Las increíbles escaleras al cielo en Hawaii

El sendero Haiku, un verdadero imán para los apasionados de la aventura, permanece carrado al público pero se pretende reabrirlo. Son casi 4.000 escalones, en una colina de naturaleza exuberante de la isla de Oahu.

Es cierto que al pronunciar "stairway to heaven" ("escaleras al cielo") se nos representa el mítico tema de Led Zeppelin, pero escaleras al cielo también hay en Hawaii: son un fascinante y controvertido imán para los amantes del montañismo, la naturaleza y la aventura.
Hay que hacer foco en la isla Oahu, que como casi todo el archipiélago hawaiano pertenece a Estados Unidos. El atractivo en cuestión son 3.922 escalones que dan directo directamente al cielo, las escaleras Haiku. La mala noticia es que el sitio está cerrado al público desde hace casi dos décadas. La buena, una asociación de amigos del lugar está en plena campaña para reabrirlo.
El porqué encerrado en la existencia de este magnífico sendero que conduce a la cima de una colina de naturaleza exuberante en medio de esta isla hawaiana, no tiene desperdicio. En especial para los inquietos de la historia mundial. Todo comenzó en los años 40; todo comenzó en la Segunda Guerra Mundial.
En 1943, un par de años después del ataque japonés a Pearl Harbor se instaló, en modalidad "top secret", una antena. Con ella se puso en marcha una radio de alto alcance para transmitir información a los barcos de bandera norteamericana. Este sendero, que tuvo su propio teleférico además, se transformaría más tarde en la fascinante y extensa escalera Haiku.
Pasada la guerra, en los años 50, las instalaciones fueron usadas para crear una segunda transmisora, esta vez de tipo "Omega", un sistema famoso por ser el primero de alcance mundial. Fue en ese momento cuando los escalones y pasamanos de madera se reemplazaron por otros de metal, además de algunos pasajes con rampas.
Así nacieron los 3.922 escalones que se ven hoy, en medio de un paisaje absolutamente imponente donde reina la naturaleza. Y a centímetros del cielo.
Pero a fines de los 90 se abrió un largo compás de espera: el paso quedó clausurado, al igual que la estación de radio.
Es evidente que si bien las "Haiku stairways" podrían parecer un rincón remoto e ignorado en el Pacífico, cargan, en cambio, una gran de historia.
Y la leyenda se siguió escribiendo: es que por más que el gobierno hawaiano no reabrió nunca oficialmente el lugar, muchos amantes del senderismo ven las escaleras y simplemente suben. Se sacan fotos y difunden este paisaje increíble. Como suele pasar en estos casos, existe una Asociación de Amigos de las Escaleras Haiku (haikustairs.org) que impulsa contra viento y marea la reapertura oficial del lugar y el acondicionamiento de las escaleras, esta vez con fines turísticos y, claro está, deportivos.
Razonablemente, desestimulan que más aventureros vayan solos a encarar el sendero. Con su tupida vegetación y la soledad que reina en el ambiente, no es un lugar en el que uno querría salirse del camino sin querer y perderse.
Pero cada tanto la asociación realiza tareas voluntarias de mantenimiento del camino e invitan a los interesados a sumarse, desmalezando y reparando zonas que cada tanto son devastadas por tormentas y otras inclemencias climáticas.
Y tienen una idea: que si cobraran una entrada de cien dólares por persona sería suficiente para mantener el sendero en condiciones.
Muchos ven las escaleras no sólo como una manera incomparable de ver el lado de barlovento de Oahu, sino como una parte única de la historia de Hawai. Y, según la asociación, podrían y deberían ser parte del futuro del Estado.
Por lo pronto, habrá que contentarse con las otras bellezas locales de Hawaii. Ricos platos típicos, aguas cálidas plagadas de surfistas magníficos, el entusiasmo y el encanto de los lugareños y la diversión nocturna que se despliega en la capital, la linda Honolulu.

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