Los inspectores buscaban "ventajas económicas"

El juicio contra los inspectores de Tránsito que fueron acusados por extorsión y robo agravado por el uso de arma, comenzó ayer. Los dos imputados, Mauro Cárdenas y Facundo Garbarino, reconocieron los hechos pero negaron haber usado picana y bastones extensibles. Aseguraron que tuvieron la oportunidad y quisieron obtener una ventaja económica. El debate continuará mañana.

Tal como lo adelantó El Patagónico, se inició ayer el juicio oral y público contra Mauro Cárdenas y Facundo Garbarino, los inspectores municipales de Tránsito que durante la madrugada del 10 de marzo protagonizaron un raid delictivo que incluyó extorsiones, amenazas y torturas con picana eléctrica para obtener dinero de sus víctimas, que fueron al menos dos esa madrugada.
El debate está presidido por la juez penal Gladys Olavarría y el tribunal se completa con las jueces Mariel Suárez y Daniela Arcuri. Los imputados fueron asistidos por Francisco Romero y Daniel Fuentes. El primero por Garbarino y el restante por Cárdenas. El Ministerio Público Fiscal, en tanto, estuvo representado por la fiscal general, Camila Banfi, y el funcionario, Cristian Olazábal.

VENTAJA ECONOMICA

Los dos acusados declararon ayer y reconocieron los hechos por los cuales están siendo juzgados, aunque con sus versiones se evidenció el intento por modificar la calificación de robo para transformarla en una suerte de cohecho activo.
Esa noche el turno terminó a las 24 y siguieron toda la madrugada del 10 de marzo dando vueltas y consumiendo bebidas alcohólicas. A eso de las 4 de la mañana encontraron a la primera víctima quien, según ellos, iba en contra mano y al ver esa oportunidad trataron de sacar una ventaja económica, aunque negaron haber utilizado la picana y el bastón extensible que describieron las víctimas.
Garbarino le pidió dinero al conductor tras asegurarle que junto a su compañero pertenecían a la Brigada de Investigaciones y le secuestrarían el rodado. La víctima les ofreció 1.000 pesos, pero el inspector encubierto no se los aceptó y le reclamó más, hasta que el damnificado cedió y entregó los 8.000 pesos que tenía de su sueldo.
Si bien esa víctima no llegó a ver con claridad a Cárdenas porque estaba más atrás con un bastón en la mano y no había buena iluminación, fue Garbarino quien ayer lo terminó de introducir con su declaración en ese episodio.
Por otro lado, ayer también declararon las dos víctimas y mantuvieron la versión inicial. El damnificado por el segundo hecho sostuvo que el primero que la picaneó fue Cárdenas y que este luego le pasó la picana a Garbarino, quien se subió de acompañante en su camioneta hasta que llegaron al cajero automático. Por detrás los seguía Cárdenas en el vehículo que utilizaron para buscar a sus víctimas.

LO ESPERO EN LA CAMIONETA

Una vez en el cajero, el damnificado se cruzó con otro hombre que salía de allí y le pidió que avisara a la policía, mientras Garbarino lo aguardaba en la camioneta.
El testigo del cajero también declaró ayer y dijo que no sabía si creerle o no, pero de todas maneras le pidió a su esposa que llamara a la policía. En las comunicaciones policiales, además, se entabló un contacto con el Centro de Monitoreo y desde allí se acercó la cámara con la que se logró establecer el dominio del auto en el que se movilizaban los delincuentes.

Con ese dato se inició la búsqueda y los "inspec chorros" fueron atrapados mientras orinaban en Ortega y Blanc, cerca del lugar donde funciona el cajero al que acudieron con la víctima.
En total, durante la primera jornada de juicio declararon siete testigos, cuatro de ellos policías.
El debate se interrumpirá hoy pero se retomará mañana, ocasión en la que se intentará reproducir el video de la rueda de reconocimiento, algo que ayer falló por un inconveniente técnico.

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