Los cambios climáticos multiplicaron las especies de caballos

Hace unos 18 millones de años, las especies de caballos se multiplicaron. La subfamilia Equinae comenzó una rápida diversificación que culminó en la aparición de unas 140 especies, la mayor parte de ellas hoy extintas.

Una investigación encabezada por el paleontólogo Juan López Cantalapiedra, tras analizar los rasgos de 138 especies —las siete supervivientes salvajes y 131 extintas—obtuvo datos que sugieren que los cambios en el tamaño y la dentición de los caballos fueron más lentos de lo que se pensaba, así que no tuvieron un papel esencial en la gran diversificación de especies.

Lo que ocurrió, según el paleontólogo y sus colegas, es que factores del entorno, como los cambios climáticos, generaron ecosistemas fragmentados y con suficiente alimento como para mantener a multitud de poblaciones aisladas y diferentes genéticamente, aunque parecidas físicamente.

"Norteamérica era la factoría de hacer caballos. Cuando surgía un diseño ganador, pasaba a Eurasia a través del estrecho de Bering y de allí a África", señala Cantalapiedra, cuyo trabajo se publicó recientemente en la revista Science. Los linajes americanos llegaron a Eurasia en dos dispersiones facilitadas por cambios climáticos, hace 11 y 4,5 millones de años.

"En esos momentos volvieron a diferenciarse multitud de nuevas especies de caballos repentinamente, pero no hubo cambios especialmente rápidos en sus rasgos morfológicos", subrayó en un comunicado la paleobióloga María Teresa Alberdi, coautora del estudio e investigadora del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Tras haber sido la fábrica de caballos del planeta, los equinos se extinguieron en América, pero sobrevivieron en África y en Europa. Desde allí regresaron a casa en 1493, en el segundo viaje de Cristóbal Colón.

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