Los fieles comodorenses de la Virgen María marcharon en procesión por Laprida

La tradicional procesión por el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María se desarrolló ayer por la tarde en barrio Laprida, con la participación de cientos de fieles que se acercaban a recibir su bendición. La jornada terminó con la celebración de una misa en el gimnasio "Ignacio Köening", donde además niños y niñas realizaron su primera comunión.


Ayer, desde las 16:30, en Laprida se realizó la procesión por el Día de la Inmaculada Concepción de María, donde cientos de fieles acompañaron la peregrinación de la virgen por las calles del barrio.
El recorrido comenzó en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús tomando la calle José Do Brito, para continuar por las calles Paraguay y Bogotá, luego siguió por Acapulco, donde un gran número de fieles esperaba a la virgen para unirse a la peregrinación. El trayecto finalizó en el Gimnasio "Ignacio Köening".
Grandes y chicos formaron parte de esta celebración de fe que hicieron que las calles del barrio Laprida se volvieran más estrechas de lo que son. Los cantos de los adultos eran acompañados con las palmas y el júbilo de los más jóvenes.
El amplio recorrido demandó a los fieles a turnarse para llevar a la virgen por las calles. Es que el peso de la madre de Jesús se hacía sentir en los hombros de los devotos, que con gran emoción desempeñaban su tarea.
Los más adultos también contribuyeron en el viaje, como es el caso de Silvio Ortega que con 68 años, cargó a la virgen en sus hombros por un largo tramo. "Es la dueña de todos los milagros, ella me ayudó a estar vivo y a curarme de cáncer. ¿Cómo no le voy a estar agradecido a mi virgencita?", sostuvo Ortega a El Patagónico mientras se sentaba a recuperar energías para llegar al final del recorrido.
Cada uno de los creyentes se acercaba a la virgen para dejarle un regalo, brindarle una caricia o simplemente regalarle una rosa. Todos querían estar cerca de ella. Los pañuelos blancos, símbolo de pureza, junto a la lluvia de pétalos fueron los encargados de adornar y ponerle color a la jornada.
En el encuentro estuvieron presentes los miembros del Centro Catamarqueño, con su presidente, Ramón Heredia, a la cabeza; y también habitantes de Sarmiento, Río Mayo y Trelew. Estos últimos viajaron mediante una congregación especialmente para la fecha. Con fotos y videos trataban de documentar el paso de la virgen por las coloridas calles del barrio conocido como "Catamarca Chico".

MISA Y COMUNION
El recorrido finalizó con una misa celebrada en el gimnasio "Ignacio Köening", donde el coro "Clavel de aire", perteneciente al centro de jubilados de Laprida, recibió a la Virgen del Valle con alabanzas y canciones.
La misa estuvo presidida por el obispo auxiliar Fernando Croxatto, que estuvo acompañado por los padres Juan Scotto Di Vetta y Armando Márquez y por los párrocos permanentes Jesús Dícono y Enrique Bordón.
En el recinto, los fieles fueron sumando sus propias figuras de la virgen para que fueran bendecidas por el obispo y los sacerdotes a lo largo de la ceremonia.
Durante el culto se llevó a cabo la primera comunión de los más pequeños del barrio, que con cierto nerviosismo pasaban a recibir la bendición del obispo y a sonreír para los flashes de las cámaras que para ese entonces ya eran una común postal en el gimnasio.

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