Los jardines del Chalet Huergo quedarían habilitados para la comunidad en primavera

Las obras en los jardines del histórico lugar comenzaron durante la anterior gestión municipal con la intención de anexarlos a las tierras de la ex Compañía de Comunicaciones 9 para conformar el denominado Parque de la Ciudad. En mayo de 2015 tanto los jardines como el propio chalet fueron declarados Monumento Histórico Nacional. Las obras continuaron pese a estar limitadas por ley todas las intervenciones. El predio se abrirá al público con la llegada de la primavera, avivando aún más el debate entre el conservacionismo y la intención de hacer popular ese espacio.

La Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación, declaró en mayo de 2015 Monumento Histórico Nacional al Chalet Huergo y también a su jardín. Tal declaratoria es la de mayor rango que otorga dicha comisión. Para Comodoro Rivadavia se trata de la primera declaración de monumento histórico a nivel nacional, y a nivel provincial, el quinto, con el agregado de la consideración sobre los jardines.
La construcción del Chalet data de 1919, y fue ampliado y modernizado en 1941, año en que comenzó la primera etapa de parquización, mientras que en la década de 1970 se creó el jardín de cinco hectáreas que se conoce actualmente, y que cuenta en su interior con obras de arte realizadas por el artista italiano Bruno Pieragnoli.
Con la privatización de YPF en la década de 1990, este conjunto indivisible que conforman chalet y jardín fue cedido al municipio que decidió abrirlo al público por primera vez en 2003, creando un museo que ponía en valor su rica historia. Este funcionó un tiempo como una muestra reducida en una sala del Ferroportuario y hoy se encuentra confinado en una diminuta oficina en el Centro Cultural, luego de que a consecuencia de un incendio en abril de 2010 se cerrara el chalet y nunca más fuera restituido el museo a su sitio original.
La apertura al público de los jardines del chalet y el reclamo de los habitantes del barrio Mosconi para poder disponer de un espacio verde en las tierras de la ex Compañía de Comunicaciones 9 del Ejército derivó en un proyecto de Obras Públicas durante la Intendencia de Néstor Di Pierro para "poner en valor" ese espacio histórico.
A medida que avanzaban las proyecciones para intervenir el lugar, se alzaban los reclamos de las áreas de preservación municipales por la falta de consulta a los sectores especializados en la planificación de la obras. Esto sin contar que nunca se dio la discusión sobre la conveniencia de abrir al público el jardín, no ya para una recorrida familiar guiada, o la posibilidad de compartir un mate con vistas al acantilado, sino para desarrollar actividades de impacto como atletismo, juegos infantiles, baños públicos, estacionamientos, entre otros.
En medio de la ejecución de obras, en mayo de 2015, llegó la declaración de Monumento Histórico Nacional, que impide por ley de esa misma jerarquía, cualquier tipo de intervención inconsulta, que requiere ahora autorización de rango.
Sin embargo, las obras continuaron sobre el jardín y en setiembre abrirán sus puertas al público dado que según explicó el secretario de Obras Públicas, Abel Boyero, el hecho de que la comunidad se apropie del lugar posiciona a esta ciudad de otra manera al momento de gestionar fondos para su mantenimiento. Incluso jerarquiza esculturas y elementos que estaban fuera de la posibilidad de ser apreciados antes de las obras, argumentó.

DAÑOS IRREVERSIBLES
Consultado sobre las precauciones tomadas al momento de realizar obras y movimiento de suelo en el lugar, Boyero expuso que se contó con el asesoramiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para identificar qué árboles había que remover porque estaban "muertos" y cuáles se debían preservar. Aseguró que el trazado de las pistas aeróbicas e instalación de juegos en el lugar no ocasionó daño sobre el diseño original del jardín.
Sin embargo, de acuerdo a fuentes vinculadas al patrimonio histórico municipal, los cuestionamientos datan desde el inicio de las obras, considerando que el municipio licitó la misma sin tener en cuenta el proyecto de reciclaje del edificio (entendidos como elementos de un mismo conjunto, por ende indivisibles) ni la necesidad de la realización de un muro de protección costera, en un sector expuesto a erosiones permanentes que provoca derrumbes en el sector y causa de grietas ya visibles tanto en el chalet como en el deteriorado quincho.
El planteo también subraya que este proyecto intenta dar solución a una problemática recreativa en la sociedad, destruyendo la significación cultural del parque al crear senderos aeróbicos, gimnasios urbanos, juegos infantiles, entre otros en el espacio parquizado, cuando el predio está rodeado de amplios espacios hoy inutilizados que pueden ser aprovechados para ese mismo destino.
Así se sostuvo en varias notas enviadas al Ejecutivo tanto desde la Comisión Nacional de Monumentos, pidiendo la paralización de las obras, como desde la Comisión Evaluadora de Patrimonio local y desde el propio Museo, aunque las obras siguieron adelante y en primavera se abrirán las puertas al público.
Según reclaman, durante las ejecuciones se han tirado abajo numerosos árboles vivos, o se han dañado con el paso de las máquinas que no tienen ningún cuidado. Se han sacado parte de los caminos internos originalmente de piedra, se desmanteló un galpón histórico que estaba en perfecto estado, se realizó una zanja con retroexcavadora que atravesó por distintas áreas forestadas en la totalidad del parque, nunca se diseñó un plan de mantenimiento del jardín, y el área de la que dependía el cuidado del mismo decidió irse debido a los daños que la obra estaba ocasionando, por lo que grandes sectores se están secando totalmente, entre otros daños.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico