Llanto, dolor e indignación en el comienzo del juicio por el asesinato de Rita Bejarano

En la Cámara del Crimen de Caleta Olivia comenzó a desarrollarse ayer el juicio oral y público contra Cristian Angel por el asesinato de la docente Rita Inés Bejarano, cuyo cuerpo fue encontrado en noviembre de 2014. El único imputado sólo accedió a responder preguntas sobre cuestiones personales. Amigas de la víctima dijeron que ella quería terminar la relación porque "era muy mujeriego".

Caleta Olivia (agencia)
En la audiencia que comenzó ayer poco después de las 9:30 estuvieron presentes hijos, hermanos y sobrinos de la víctima que tenía 48 años, como así también familiares y allegados del acusado Cristian Angel, que actualmente tiene 34.
En primer lugar se realizó la lectura de elevación a juicio a requerimiento de la Fiscalía, en la cual se describieron los hechos ocurridos desde el 25 de octubre -fecha en la que la docente Rita Bejarano desapareció- hasta el 10 de noviembre que fue hallado su cuerpo. También se hizo alusión al 29 de noviembre, cuando Angel se presentó espontáneamente en una dependencia policial admitiendo ser el autor del asesinato.
El Tribunal está conformado por la juez Cristina de los Angeles Lembeye (presidente), Juan Pablo Olivera y Laura Vallebella, mientras que a cargo de la Fiscalía se encuentra Carlos Rearte.
Durante la primera etapa de la audiencia, que se extendió hasta las 11:45, el único imputado sentado a la par de su abogado Marcelo Fernández, sólo se limitó a seguir con la vista el documento de la elevación a juicio y prácticamente no levantó la mirada.
En tanto los familiares de la víctima susurraron algunos insultos y no pudieron contener el llanto al escuchar la lectura del relato de los profesionales médicos que dieron cuenta de los padecimientos de la mujer antes de ser asesinada.
En ese sentido se reveló que evidenciaba golpes con elementos contundentes y manchas de sangre en el lateral derecho del rostro que habrían sido previos a la asfixia mecánica que provocó el paro cardiorrespiratorio que terminó con su vida.

"PESADO, OBSESIVO,
CONTROLADOR Y CELOSO"
Varias de las amigas de Rita, quien se desempeñaba como docente de apoyo escolar en el Centro Integrador Comunitario Virgen del Valle, coincidieron en las declaraciones realizadas en primera instancia: la víctima quería poner fin a la relación con Angel.
Justificaron esos dichos en que ella les había relatado varias situaciones en las que quedó en evidencia que el ahora imputado "era muy mujeriego" y que mantenía conversaciones a través de la red social "Badoo" con muchas mujeres. Además dijeron que, según lo que contaba Rita, él era "pesado, obsesivo, controlador y celoso".
Durante el mismo momento se conocieron otros detalles del espeluznante caso, entre ellos que minutos antes que Angel admitiera ser el autor del crimen se había reunido con dos de sus hermanos y la esposa de uno de ellos de apellido Vallejos, a quienes les confesó que "yo la maté", mostrándose esta última sorprendida por "la tranquilidad con que lo dijo".
Luego del cuarto intermedio, se sentó frente a los jueces uno de los hijos de la víctima (Matías Araujo), ante lo cual Angel solicitó salir de la sala y escuchar la declaración desde el salón de audio.
Entre otras cosas, el joven relató entre sollozos que "le pedí que sea sincero conmigo si le había hecho daño a mi mamá, pero él me decía que no. Cuando me acompañó a buscarla a Comodoro Rivadavia, donde me decían que podía estar, él fue y volvió llorando diciendo que estaba nervioso porque no sabía dónde estaba".

EL HECHO
La docente, madre de cinco hijos, fue hallada sin vida el 10 de noviembre de 2014 por obreros que realizaban un tendido de fibra óptica en un descampado en inmediaciones del paraje La Lobería, ubicado 35 kilómetros al norte de Caleta. El cuerpo estaba semienterrado en un zanjón en el kilómetro 1.872 y en avanzado estado de descomposición.
El 30 de noviembre a las 4:30 de la madrugada, Angel se presentó en las oficinas de la División Delitos Complejos de esta ciudad, confesando ser el autor del crimen, aunque en la tarde de ese mismo día -ante el juez de Instrucción Jorge Alonso y el fiscal Martín Sedán- se desdijo y alegó ser inocente.

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