cómo tomar los cambios de la AFIP porque al poner el sistema electrónico restaba trabajo, pero nos permitió atender a toda la gente. Desde la persona que viene por lo mínino al que te encarga mil talonarios. Nosotros nunca desechamos clientes y esa es una de nuestras garantías que nos permite que la gente nos siga eligiendo", manifestó Ruiz.
"Por un lado, disminuyó el trabajo, pero por el otro vienen los monotributistas a pedir nuevos talonarios porque antes les duraba como cinco años y ahora le duran un año solamente", detalló, mientras tanto, el propietario de Iglú.

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