Lo juzgan como presunto asesino de su padre

Un tribunal colegiado juzga la conducta de Jorge Cid, a quien el Ministerio Fiscal de Comodoro Rivadavia le atribuye el crimen de su propio padre, ocurrido el 9 de junio de 2014. El debate comenzó ayer en la Oficina Judicial y entre los seis testigos que se presentaron compareció la pareja de la víctima, una mujer con problemas de alcoholismo que declaró haber escuchado una discusión y pelea, aunque no vio a los protagonistas. El imputado llegó a esta instancia en libertad.

El juicio oral y público contra Jorge Daniel Cid (23) comenzó ayer en la sala principal de audiencias de la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia. El debate continuará hasta mañana y en el caso de dictarse responsabilidad penal, se deberá fijar una nueva fecha para el juicio de cesura.
La juez penal Gladys Olavarría es quien preside el cuerpo colegiado que se completa con Mariano Nicosia y Raquel Tassello, mientras que al Ministerio Público Fiscal lo representa la fiscal general, Cecilia Codina. El imputado, en tanto, es asistido por Francisco Romero.
Hay que recordar que Cid llegó en libertad a esta instancia, condición en la que se mantuvo todo el año pasado. Con él también fue acusado Oscar Hernán Castillo (27), a quien le dictaron la rebeldía por no presentarse a la audiencia preliminar. Por eso se resolvió elevar la causa a juicio solo por Cid.

LOS TESTIGOS
En la primera jornada de debate declararon seis testigos, entre ellos la pareja de la víctima, Jorge Armando Cid. La mujer padece alcoholismo crónico, tiene dificultades para expresarse y una disminución en la visión que no le permite lograr continuidad en la lectura. Al menos así quedó demostrado ayer cuando a pedido de la defensa se le hizo leer dos renglones de lo que fue su declaración durante las primeras horas posteriores al hecho, algo que se cuestionó por no haber contado con el contralor de la defensa.
De su testimonio se destacó que pudo escuchar una discusión que se transformó en una pelea, aunque afirmó que no pudo ver a las personas que le pegaron a su marido.
Los demás testigos que se presentaron al debate fueron policías que actuaron en el procedimiento y profesionales médicos que se convocaron para etapas específicas de la investigación, entre ellos un oficial de Criminalística que a través de una edición fotográfica de la escena criminal explicó su labor.
En las imágenes se pudo observar un enorme charco de sangre en el suelo. La sangre salía de la cabeza de la víctima, quien estaba recostado en el pasillo que conecta las habitaciones y el baño. En la pared también se observaron las marcas hemáticas y el perito consideró que las mismas llegaron allí por los golpes que recibió en la cabeza.
A todo esto, la esposa de la víctima declaró oportunamente que ella se levantó cerca de las 14 y encontró a su marido tirado en el suelo, aunque creyó que estaba durmiendo. Por tal motivo lo tapó con una manta y se fue a trabajar. Recién cuando volvió se dio cuenta de que estaba muerto. Lo curioso es que no haya advertido en enorme charco que dejó la sangre que emanó de su cabeza, lo cual era tan grande como el cuerpo mismo que yacía en el suelo.
El debate continuará hoy, ocasión en la que se buscará agotar la incorporación de prueba testimonial y documental, dejando para mañana los alegatos.

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