Lo condenan a perpetua por el femicidio de su ex esposa

Ruth Sagaut fue desmayada a golpes y luego ahorcada con una soga el 18 de marzo de 2016 en una casa en la que dormían sus cuatro hijos. El autor del crimen fue Claudio Javier Osman.

Un hombre fue condenado ayer a prisión perpetua por el crimen de su ex esposa, Ruth Sagaut (28), quien fue desmayada a golpes y luego ahorcada con una soga el 18 de marzo de 2016 en una casa en la que dormían sus cuatro hijos, en un femicidio que inició una seguidilla de hechos violentos contra mujeres en San Carlos de Bariloche.
Claudio Javier Osman (30) fue condenado por la Cámara Segunda en lo Penal de Bariloche por el delito de "homicidio agravado por el vínculo, en un contexto de violencia de género del hombre hacia la mujer".
La lectura del veredicto y la sentencia se extendió durante alrededor de una hora y media y fue seguida en silencio por familiares de la víctima y del condenado, que se quebró recién cuando la madre de Sagaut gritó "¡Ruti presente!" y estalló un sostenido aplauso.
Luego la sala, fuertemente custodiada por la policía, vivió un momento de tensión cuando salían los familiares y allegados al condenado, y su padre Miguel Osman amenazó a una de las amigas de la víctima, cuyo testimonio fue uno de los principales en las audiencias, tras lo cual se retiró rápidamente sin otras provocaciones.
En su fallo, el tribunal realizó un detallado repaso de pruebas, peritajes y testimonios recibidos durante las audiencias del debate.
En la resolución, los jueces descartaron primero la hipótesis del suicidio que había instalado el acusado durante la investigación del caso y atacaron punto por punto el alegato de la defensa, tras lo cual se centraron en argumentar las pruebas que había relacionadas al homicidio en el contexto de violencia de género por parte del Osman.
Los jueces señalaron que el 18 de marzo pasado, Osman llegó a la medianoche a la casa del barrio El Frutillar, de Bariloche, a la que se había mudado Sagaut -luego de un año y medio de separados- con sus cuatro hijos.
En ese momento, la mujer se hallaba con su nueva pareja, Eduardo Omar Pérez, y, según el fallo, Osman irrumpió violentamente a los golpes insultándola y arrojando objetos.
Según determinaron los jueces, Pérez lo hizo salir a la calle, donde discutieron por media hora y se despidieron, y Osman "más tranquilo" dijo que volvería a despedirse de los chicos.
En cambio, apenas ingresó nuevamente a la vivienda, el hombre desmayó a la mujer de un golpe -lo más probable, una trompada-, que la hizo caer al piso, y se subió a su espalda para ahorcarla con una soga que había allí hasta asfixiarla.
En el fallo, los jueces consideraron que, luego, el hombre ató un extremo de la soga a una reja y anudó el otro al cuello de Ruth, con intenciones de simular una escena de suicidio.
Luego, salió de la casa y comenzó a golpear en el vidrio para despertar a su hija mayor, de 10 años, y pedirle que le abra porque su mamá "estaba desmayada".
Osman, según determinaron los investigadores, le dijo a su hija que vuelva al cuarto, le quitó la soga del cuello de la mujer y con la escena armada fue en busca de Pérez para decirle que Ruth se había suicidado, para regresar con él y un amigo, y llevarla al hospital, a donde llegó sin vida.
Entre otras pruebas, la sentencia descartó el suicidio en función de varias pruebas y pericias, entre las que se destacó la escasa altura de la reja a la que estaba anudada la soga, a 65 centímetros, por lo que la mujer debió zambullirse de frente para cumplir el cometido.
Además, debió hacer una "imposible pirueta de 180 grados" para hacerse las lesiones sangrantes que presentó en el ojo izquierdo y la nariz, además golpeando al caer contra las superficies planas de la pared o el piso, como pretendió la defensa.
La marca de un surco de ahorcamiento horizontal en lugar de oblicuo en el cuello, debajo de la tráquea, sin "interrupción por nudo" ni señal de corrimiento, y la falta de "apergaminamiento" de la piel, como sucede en los suicidios, demostraron que se trató de un estrangulamiento desde atrás, según entendieron los forenses que declararon en el juicio.
Finalmente la enumeración de varios hechos de violencia de género anteriores, aportados por testigos y pruebas materiales, terminó por definir el agravante.
La sentencia fue redactada por el presidente del tribunal, Gregor Joos, y tuvo la adhesión de los jueces Héctor Leguizamón Pondal y Rubén Marigo.

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