Los grandes consumidores requerirán 900 mw de energías renovables por año

Estiman que esa será la demanda de energías renovables por parte de unos 8.000 grandes usuarios, ya que con la entrada en vigencia de la Ley 27.711 el 8 por ciento de la energía eléctrica consumida en el país al 31 de diciembre de 2017 tiene que provenir de fuentes renovables, porcentaje que crece escalonadamente hasta alcanzar un 20 por ciento a fines de 2025.

La demanda de energías renovables por parte de unos 8.000 grandes usuarios será de 900 megawatts (MW) adicionales por año, lo que requerirá una inversión inicial de 1.800 millones de dólares, estimó un análisis del mercado realizado por una empresa comercializadora de energía sobre la base de la nueva legislación que incentiva la generación eléctrica a partir de fuentes limpias.
La reciente Ley 27.711 –aprobada en 2015 e impulsada por el entonces senador nacional por Chubut, Marcelo Guinle (FpV)-, para la cual el sector espera en breve su reglamentación, dispone que el 8 por ciento de la energía eléctrica consumida al 31 de diciembre de 2017 tiene que provenir de fuentes renovables, porcentaje que crece escalonadamente hasta alcanzar un 20 por ciento a fines de 2025.
Juan Bosch, presidente de Saesa, una empresa dedicada a la comercialización de distintos tipos de energías para grandes empresas, destacó que por la nueva ley "se crea la demanda y se crean las condiciones y los incentivos para las inversiones, a lo que se suma el consenso de que es el mejor camino para la diversificación y la independencia energética".
Pero cumplir con la nueva norma "se va a requerir la instalación de una gran oferta de generación" explicó Bosch al destacar que hay identificados unos 8.000 grandes consumidores energéticos en condiciones de comprar energía de fuentes verdes y estimó que alcanzaría a conformar una demanda de 900 megawatts adicionales por año para el bienio 2016/17.
Para Bosch el desafío "es muy grande pero no imposible" al entender que a un costo de instalación de 2 millones de dólares por cada megawatt nuevo se requerirán unos 1.800 millones de dólares de inversión al año, y la cifra se puede elevar aún más si se estima que la demanda alcanzaría unos 3.000 MW para 2025.
A modo de comparación, el trader –tal como en el sector se denomina a los intermediadores en la comercialización- destacó que Uruguay cuenta en la actualidad con unos 800 MW de energía generados por fuentes renovables, y prevé cerrar 2016 con un parque de 1.400 MW disponible, frente a los 180 con los que cuenta en la actualidad la Argentina.
En cuanto al precio de estas nuevas energías, Bosch explicó que "si bien el precio actual de la energía de fuentes renovables hoy resultaría superior a la que se obtiene en el mercado eléctrico nacional, el costo efectivo promedio del consumo de energía de las grandes empresas representa el 5 por ciento de sus gastos totales de producción".
Es decir, que "el 8 por ciento que requiere cumplir la Ley 27.711 representa el 0,46 por ciento de costos de esas 8.000 empresas" identificadas que están en condiciones de armar sus contratos de compra, lo que para Bosch "no representa un desafío gigante para la industria".
Hoy el país importa un 15 por ciento de la energía que consume y la Ley brinda las herramientas para reemplazar combustibles importados con energía verde producida con inversiones que aprovechen en viento, el agua y el sol, entre otros recursos, lo que genera valor agregado, mano de obra y fuerte desarrollo industrial.
Al respecto, Bosch afirmó: "la energía eólica es en la Argentina la más competitiva, y en ese camino Saesa tiene identificados 30 proyectos de nuevos parques eólicos ya listos para el inicio de construcción que aportarían unos 2.000 MW".
Si bien el desarrollo, asegura el empresario, depende fundamentalmente del tema financiero, se trata de "inversiones muy escalables, ya que los parques pueden comenzar con 50 MW e ir ampliándose indefinidamente". Además, por los incentivos y la tecnología desarrollada "el mundo está deseoso de invertir en energías renovables", dijo Bosch.
La tarea de Saesa, en este nuevo contexto energético, es ofrecer como intermediador "una colocación del flujo de energía previsible a mediano y largo plazo" y, para la demanda, "un abastecimiento personalizado a sus necesidades en los distintos momentos del año" que permite "flexibilizar la oferta con un agregación de demanda".

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