Los fieles comodorenses se preparan para la festividad de San Cayetano

El 7 de agosto la feligresía católica recuerda a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo. Por esa razón, en Comodoro Rivadavia ya se están organizando actividades en el barrio que lleva ese nombre. Allí se encuentra la ermita del santo donde cada año se produce una gran concentración de creyentes.

Este año la actividad comenzará a las 10:30 con la adoración eucarística en acción de gracias por el trabajo. A las 11:30 se llevará a cabo la misa en acción de gracias y a las 14 la procesión desde el Liceo Militar General Roca, para luego celebrar la eucaristía. A las 20, en tanto, se realizará la misa y bendición de las familias.
Este santo popular nació en 1480 en Vicenza, cerca de Venecia, Italia.Su padre, militar, murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo. El niño quedó huérfano, al cuidado de su madre que se esmeró intensamente por formarlo. Estudió en la Universidad de Padua donde obtuvo dos doctorados y se destacó por su presencia venerable y su bondad, ganando muchas amistades. Se fue después a Roma, y en esa ciudad llegó a ser secretario privado del Papa Julio II y notario de la Santa Sede.
A los 33 años fue ordenado sacerdote. El respeto que tenía por la Santa Misa era tan grande que entre su ordenación sacerdotal y su primer oficio pasaron tres meses, tiempo que dedicó a prepararse lo mejor posible.
En Roma se inscribió en una asociación llamada "Del Amor Divino", cuyos socios se esmeraban por llevar una vida lo más fervorosa posible y por dedicarse a ayudar a los pobres y enfermos.
Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles. Fundó entonces los Padres Teatinos (nombre que les viene a Teati, la ciudad de la cual era obispo el superior de la comunidad Caraffa, que después llegó a ser el Papa Pablo IV).
San Cayetano era de familia muy rica; se desprendió de todos sus bienes y los repartió entre los pobres. En una carta escribió la razón que tuvo para ello. "Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? Veo a mi Cristo humillado y despreciado. ¿Y seguiré deseando que me rindan honores? Oh, ¡qué ganas siento de llorar al ver que las gentes no sienten deseos de imitar al Redentor Crucificado!".
También fundó asociaciones llamadas "Montes de piedad" (montepíos) que se dedicaban a prestar dinero a gente muy pobre, con bajísimos intereses.

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