Los hinchas argentinos hicieron un 'banderazo'

Un grupo de no más de 70 argentinos realizó ayer un colorido "banderazo" antes y después de la ceremonia del sorteo de la final de la Copa Davis que protagonizarán la Argentina y Croacia, con canciones de apoyo para los tenistas y la promesa de que "coparán" hoy el estadio Arena Zagreb.
Los fanáticos, la mayoría con la camiseta celeste y blanca que identifica a los argentinos en el mundo, se juntaron en la calle Ilica, la más larga de Zagreb, y llegaron juntos a la Sala de Conciertos Vatroslav Lisinski, poco antes del mediodía, previo a la ceremonia de sorteo.
El grupo liderado por Patricio, de Adrogué y dueño del redoblante, cobró fervor con la llegada de los tenistas, quienes ingresaron en una combi con la música a un volumen altísimo que dejaba escuchar el tema "La mano de Dios" que el "Potro" Rodrigo Bueno le dedicó a Diego Armando Maradona.
"Vamos, vamos, Argentina que tenemos que ganar" o "somos locales otra vez" fueron algunos de los temas que entonaron los hinchas, ante el asombro de los serbios que no entendían demasiado lo que sucedía.
"Soy de Córdoba, fanático de Talleres y vine especialmente a ver la final de la Davis. Esta vez no se nos puede escapar", comentó a Télam un hincha llamado Mariano que se jactó de haber estado este año en las series jugadas en Gdansk (Polonia), Pesaro (Italia) y la más reciente en Glasgow.
La salida del equipo argentino de la sala de conciertos mereció otra ovación y nuevamente los cantos típicos de las canchas de fútbol, mientras los tenistas agradecían desde adentro de los vehículos tantas demostraciones de cariño.
Los argentinos, que hoy prometen ser más de 2.000 en el estadio Arena Zagreb, se marcharon juntos hacia la plaza Try Bana Josipa Jelacica, ubicada en el casco histórico de la ciudad y donde puede verse convivir a diario a serbios, croatas, eslovenos, todos los balcánicos juntos, ya que se trata de un punto de encuentro tradicional.
Zagreb, sin el encanto turístico de otras ciudades croatas como Dubrovnik o Split, que enamoran con sus bellísimas playas, estará invadida durante tres días por los argentinos que desean vivir un fin de semana histórico y se harán oír, aun en amplia minoría, en el imponente estadio que desde mañana albergará la final.

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