Lo condenaron por amenazar a su ex, pero no irá a la cárcel

El condenado Daniel Silva, quien ingresó al domicilio de su ex pareja y la amenazó de muerte con un cuchillo ante sus hijos, recibió la pena de un año y medio de prisión en suspenso. El magistrado dispuso que el Estado municipal, provincial y el defensor General Adjunto promuevan la solución del conflicto familiar denunciado por la víctima a través de un tratamiento que incluya al victimario.

En la sala de audiencias de la Oficina Judicial de Sarmiento se desarrolló ayer la lectura de la sentencia en el marco del juicio oral y público realizado contra Daniel Ricardo Silva (49). Este fue juzgado por los delitos de hurto, amenazas agravadas por el uso de armas, en concurso real con violación de domicilio y daño. La víctima en todos los casos fue su ex pareja.
El acto estuvo presidio por el juez penal Roberto Casal, quien en sus aclaraciones preliminares destacó que a esa instancia se llegó "por la inoperatividad de todos aquellos operadores (provinciales, municipales y judiciales) que no supieron o no quisieron dar una debida respuesta en tiempo oportuno a la problemática planteada por las partes en conflicto".
Afirmó que fue la propia víctima quien durante el debate señaló que llevaba años padeciendo el hostigamiento de su ex pareja sin que nadie la diera respuesta. Esta situación fue confirmada por las operadoras del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD) y el Equipo Técnico Multidisciplinario (ETI).
En ese sentido, Casal citó jurisprudencia sobre violencia de género, femicidio y derecho penal: "el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia es un derecho garantizado por el Estado y por el Derecho Internacional de los derechos humanos, lo cual implica que la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones debe ser reprimida y erradicada definitivamente. Esta es una decisión irrenunciable en un Estado Democrático de Derecho".
Asimismo, el juez mencionó la Ley 26.845 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.
Los tres poderes del Estado, sea del ámbito nacional o provincial, deben garantizar "la asistencia en forma integral y oportuna de las mujeres que padecen cualquier tipo de violencia, asegurándole el acceso gratuito, rápido, transparente y eficaz en servicios creados a tal fin, así como promover la sanción y reeducación de quienes ejercen violencia", argumentó el magistrado.

CONDENA Y TRATAMIENTO
Con respecto a los delitos, el juez encontró debidamente acreditada la materialidad del ataque ocurrido en octubre de 2012, donde Silva ingresó al domicilio de la víctima sin tener autorización. Desacomodó varios elementos, agarró a la mujer del cuello, le colocó un cuchillo y le dijo: "te voy a matar". Todo se registró ante la presencia de los hijos de la víctima, y otros testigos.
Dos años después, el agresor entró al lugar de trabajo de su ex esposa, le sustrajo la cartera y una campera. Según su criterio, Casal que la fiscal Laura Castagno no pudo acreditar de manera suficiente el delito de daño. Entonces, condenó a Silva como autor de los delitos de violación de domicilio, amenazas con arma y hurto, en concurso real.
Le impuso la pena de un año y seis meses de prisión, de ejecución condicional.
Con respecto a las reglas de conducta, resolvió que el acusado debe abstenerse por el término de dos años de concurrir a la vivienda de la víctima y relacionarse con ella. También estableció que una vez que esta sentencia adquiera firmeza debe realizarse una amplia evaluación psicológica a los fines de establecer la necesidad de un tratamiento.
El magistrado dispuso hacer saber a los titulares de los poderes Ejecutivo municipal, provincial y al defensor General Adjunto, que dentro de las órbitas de sus competencias y a través de los organismo pertinentes, deberán abocarse en forma inmediata a promover la solución de la conflictiva familiar denunciada por la victima a los fines de que se le garantice el derecho a vivir una vida sin violencia.

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