Limpiar las brochas de maquillaje evita infecciones en la piel

El maquillaje acompaña a muchas mujeres cada día, pero son pocas las que realizan una buena higiene de las herramientas que utilizan para aplicarlo, un error que puede provocar acné, herpes labial, y hasta resfriados.

Cuando nos maquillamos en las brochas se acumula tanto el maquillaje utilizado, como la propia grasa del rostro, además de los residuos propios de la contaminación del ambiente. Por ello, hay que prestar especial atención a su higiene, pues usar estos utensilios de manera continuada sin limpiarlos al menos una vez a la semana, puede provocar problemas en la piel como la aparición de acné, o de puntos negros, y aumentar el riesgo de infecciones e irritaciones en la piel, especialmente si tienes una dermis sensible.
Los virus y bacterias encuentran en el pelo de las brochas de maquillaje el hábitat perfecto para vivir, y lo ideal es limpiarlas al menos una vez a la semana
Además de por su uso, las brochas para aplicar cualquier tipo de maquillaje también pueden acumular bacterias dependiendo de dónde se guarden, pues los neceseres ayudan a que esos microorganismos proliferen. En sus cerdas, igualmente, se pueden esconder virus como el del herpes labial, e incluso el del resfriado común. Tanto las bacterias como los virus encuentran un hábitat perfecto en las brochas y esponjas de maquillaje, y pueden sobrevivir en ellas durante largos periodos de tiempo, por lo que la mejor manera de cuidar nuestra piel y nuestra salud es extremando su higiene.

COMO LIMPIAR LAS BROCHAS DE MAQUILLAJE
Los expertos recomiendan limpiar los utensilios de maquillaje después de cada uso o, al menos, una vez a la semana.
Con jabón: debe ser un jabón sin olores ni colores para cuidar al máximo el pelo de la brocha de maquillaje; uno de los más utilizados es el de glicerina. Basta con mojar un poco la pastilla y frotar las cerdas sin presionar demasiado para dejar las herramientas totalmente limpias.
Se debe evitar que la espuma llegue al metal que aprisiona el pelo, pues si lo hace puede disolver el pegamento que une las cerdas al mango. El enjuague se debe hacer con agua tibia para no dañar el pelo, y la mejor manera de secarla es colocándolas en horizontal sobre una toalla, o emplear uno de los múltiples objetos disponibles en el mercado que mantienen las brochas en vertical sobre el pelo para evitar que el agua se inserte en el mango; nunca se deben dejar con el pelo hacia arriba, ya que entraría el agua en el pegamento y en el mango.
Con champú y esponja: se puede usar un champú infantil o uno que sea suave para proteger el pelo de la brocha. Los pasos son iguales al punto anterior, solo que en este caso se impregna la brocha con una gota de champú y se frota sobre una esponja limpia. Recuerda que si la brocha que estás limpiando tiene una forma característica, como es el caso de la de forma de abanico, debes darle esa forma antes de dejarla secar.
Con aceite de oliva: este producto natural es la mejor manera de cuidar las cerdas de las brochas, especialmente en las de pelo natural. Para hacerlo correctamente hay que echar una cucharada de café sobre una esponja limpia y colocar el pelo de la brocha sobre ella realizando movimientos circulares suaves. El aceite de oliva limpiará los restos de maquillaje e hidratará el pelo de la brocha. Recuerda aclararla bien y dejar que se seque completamente antes de utilizarlas de nuevo.

Fuente:


Las Más Leídas del Patagónico