Llamó para saludar a sus compañeros de celda y le secuestraron el teléfono

"Un saludo para los pibes privados de la libertad", dijo el condenado Ezequiel Rodríguez al llamar de madrugada a un programa de una emisora de Frecuencia Modulada. También pidió un tema para sus compañeros detenidos en un pabellón de la Seccional Segunda. Tuvo tanta mala suerte que policías de esa comisaría escuchaban el programa en el patrullero. Reconocieron su voz, avisaron en la dependencia y efectuaron una requisa. A él le encontraron el teléfono y a otro recluso le incautaron un punzón.

Un reo condenado por homicidio y por robo agravado que cumple condena en la Seccional Segunda –la misma comisaría de donde el sábado 5 de marzo se escapó el homicida Lucas Avila Maya-, cometió una torpeza que le costó sanciones disciplinarias tanto a él como a sus compañeros de celda.
Según pudo averiguar El Patagónico, Ezequiel Rodríguez, condenado en setiembre de 2012 por el homicidio de José Barría y por un robo agravado cometido en junio de 2014, llamó hace dos semanas llamó a una FM. En un programa de radio, pidió un tema musical "para los pibes privados de la libertad en la Segunda".
Pero tuvo tanta mala suerte que justo en ese momento los policías de la dependencia escuchaban el programa de radio en el patrullero. Reconocieron inmediatamente la voz de Rodríguez y avisaron por equipo de comunicación a la guardia de la comisaría.
Rápidamente se organizó una requisa al pabellón y cuando los policías entraron a las celdas, encontraron el teléfono celular entre las pertenencias de Rodríguez. Se comprobó que con ese aparato –cuya tenencia está prohibida para los detenidos- Rodríguez había llamado a la radio pidiendo un tema.
La requisa también le permitió a la policía sacarle un "punzón" o "punta" a otro de los detenidos, el procesado Sebastián "Oreja" Carrizo, indicaron fuentes oficiales.
Las faltas disciplinarias, tanto de Rodríguez como de Carrizo, a partir del "llamado", llegaron a los estrados judiciales para ser analizadas. Fuentes de esa comisaría confirmaron el episodio y dieron cuenta de que están a la espera de lo que determinen los jueces ya que Rodríguez cuenta en la actualidad con el beneficio de salidas transitorias.
El sábado 5 de marzo se escapó uno de los reos más peligrosos que estaba alojado en ese recinto. Lucas Avila Maya, condenado a 17 años de prisión por el asesinato de Santiago Blanco, apiló siete sillas en el patio de visitas, rompió uno de los barrotes de las rejas del techo y huyó.

SU HISTORIA

Rodríguez protagonizó en julio de 2014 un robo doblemente agravado en una vivienda del barrio Cerro Solo y por el que también resultaron detenidos Gabriel Plaza y Julio Sebastián López. Uno de ellos empuñaba un cuchillo y otro un arma de fuego. Efectuaron al menos dos disparos en el interior de la vivienda.
El dueño de casa se resistió al robo y tras cruzarse en lucha logró sacarle el cuchillo a uno de los delincuentes, cortándole el mentón a Plaza con un arma blanca. El otro individuo escapó disparando varias veces con el arma y abordó el auto que conducía López. Sin embargo, uno de los tiros que efectuó su propio cómplice sería el que le ingresó a Plaza a la altura del cuello y se le incrustó en la zona de la columna, dejándolo hemipléjico. Semanas más tarde falleció.
Rodríguez en su declaración confesó que estuvo en el lugar con los otros dos jóvenes, aunque dijo que fueron a comprar drogas.
Al momento del robo, Rodríguez estaba cumpliendo arresto domiciliario en la casa que compartía con su madre en el barrio Isidro Quiroga. Lo hacía por la condena que recibió en un juicio abreviado, cuando se reconoció autor del homicidio de José Barría, un adolescente que fue apuñalado por la espalda en 2012 en el barrio Juan XXIII. Mientras Barría discutía con su novia, Rodríguez apareció junto a Mario Baldera y lo agredió.
En el juicio abreviado que el 25 de setiembre de 2012 homologó el juez Mariano Nicosia, a Rodríguez se le impuso un tratamiento tutelar por un año en el Centro de Orientación Socioeducativo (COSE) de Esquel, aunque más tarde la Cámara Penal amplió el tratamiento, pero ante la imposibilidad de mantenerlo internado, continuó con la medida en su domicilio hasta que fue detenido por el robo en Cerro Solo y pasó a cumplir pena en un recinto policial.

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