Los defensores de los condenados en la causa de los "inspec-chorros" solicitan una pena mucho más leve

Los defensores particulares de Facundo Garbarino y Mauro Cárdenas, los inspectores municipales de Tránsito que fueron condenados a cinco años y medio de prisión por extorsionar a sus víctimas y robarles con el uso de picana eléctrica, impugnaron la sentencia condenatoria y solicitaron el cambio de calificación jurídica por considerar que no fueron a robar, sino a pedir coimas. La Fiscalía reclamó que se confirme la sentencia en todos sus términos y que se revoque la prisión domiciliaria con la que fueron beneficiados hasta que la sentencia quede firme.

La audiencia de impugnación de sentencia que presentaron los abogados Francisco Romero y Daniel Fuentes, quienes asisten a los condenados Garbarino y Cárdenas, respectivamente, se llevó a cabo el miércoles en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia ante el tribunal de la Cámara Penal de esta ciudad, el cual está integrado por los jueces Martín Montenovo, Daniel Pintos y Guillermo Müller. En tanto que el Ministerio Público Fiscal fue representado por la fiscal general, Camila Banfi.
En primer lugar el defensor de Garbarino planteó los agravios del fallo y se centró en la tipificación del primero de los hechos y su encuadre en el delito de “extorsión”. Al respecto dijo que no se dan los requisitos para dicho delito y recordó que Garbarino revestía el carácter de funcionario público por su función de inspector municipal y que corresponde entonces la calificación de “exacciones ilegales agravadas por coacción en provecho propio”.
Quedó claro, para el defensor, que el desapoderamiento de la víctima en el primer hecho es una dádiva, porque afirmó que su pupilo es un funcionario público que hizo uso abusivo de su cargo. En cambio la extorsión requiere que se simule la calidad de funcionario público y nada de eso ocurrió, a su entender.
Por otro lado, la defensa de Cárdenas solicitó que se revoque la calificación de extorsión y se cambie por la de exacciones ilegales. El abogado también cuestionó el accionar que le cupo a su asistido y sobre ello dijo que fue el de partícipe secundario al recordar que este se quedó parado detrás del vehículo y golpeaba con el palo la parte de atrás de éste, es decir su participación fue secundaria.
"Cárdenas no participó de manera activa en el hecho, no tuvo el co-dominio del mismo, su intervención no fue esencial y no ejerció un rol intimidante”, sostuvo Fuentes y pidió que se revoque la sentencia condenatoria del tribunal de primer grado y se califique el hecho como exacciones ilegales en calidad de partícipe secundario para su defendido.

QUE SE CONFIRME Y SE REVOQUE DOMICILIARIA

A su turo la fiscal Camila Banfi pidió que se confirme en todos sus términos la sentencia condenatoria de ambos imputados dictada por unanimidad y que se revoque la prisión domiciliaria cuando se dicte el doble conforme.
La acusadora pública ilustró a los jueces respecto a los hechos por los cuales fueron declarados penalmente responsables Cárdenas y Garbarino. El primero de los delitos–dijo Banfi- ocurrió durante la mañana del 10 de marzo del año pasado, alrededor de las 4, cuando la víctima circulaba con su vehículo y fue obligada a detenerse. En ese momento lo arribaron Cárdenas y Garbarino pidiéndole los papeles del auto diciéndole que eran de la Brigada de Investigaciones. Por radio pidieron el dominio del automóvil y le dijeron a la víctima que el vehículo tenía pedido de secuestro y que si quería llevárselo debía pagar. Al verse intimidado la víctima entregó el dinero que poseía y antes de retirarse uno de los imputados le refirió que no fuera a la Fiscalía a hacer la denuncia porque no les costaba nada encapucharse y hacerle daño.
El segundo hecho ocurrió dos horas después, cuando una segunda víctima fue interceptada por los condenados y allí Garbarino y Cárdenas portaban bastones extensibles. También dijeron pertenecer a la Brigada de Investigaciones y que le iban a secuestrar el vehículo. Como no tenía el dinero que le exigían, uno de ellos se subió a su vehículo y lo acompañó hasta un cajero automático para que retirara dinero. En el viaje le aplicó descargas eléctricas con una picana.
Una vez que la víctima entró al cajero a retirar dinero le hizo señas a otra persona que salía y esta entendió el mensaje, por lo que dio aviso a la policía.

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