Los efectos de una buena nutrición para niños

Es sumamente importante una buena nutrición para niños desde edad temprana ya que el déficit nutricional en los dos primeros años tiene consecuencias inmediatas y a largo plazo.

Las consecuencias inmediatas de una alimentación deficiente en la infancia incluyen el retraso en el desarrollo motriz y mental, y las consecuencias a largo plazo se asocian con deterioros del desempeño intelectual y de la capacidad de trabajo.
Las guías de alimentación de la O.M.S. y UNICEF propician la alimentación exclusivamente del lactante durante los primeros seis meses de vida.
La leche materna tiene beneficios nutricionales e inmunológicos para el niño. Además, se ha demostrado que tiene efecto protector contra la obesidad infantil.
Aunque es de gran importancia dar el pecho, si no es posible, la fórmula infantil fortificada con hierro es aceptable en la nutrición para niños.
La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics – AAP) recomienda introducir los primeros alimentos complementarios entre los cuatro y los seis meses de edad, con alimentos simples y básicos. Entre los siete y los diez meses de edad, pueden comenzar a comer alimentos de mesa cortados en trozos muy pequeños. Además de la edad, existen algunos indicadores para saber si el bebé está listo para comenzar a ingerir alimentos sólidos:
• El bebé se sienta con ayuda o con apoyo.
• Cuando está acostado boca abajo, el bebé se levanta usando los brazos con los codos extendidos.
• El bebé muestra interés en la comida cuando otros comen.
En los niños menores de dos años de edad, las grasas en los alimentos tienen una función clave en la formación de los tejidos nerviosos vitales y del cerebro, por eso no se recomiendan dar alimentos reducidos en grasas en dicha edad.
Hay que tener en cuenta que para ayudar a prevenir el desarrollo de caries dentales provocadas por la mamadera, nunca deben llevarlo a dormir con una mamadera que contenga leche, fórmula ni otro líquido.
Las recomendaciones de nutrición para niños de más de dos años difieren poco de aquellas indicadas para los adultos: una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes esenciales es necesaria para los cuerpos en crecimiento, y constituye la base de estas recomendaciones.
Desde los 9 hasta los 18 años de edad, para asegurar que existan depósitos de calcio adecuados en los huesos, se recomienda una dieta rica en calcio (1300 miligramos por día). La ingestión de calcio recomendada se puede cubrir tomando por lo menos dos tazas de leche o totalmente descremada por día o una cantidad equivalente de yogurt o queso descremado. En el caso de que no quieran consumir productos lácteos, existe una variedad de otras fuentes de calcio disponibles, como los vegetales de hojas verdes, productos de soja fortificados con calcio y otros alimentos y bebidas fortificados con calcio.
Para cubrir las necesidades energéticas, los niños y los adolescentes deberían comer por lo menos tres comidas al día, comenzando por el desayuno. Los estudios demuestran que el desayuno afecta el desempeño cognitivo y físico. Es decir, si un niño “toma el desayuno, puede estar más alerta en la escuela y tener mayor capacidad para aprender y para realizar deportes y otras actividades físicas.
La nutrición es algo que no debe dejarse de lado en ningún momento de la vida y por tanto los invitamos a conocer más sobre alimentación saludable para todas las edades.

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