Los dos veteranos comodorenses ya están en Malvinas para cicatrizar sus historias

A las 14:30 del sábado, Juan Pérez y Tito Nievas, los dos veteranos de guerra de Comodoro Rivadavia que integran un contingente argentino de ex soldados que visita las islas, pisaron nuevamente suelo de Malvinas luego de 34 años. Después de la emoción, de cumplir los trámites migratorios y el descanso en el hotel, los ex combatientes salieron ayer a dar sus primeros pasos por esa tierra patria.

Juan Pérez y Tito Nievas, junto a otros cuarenta veteranos de otros puntos del país, ya están en Malvinas desde el sábado, día en que se reencontraron con ese suelo en el que tanto sufrieron y vivieron.
Los comodorenses partieron el viernes, en micro, desde Comodoro Rivadavia hacia Río Gallegos, desde donde salieron el sábado por vía aérea hacia Puerto Argentino (Puerto Stanley para los kelpers). Llegaron a las 14:30, momento en que, de acuerdo al relato, los corazones latieron más fuerte que nunca y la emoción les ganó a la dureza de ex combatientes.
Ayer, Juan y Tito, con frío y lluvia recorrieron el pueblo y hoy comenzarán con el programa de visitas oficiales, que incluye lugares clave para la guerra y sus vidas como Bahía Agradable, el Monte Kent , Monte Longdong, y el cementerio de Darwin, donde están sepultados parte de los 649 soldados fallecidos en el conflicto bélico de 1982.
Como otros veteranos, Nievas y Pérez tomaron la fuerte decisión de volver a Malvinas en las condiciones que establece el gobierno inglés, tanto en lo que respecta a la situación migratoria, es decir la necesidad de usar pasaporte y tener un permiso especial, como al comportamiento que deben seguir en las islas.

REENCUENTRO
El viaje de los ex combatientes a Malvinas comienza justamente cuando tomaron la decisión de ir, que es respetada, como no podía ser de otra manera por los compañeros que deciden esperar hasta que puedan volver a las islas como parte del suelo argentino o, en su defecto, sin la necesidad de ser tomado como un extranjero.
Prueba del respeto y del acompañamiento fue la despedida que a Juan y a Tito les brindaron el viernes en la terminal de ómnibus, y la noche anterior, en una cena organizada por el Centro de Veteranos de Guerra, en honor de los viajeros.
"Cada uno de nosotros vuelve para cerrar una historia, esto es lo que estamos hablando con los que viajaron y todos tenemos las mismas necesidades y sensaciones, pero también volvimos en representación de los veteranos de cada una de nuestras ciudades, que aunque estén lejos, están viajando con nosotros", explicó Juan.
En Río Gallegos, tanto Juan como Tito, se encontraron con otros veteranos que como viven en otras ciudades no veían desde la guerra.
"Lo de mañana, va a ser duro, pero es necesario y es lo que vinimos a hacer. Volver a los lugares de combate y además de ver los cambios seguramente a revivir todo lo que nos pasó hace 34 años", comentó ayer Juan, quien hoy junto con Tito y otros veteranos regresarán a esos sitios con más de 50 años de edad en sus documentos, pero con los 18 grabados en sus memorias y corazones.

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