Los obispos patagónicos llaman a ser "portadores de buenas noticias"

"Celebrar hoy la Navidad es optar decididamente por una distribución equitativa de los bienes para que todos vivan en la dignidad de hijos de Dios, superando el asistencialismo por la promoción integral de cada persona, en especial de los más pobres", apuntan en su comunicado.

En el Mensaje de Navidad que tradicionalmente todos los años difunden los obispos de la región Patagonia-Comahue proponen a la comunidad católica convertirse en Ministros de la Misericordia y a ser "portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras".
"Celebrar hoy la Navidad es optar decididamente por una distribución equitativa de los bienes para que todos vivan en la dignidad de hijos de Dios, superando el asistencialismo por la promoción integral de cada persona, en especial de los más pobres; es asumir un estilo de desarrollo que garantice que la creación sea hoy y mañana 'la casa de todos'; es recorrer caminos de diálogo participativo para resolver los desafíos de cada día; es luchar contra la corrupción", indican en el párrafo más político.
"Como todos bien sabemos, Navidad es el inicio y celebración del tiempo nuevo para la historia de los hombres. El nacimiento del Hijo de Dios en Belén transforma y recrea toda la creación con su presencia divina. Este acontecimiento es tan grande, que marcó la historia para siempre, en un antes y un después de su realización", dice el mensaje.
"En esta Navidad, además, empezamos a caminar, junto con toda la Iglesia, el año santo del Jubileo de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco bajo el lema: 'Misericordiosos como el Padre'", repasan en su comunicación sobre el Sumo Pontífice los obispos patagónicos.
"Celebrar la Navidad es hacer memoria que Dios se nos dona gratuitamente y sigue esperando que cada uno lo recibamos libre y confiadamente. No quiere entrar por la fuerza en nuestro corazón. 'Estoy a la puerta y llamo. Si alguno me abre, entraré y cenaremos juntos' (Ap. 3, 20). Que no nazca en vano depende de nosotros", expresan.
"Celebrar la Navidad es hacer memoria y confesar que Dios en Cristo Jesús redime la historia humana penetrando cada situación humana y todos los vínculos sociales. El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre", indican.
"En Jesús 'la misericordia se hizo carne'. Esta Encarnación de la Misericordia nos interpela a todos a una conversión profunda y nos invita: a ser ministros de la Misericordia allí donde hay un hermano que la marginación segrega, donde la esperanza duerme y la justicia espera", remarcan.
"A ser 'portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras' (Aparecida 30), saliendo del 'individualismo consumista' que sólo pide y critica, en lugar de apostar y jugarse por los demás, fortaleciendo y sanando así los vínculos personales y comunitarios, especialmente en las familias llamadas a ser escuelas de Misericordia", proponen.

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