Las segundas marcas pueden llegar a ser hasta un 200% más baratas que las líderes

Un relevamiento que efectuó El Patagónico en diferentes supermercados de Comodoro Rivadavia marcó que la diferencia de precios entre los productos de primeras y segundas marcas o los que llevan la propia marca del comercio puede llegar a superar el 200%. El margen se hace más notorio en los artículos de limpieza y en alimentos básicos como arroz, fideos o harinas. Fuentes del sector estimaron que el consumo en estos productos ha crecido 25% en los últimos seis meses cuando se disparó la inflación.

La pérdida de poder adquisitivo, sumado a los distintos tarifazos de los servicios públicos, determinaron que los gastos y los productos para llenar la alacena comiencen a migrar hacia las segundas y terceras marcas por su gran diferencia económica con las líderes en donde en determinados casos -como productos de limpieza, lácteos o galletitas- el margen entre uno y otros puede llegar hasta el 150% o 200%.
Cuando una persona elige la primera marca está pagando algo conocido, pero no una garantía de mayor calidad. Pero en épocas de ahorro las segundas marcas aprovechan su menor precio para destacarse como una opción.
En los supermercados de esta ciudad, las primeras marcas significan un 90% de la oferta de stock, pero las alternativas vienen ganando terreno en los últimos meses.
"Hace diez años que se viene ofreciendo segundas marcas porque los supermercados deben satisfacer las demandas de la gente. Esto no es algo nuevo pero las segundas marcas tienen más repercusión cuando un proceso de crisis o estancamiento en el consumo", sostienen desde un supermercado de esta ciudad.
Además, en los últimos seis meses se estima que las ventas de productos de marcas propias de los supermercados crecieron un 25% en volúmenes y que los rubros más elegidos fueron limpieza de hogar, productos secos, latas, jabón, entre otros, pero en los elementos de cuidado personal –como desodorante o máquinas de afeitar- continúan reinando las marcas más caras.

DIFERENCIAS QUE SE NOTAN
Este diario recorrió cuatro supermercados de la ciudad y tomó un total de 30 productos, con iguales características en cuanto a cantidad y presentación de los artículos que se pueden encontrar en los supermercados y comparó primeras marcas con segundas y también con marcas propias de las cadenas.
Uno de los elementos que mayor diferencia notó fue el kilo de arroz largo fino de la marca de un supermercado que está 10,50 pesos mientras que el Gallo cuesta 31 pesos, lo que significa un margen del 210%.
Los mismos resultados se arrojan en el mercado de los fideos donde la marca Matarrazzo cuesta 11 pesos más que la marca de los supermercados. El primero cuesta 17 pesos contra 8 pesos del segundo. La diferencia se agranda cuando se compara con la marca Knorr que llega a costar 21 pesos en todas sus líneas.
Otro de los rubros con mayores diferencias de precios es el de limpieza para el hogar. Las distancias entre uno y otro pueden llegar hasta un 158%. El ejemplo más significativo es el suavizante para la ropa ya que un Vivere de 900 ml cuesta 37,99 pesos mientras que el Ecovita está 17,37 pesos. La distancia se extiende si se compara con la línea Confort (42,49 pesos) superando el valor del 200%. El mismo margen se puede encontrar con un producto de la marca de un supermercado ya que tiene un valor de 20 pesos.
El jabón líquido en un mismo supermercado puede pasar de un Zorro botella de 1,5 litros a 79,09 pesos al Ala –de igual presentación- a 92,79 pesos o al Ariel a 103,69 pesos por lo que significa un margen entre una marca y otra de 56,7%.
En cambio, en el jabón en polvo hay diferencias que superan ampliamente el 100% si se toma en cuenta la presentación de 3 kilo de Limzul está 74,79 pesos mientras que la marca Ala cuesta 128 pesos, el Zorro 98,99 y el Skip tiene un valor de 157,50 pesos.
También hay diferencias entre en los frescos como la manteca donde una marca de supermercado cuesta 19,99 pesos y La Serenísima llega a costar 35,99 pesos separando un total del 40% entre un producto y otro.
En el mismo supermercado, la harina de trigo 000 de kilo marca una diferencia entre las de un 80% entre los firmas San Agustín de 8,70 pesos y Pureza de 13,50 pesos, pero en otra tienda la diferencia se achica con la oferta de la harina Favorita de 15 pesos y Cañuelas de 7,65 dejando un margen del 50%.

DIFERENCIAS EN EL TOTAL
En el recorrido que hizo este medio por los diferentes supermercados de esta ciudad detectó que determinados productos de segundas marcas no tienen una diferencia mayor a 5 pesos con respecto a las primeras etiquetas.
Los elementos como pasta de dientes o puré de tomates son los ejemplos más característicos. El primero, que tiene como tope de marca la línea Colgate, no logró sacar más de 4,50 con respecto a su competencia de Odol, Kolynos o con los productos de marca del supermercado si se toma en cuenta el producto de 90 gramos.
Mientras, en el puré de tomares solo hay diferencias de un peso entre una marca y otra.
Uno de los elementos con los cuales las firmas de los supermercados no compiten es con la línea de cuidados personales como las máquinas de afeitar o los desodorantes.
Según fuentes consultadas, los supermercados tratan de no introducirse en este tipo de rubro ya que la población "no ahorra cuando se trata en su cuidado personal y siempre trata de comprar las marcas más reconocidas por lo que se entraría contra un terreno pantanoso el cual sería muy difícil de salir y tener un buen resultado".

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