Las rodillas, según pasan los años: ¿cómo cuidarlas?

Lesiones deportivas, sobrepeso, artrosis, caídas, un gran número de problemas frecuentes giran en torno o están relacionados a las rodillas, una articulación de carga, que es clave en el movimiento del cuerpo, tanto en las acciones cotidianas como en la práctica deportiva a cualquier edad.

Los problemas que pueden afectar a esta articulación van cambiando con el paso del tiempo. Desde la juventud, cuando se practica mucho deporte sin considerar demasiado las posibles lesiones, pasando por la edad media y hasta la adultez, momento en aparecen afecciones crónicas, limitaciones y dolor.
ELONGAR
La importancia de preparar los músculos antes de hacer ejercicio y elongar luego de finalizada la actividad es algo que muchas veces no se enseña a los chicos pero vale para todas las edades y, de no incorporar el hábito, puede tener consecuencias con el paso de los años (alteraciones posturales, grupos musculares acortados, etc.).
MINIMIZAR IMPACTOS
Es de ayuda que el calzado tenga buena contención y amortiguación o cámara de aire, para que absorba el impacto de los movimientos. También, si el médico indica plantillas, estas podrán corregir la pisada. Es aconsejable evitar plataformas altas, sandalias y zapatillas urbanas.
La rodilla sufre las consecuencias de, por ejemplo, un mal funcionamiento de la cadera o del pie. Recibe esas alteraciones y es más propensa a lesionarse.
ARTROSIS
La artrosis, muy frecuente después de los 60, está presente -en diferentes grados- en muchos pacientes de edad media. Se trata de un proceso natural, degenerativo, de las articulaciones. Son esas rodillas que hacen mucho ruido cuando se mueven, "crepitan" y causan dolor y limitación. Se caracterizan por deterioro del cartílago articular, que suele estar acompañado de degeneración y/o ruptura de meniscos.
TIPS PARA TODAS
LAS EDADES
1. Elongación. Imprescindible a la hora de hacer ejercicio, antes y después. Muchas personas practican deporte con las cadenas musculares acortadas, lo que genera que las líneas de fuerza trabajen diferente. Esto puede ocasionar dolor en las partes blandas o desgarros, más si tienen alguna lesión o desbalance muscular previo.
2. Sumar capacidad aeróbica. Es uno de los objetivos más difíciles de lograr, a todos nos cuesta hacer ejercicio aunque conocemos sus beneficios: una actividad grupal genera vínculo, obliga a cumplir un horario, que te esperen. Y funciona mejor que salir a caminar solo, por ejemplo.
3. Mejorar la propiocepción. Es clave generar una conciencia de la posición del cuerpo en el espacio y patrones de movimiento correctos, primero aprendidos a través de ejercicios para que luego sean algo automático: se logra trabajando sobre planos inestables, parado en un solo pie, frente a espejos.
4. Fortalecimiento muscular. La rodilla está rodeada músculos tendones, ligamentos y fascias, además contiene en su interior meniscos y cartílago. Estas y otras partes sufren el desgaste del paso de los años, los traumatismos, las lesiones deportivas. En esos casos, el fortalecimiento de los músculos será imprescindible para ayudar a compensar esta situación y atenuar el dolor.
5. Flexibilidad. La liberación y flexibilidad de la articulación a través de ejercicios de movilidad articular y de elongación de cadenas es parte central en el tratamiento de quienes tengan limitaciones de movimiento, algo muy frecuente en adultos mayores.

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