Los estados latinoamericanos ejercen violencia institucional sobre las mujeres

"Antes de realizar el trabajo quizás no teníamos tan claro la forma en que los estereotipos gobiernan la experiencia de las mujeres en los ámbitos de la salud sexual y reproductiva", señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

Los Estados de América Latina y el Caribe no sólo fallan en la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres a manos de terceros, sino que son ellos mismos generadores de violencia institucional al imponer prácticas discriminatorias, basadas en estereotipos de género, concluyó Amnistía Internacional al realizar un relevamiento con motivo del Día Internacional de la Mujer.
"Antes de realizar el trabajo quizás no teníamos tan claro la forma en que los estereotipos gobiernan la experiencia de las mujeres en los ámbitos de la salud Sexual y Reproductiva", señaló a Télam Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.
"Esto es palpable no sólo cuando deniegan un aborto no punible, como en el caso que contamos de Argentina, sino cuando esterilizan a una mujer que vive con VIH en México, por ejemplo, para evitar que 'traiga más hijos enfermos al mundo'", continuó.
El informe, denominado "El Estado como 'aparato reproductor' de violencia contra mujeres", asegura que "si bien la discriminación contra las mujeres es patente en casi todos los ámbitos de la vida, en los sexuales y reproductivos alcanza matices escandalosos".
Apoyados en datos estadísticos, informes y documentos, Amnistía relató la historia de siete mujeres y niñas cuyos casos han sido emblemáticos de violaciones a derechos humanos y que son "muy ilustrativos para ver cómo opera el sistema y a qué están expuestas las mujeres en esta región".
Un dato relevante es que el 97 por ciento de las mujeres en América Latina y el Caribe en edad reproductiva vive en países donde el acceso al aborto seguro está severamente restringido por ley.
"En términos generales, el aborto sigue siendo un crimen en gran parte de la región. La iglesia y las imposiciones morales y religiosas tienen mucha influencia en la región y en los Estados y esto termina impactando en la política y las leyes", asegura el informe.

ALGUNAS HISTORIAS
El primer caso relevado es el de la dominicana Rosaura Arisleida Almonte Hernández, una adolescente de 16 años que fue diagnosticada con leucemia al mismo tiempo que le revelaron un embarazo de siete semanas; el sistema sanitario se negó a comenzar inmediatamente el tratamiento y a realizarle un aborto. Se esperó recién hasta la semana 12 para comenzar con la quimioterapia, para proteger al feto; a las pocas semanas la joven tuvo un aborto espontáneo y al día siguiente murió.
Esperanza, una mujer peruana que hoy tiene 59 años, y Michelle, una mexicana de 23 años, fueron víctimas, en distintos momentos de la historia y por distintas razones, de que se les practicaran ligaduras de trompas sin sus consentimientos.
A Esperanza le hicieron la práctica quirúrgica en el marco de un Programa de Planificación Familia a fines de los 80 porque el Estado peruano consideró que tenía ya muchos hijos; mientras que a Michelle, le ligaron las trompas por tener VIH; pero en ambos casos ellas no estaban de acuerdo.

ABORTO INSEGURO
En Argentina, según el Ministerio de Salud, durante 2013 murieron 243 mujeres por causas relacionadas al embarazo; desde 1980, las complicaciones relacionadas con el aborto siguen siendo la primera causa de muerte materna directa.
Las complicaciones por aborto inseguro son la primera causa individual de muerte materna en 17 de las 24 provincias y se calcula que más de 60.000 mujeres tienen que ser internadas en un hospital público por consecuencias de abortos realizados en condiciones inseguras; la mayoría de las víctimas proceden de entornos con pocos recursos económicos o ingresos bajos.
"En todos estos casos el Estado funciona como un 'aparato reproductor' de más violencia contra las mujeres. Pero lo más problemático es que los Estados no son conscientes que promueven y legitiman situaciones de discriminación estructural que es la base de toda violencia de género", concluyó Belski.

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