Los Gladiadores dieron batalla pero no pudieron con la poderosa Dinamarca

El equipo de Eduardo Gallardo no pudo con el poderío danés en un partido que tuvo entretenido y colorido duelo entre los hinchas albicelestes y brasileños.

El seleccionado argentino masculino de hándbol, Los Gladiadores, no pudo con el poderío de Dinamarca y cayó por 25-19 en su debut en los Juegos Olímpicos de Río 2016, en un partido que tuvo un entretenido y colorido duelo entre los hinchas albicelestes y brasileños.
El goleador del partido fue el lateral argentino Pablo Simonet, autor de 7 tantos, seguido por los daneses Mikkel Hansen y Lassen Svan, con seis cada uno.
La parada no era para nada sencilla para Argentina. Enfrente estaba uno de los mejores equipos del mundo, que tiene como banderas al lateral Mikkel Hansen, uno de los tres mejores jugadores del mundo, y Niklas Landin, el arquero más destacado de la actualidad, acompañados por jugadores de primer nivel internacional.
Pero no por nada o de casualidad este equipo se ganó el nombre de Los Gladiadores y se plantó cara a cara, jugando con mente fría y corazón caliente cada pelota.
Los dirigidos por Eduardo Gallardo defendieron fuerte y con movilidad ante una de las potencias del balonmano mundial, que por momentos se vio superada en todo el terreno de juego.
Argentina, producto de una defensa personal y muy profunda sobre Mikkel Hansen, algo que fastidia y molesta al jugador del París Saint Germain, rompió el circuito de juego de los daneses, que no encontraban variantes en ataque, y consiguió adelantarse 5-2.
Sin embargo, una exclusión dos minutos de Leonardo Querín, le abrió espacios al ataque escandinavo. Fue entonces cuando Hansen sacó a relucir todo su talento y poder goleador para rescatar a su equipo de una situación incómoda.
A partir de allí todo fue gol a gol hasta el empate 10-10 de la primera media hora, que no se rompió porque la dupla de jueces, con una vista superior al Ojo de Halcón, le anularon un gol de tiro libre a Federico Pizarro, porque según ellos movió milimétricamente su pie de apoyo.
El arranque del segundo tiempo de Argentina hizo recordar lo sucedido en el Panamericano de Tecnópolis, en junio pasado, errores en ataque, desajustes en defensa y falta de variantes para llegar al gol, lo cual fue aprovechado en su totalidad por los escandinavos.
En cinco minutos Dinamarca se adelantó 15-10 y todo se hizo cuesta arriba, ya que la diferencia se hizo indescontable, más ante un rival de primer nivel europeo.
Diego Simonet, quien quedó fuera de los Juegos por una rotura de ligamentos cruzados, alentó desde la platea a sus compañeros y casi se tira a la cancha cuando Jensen Mollgaard le metió un golpe en la cara a su hermano menor, Pablo, lo cual le valió la tarjeta roja.
En la Arena do Futuro, el esplendido estadio de hándbol, la guerra de abucheos, silbidos y cantos cruzados entre los hinchas argentinos, que llegaron desde lugares tan diversos como Mendoza, Lomas de Zamora, Bolívar, Córdoba o Capital Federal, y los brasileños fue un tema aparte y de mucho color.
"Y ya lo ve y ya lo ve, somos locales otra vez" y el "Tomala vos, Damela a mí, el que no salta es de Brasil!", entonado por casi medio centenar de hinchas albiceletes, con las chicas de La Garra a la cabeza, encendió la mecha, pero la reacción local no se hizo esperar.
Fue entonces que el reducido grupo de daneses, no más de 50, vieron como los brasileños, quienes llegaron temprano porque su seleccionado jugaba luego con Polonia, ovacionaban el "Deeenmark!, ¡Deeenmark" y le agregaban aplausos.
El hit "Brasil, decime qué se siente", que les hace recordar el 7-1 sufrido ante Alemania en el Mundial de fútbol 2014, no pudo ser apagado por una orda de abucheos y silbidos, por eso, probaron cantando "Olé, Olé, Olé, Olé Chileee, Chilee".

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