Le quemaron el vehículo tras arrojarle una bomba molotov

Hugo Olenik sufrió el incendio de su vehículo, un Peugeot 405 con el cual vendía pan. El joven, que durante la tarde había lavado la unidad junto a sus hijos, confirmó que denunciará el hecho a pesar de desconocer quién podría haber producido el incendio. "El vecino nos dijo que escuchó un auto, voy a hacer la denuncia aunque no tengo a quién denunciar", reconoció.

Hugo Olenik tiene 25 años, dos hijos y se dedica a la venta de pan en forma particular, como una manera de vivir el día a día con la esperanza de poder conseguir algún trabajo formal. Sin embargo, ayer a la madrugada tuvo un duro cachetazo luego de que se le incendiara el vehículo con el cual repartía el pan.
El hecho ocurrió alrededor de las 4:50 en las calles Las Violetas y Los Jazmines del barrio San Martín. En el lugar se hizo presente personal policial de la Seccional Séptima y del Destacamento 1 de Bomberos Voluntarios.
Ayer por la mañana el joven oriundo de Esquel aún no podía creer lo que le sucedió. "Yo vendo pan, me levanté a hacer la masa como todos los días. A las 4:30 me estaba cambiando y aparece mi vecino corriendo, gritándonos, que nos habían prendido fuego el auto. Salimos y ya no podíamos hacer nada; estaba envuelto en llamas", contó.
"Llegamos de Esquel, este mes se cumple un año, y no tenemos conocidos acá. El vecino nos dijo que escuchó un auto. Voy a hacer la denuncia, aunque no tengo a quién denunciar, no conozco a nadie", reconoció a El Patagónico.
La tristeza de Hugo era infinita. En su relato -y también en un posteo que realizó en la red social Facebook- recordó que sus hijos, con quienes por la tarde anterior había lavado el vehículo para llevarlos al parque, gritaban: "se quemó el auto papá, se quemó el auto".
Pero más allá de esta desgracia rescató lo positivo de la situación: "lo material se puede recuperar, lo importante es la familia, siempre está primero y estamos todos bien".
De esta forma, quizás como dijo en las redes sociales, todavía pueda llevar a sus hijos "al tobogán", ya que "nos habrán sacado algo material, pero nunca nos van a sacar la felicidad de ser una familia que cree en un Dios vivo, muy humilde y unida".

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