Los detenidos por el homicidio de Copa se declararon inocentes y dicen tener pruebas

Rodrigo Alexis Soto y Diego Armando Serrano fueron imputados como autor y partícipe necesario, respectivamente, del homicidio de Anahí Tamara Copa. Ellos se declararon inocentes y afirmaron que tienen pruebas que los ubican lejos del lugar del crimen. A pedido de la Fiscalía, la juez natural de la causa formalizó la investigación y otorgó el plazo de dos meses para presentar la acusación, mientras que por 60 días los imputados permanecerán detenidos con prisión preventiva.

La audiencia de control de detención y apertura de investigación contra Rodrigo Alexis Soto (25) y Diego Armando Serrano (28) se llevó a cabo ayer en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia y fue presidida por la juez penal de turno, Raquel Tassello. El Ministerio Público Fiscal fue representado por la fiscal general, Camila Banfi, mientras que los imputados recibieron el asesoramiento de la defensora pública, Viviana Barillari.
En ese contexto, la acusadora pública solicitó que se declare legal la detención de Soto y Serrano, a quienes les atribuyó de manera respectiva la autoría y la participación primaria del delito de homicidio agravado por el uso de arma. Ello, en los términos de los artículos 79 y 41 bis del Código Penal -cuya pena mínima se ubica en los 10 años y 8 meses de prisión- en el contexto del homicidio que ocurrió a la 1:40 del martes último y que tuvo como víctima a Anahí Tamara Copa (21), quien recibió un disparo mientras amamantaba a uno de sus hijos.
Tal como se informó en ediciones anteriores, la joven asesinada era vecina de la polémica familia Nieves, asentada en inmediaciones de La Saladita, quienes tienen diferencias con el grupo de pertenencia de Soto, Serrano y Ricardo Alvarado. Este último, ya viene detenido por episodios de violencia que se suscitaron en el mismo contexto.
En su relato, la fiscal Banfi sostuvo que cuenta con un testigo de identidad reservada y a partir de ese testimonio fue que se llegó a Soto y Serrano. Ese testigo declaró que a la 1:40 pasó frente a la casa de los Nieves un Volkswagen Gol blanco. El testigo ubica a Serrano en el lugar del conductor y a Soto como acompañante. Este habría sacado parte del cuerpo para disparar en cinco oportunidades. El testigo describió que el arma utilizada es similar a la que usa la policía y estimó que se le pudo haber trabado porque no disparó más.
La fiscal pidió además que se autorice la investigación por el plazo de dos meses y detalló las pruebas científicas que están pendientes de producir. En tanto que advirtió peligro de fuga y entorpecimiento de la investigación, por lo que solicitó que se cautele el proceso con el dictado de dos meses de prisión preventiva.

EL DESCARGO
Tras escuchar el hecho por el cual fueron imputados, los detenidos confirmaron sus intenciones de prestar declaración y en primer término lo hizo Serrano, quien aseguró que nada tiene que ver con el incidente que se le atribuyó.
"Ese día estaba comiendo un asado en mi casa y me llamó un amigo que se había quedado con el auto en el barrio de los paraguayos, atrás de las 1.008. Eran como las 11:30 y fuimos en mi auto, un Chevrolet Corsa, con otro amigo", afirmó en su descargo.
En ese sentido agregó que pasaron a cargar combustible a la estación de servicio 13 de Diciembre y como ya había pasado la medianoche no le aceptaron efectivo y fue su amigo quien pagó con débito, por lo que reclamó que se observen las cámaras y aportó la identidad de su acompañante.
Más adelante agregó que no encontraban el lugar donde estaba el auto para auxiliar y estuvieron cerca de la cancha de Huracán, donde estimó que deben existir más cámaras para chequear y que regresó pasadas las 3 de la madrugada a su barrio.
"Fíjense si me pueden sacar porque no tengo nada que ver con ningún homicidio", finalizó dirigiéndose a la juez Tassello.
A su turno declaró Soto, quien debió permanecer custodiado fuera de la sala mientras exponía Serrano. En su caso también se desligó del hecho y si bien reconoció que tiene un auto de las características que mencionó el testigo, aseguró que el vehículo fue guardado entre las 21:30 y las 22 y también desafió a las cámaras del centro de monitoreo, para lo cual describió el recorrido que hizo para dirigirse a la casa donde lo guarda.
"No lo dejo en mi casa, ni en la de mis padres porque hace unos días me lo quisieron quemar con una bomba molotov y alcancé a apagarlo. Le pedí permiso a un amigo y lo guardo en su casa. Esa noche pasé por la casa de un mecánico que me acompañó a dejarlo y después él me trajo de vuelta a mi casa. Me acosté temprano porque me autorizaron a ver a mi hija y me levanté temprano para hacerle la leche. Cuando la policía llegó se la estaba preparando y estaba con mis viejos. Les pregunté qué buscaban y me dijeron: armas y el coche. Acá no hay armas y le dije dónde estaba el auto y las llaves, porque sino nunca lo iban a encontrar", sostuvo.
La defensora se opuso a la prisión preventiva solicitada por la fiscal y reclamó la libertad, o presentaciones semanales, aunque la juez coincidió con la fiscal respecto a los elementos de convicción que se requieren para esta etapa del proceso y además de formalizar la apertura de la investigación, dictó la prisión preventiva por dos meses.

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