Los beneficios del agua para el reuma

Para las afecciones crónicas como la artrosis o la artritis, el ejercicio practicado regularmente puede ayudar a mejorar los síntomas y hacer más llevadero el tratamiento y los más recomendados son lo que se hacen en el agua porque el cuerpo allí es más liviano.

El término "reuma" se utiliza, en general, como sinónimo de dolor articular y existen más de 200 enfermedades reumáticas diferentes. La artrosis es, en general, la causa subyacente en mayores de 45 años y, luego, algunos tipos de artritis.
Para la mayoría de los casos, la actividad física ayuda a atenuar los síntomas y disfrutar de un mayor bienestar. Volver con las bolsas del supermercado o sacar a pasear a la mascota, de por sí, no son sinónimo de ejercicio para las articulaciones.
Aunque su médico podrá asesorarlo acerca de qué ejercicio será el más conveniente según su dolencia o su preferencia, aquí presentaremos los beneficios de realizar algunos tipos de ejercicios de bajo impacto.

EJERCICIOS EN EL AGUA
Son los más recomendados porque el cuerpo allí es más liviano y, como ventaja adicional, el agua templada relaja el espasmo muscular, afloja las articulaciones y permite realizar mejores movimientos con menor dolor. Esto vale tanto para pacientes con artritis como con artrosis.
Hay una amplia gama de posibilidades, desde la natación hasta gimnasia acuática (de diferentes niveles de exigencia) o realizar movimientos en el agua para quienes son más temerosos o no saben nadar (flexiones suaves de rodilla, caminar por la parte baja, patadas agarrados al borde, etc.).
El movimiento en el agua es muy bueno siempre, entonces el verano ofrece más posibilidades.
Para quienes tienen problemas de columna, de cadera o de rodilla se vuelve una actividad muy provechosa. En personas con afecciones en la zona cervical o en los hombros es importante elegir los movimientos, ya que algunas brazadas o la rotación cervical de la respiración pueden ser contraproducentes (en estos casos habrá que elegir otro estilo). Quienes prueban el agua, nos cuentan, no la cambian más: es una sensación muy placentera.
Es importante no "largarse solo" sino llevar la inquietud a la consulta con su médico de confianza y una vez acordada la actividad, seguir la indicación médica. Para no claudicar: avanzar de forma gradual con poca actividad e ir aumentando a medida que se pueda. El límite siempre lo va a poner el dolor: articulación que duele, ejercicio que se evita.
No sobreexigirse, ya sea por entusiasmo propio o por el aliento de un profesor o un compañero.
Ante un brote de inflamación. Cuando la articulación está hinchada y dolorida, por ejemplo ante una reagudización de la artritis o un ataque agudo de gota (que dura aproximadamente siete días), la recomendación es el reposo transitorio durante el menor lapso posible, retomando lenta y gradualmente la actividad a medida que el ataque va cediendo. El reposo prolongado tiene consecuencias negativas, cuanto más tiempo el paciente pasa sin moverse, sus articulaciones pierden flexibilidad y se tornan rígidas.

Fuente: Revista Aprender Salud (Hospital Italiano)

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