Le pegaron un tiro en la espalda frente a su casa en el Abásolo

Héctor Vázquez, habitante del barrio 71 viviendas del Máximo Abásolo, caminaba frente a su casa el miércoles a las 23:30, cuando escuchó que se producían disparos. Así, en el momento en que se dio vuelta para mirar y tratar de esconderse recibió un tiro en la espalda. "Había uno meta sacudir (disparar)", relató Vázquez a El Patagónico. En el caso tomó intervención personal policial de la Seccional Séptima.

"Fue al frente de mi casa, antes de llegar a la esquina, veo a que empiezan a los tiros, miro para atrás y había uno meta sacudir, me doy vuelta para esconderme y me la pegan en la espalda", relató a El Patagónico Héctor Vázquez (24), recostado en la cama de la sala de cuidados intermedios del Hospital Regional.
Según informó personal policial de la Seccional Séptima, el tiroteo se produjo el miércoles a las 23:30 en el barrio 71 viviendas en la calle 565 al 1400 de la Zona de Quintas 2. "Me escondí atrás de un poste hasta que se terminaron de escuchar los cuetazos", describió Vázquez.
La víctima recibió el impacto de bala en la espalda y sufrió lesiones en sus órganos por lo que debió ser intervenido quirúrgicamente y ayer ya estaba fuera de peligro. Dice que le pasó por curioso. No sabe quiénes fueron los que tirotearon la zona y cree que denunciar ante la policía no sirve porque "no hacen nada" y "se genera más bronca nomás".
En los barrios de la zona alta los vecinos saben que si denuncian "la bronca" de los más violentos, a veces se la tendrán que "aguantar" solos, sin la presencia de la policía.
No es la primera vez que en Comodoro Rivadavia proyectiles con trayectoria perdida lesionan o hieren de muerte a una persona ajena a las diferencias. Hay muchos casos, como el que ocurrió la noche del 8 de diciembre del año pasado en el barrio Quirno Costa, cuando Anahí Tamara Copa amamantaba a su bebé en su vivienda y fue alcanzada por un balazo en la espalda que terminó con su vida. Los disparos estaban dirigidos a la casa vecina, de la familia Nieves. Rodrigo Soto y Diego Serrano fueron condenados por el homicidio.
Un caso similar se produjo seis años atrás. Celeste Daniela Colivoro (27) fue herida en la madrugada del 27 de febrero del 2010, cuando volvía del baile junto a su hermana y quedó presa de un enfrentamiento armado entre dos patotas del sector. Una de las balas perdidas del pasaje Las Fresas y Los Perales del barrio San Martín le provocó heridas irreversibles.

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