Los increíbles paisajes de Alto Calilegua

En un entorno de fantasía, se suspende entre la nubosidad una localidad de 7 familias llamada Alto Calilegua. Muchos aseguran que es allí "donde nacen las nubes".

El pueblo es en sí una aventura. Una veintena de casas, una escuela, un centro de salud, un promedio de siete familias que allí habitan, en las alturas, en un parador natural ideal para apreciar las yungas y la Quebrada de Humahuaca, rodeados de un paisaje único, autóctono.
Su acceso único es a pie, a caballo o mula: una travesía que alimenta la filosofía mágica, fantástica de su esencia. Demanda doce horas de caminata cuesta arriba a través de un sendero que atraviesa la selva montana.
Durante el recorrido se distinguen las variaciones de la vegetación que cambian conforme la altura, se contemplan paisajes de ensueño que ofrecen la aridez profunda de la Quebrada y el verde vivo de las yungas. Un esfuerzo físico y mental que tiene su premio en la cima.
Sin dudas conocer el Alto Calilegua es una de las más hermosas aventuras que se pueden hacer en la zona. El llegar a este pobladito de las alturas demanda algo más que medio día, por lo que una vez llegados debe preverse pernoctar allí y descender el día completo.
Desde San Francisco, que se encuentra a una altura de aproximadamente 1500 metros sobre el nivel del mar, debe tomarse en sendero que atraviesa la selva montana, que da paso al bosque, y luego a medida que se asciende se llega finalmente a las praderas de las cimas y los pastizales de altura. En el camino es posible apreciar las variaciones de la vegetación que cambia, desde la espesura de la selva hasta los campos verdes de césped en las alturas a unos 3000 metros sobre el nivel del mar.
Esta travesía no sólo permite contemplar paisajes de ensueño, pudiendo verse otros pueblos cercanos que se yerguen sobre las laderas, sino que se divisa en la lejanía las imponentes serranías desérticas que separan la aridez de la Quebrada al otro lado, del verde profundo de las yungas.
En el camino, es posible avistar una gran variedad de aves, y con suerte contemplar en los cielos el vuelo del rey de los Andes, el Cóndor Andino que los sobrevuela silencioso cuando se transitan las praderas en las cimas.
Luego de medio día de marcha, ya en las alturas, en el camino se divisan algunos puestos de los lugareños que llevan en verano el ganado a pastar a las alturas. Unas horas más de marcha y se llega finalmente al Alto Calilegua, sin dudas un paraje de ensueño donde sólo los aventureros pueden deleitarse con las magníficas vistas que son sólo privilegio de las tierras altas.

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