Los planeadores de la Patagonia

En una tierra inhóspita, condicionada por el viento y pujante por la empresa alemana que explotaba el petróleo, el austríaco Franz Allesch le dio lugar a una pasión que conoció en su Viena natal y puso en marcha el "Club Cóndor" que supo imitar el vuelo de los pájaros a más de 1.200 metros de altura.

Comodoro Rivadavia, ciudad donde el viento marcó su impronta incluso antes de la explotación petrolera, contó siempre con personajes que desafiaron al entorno y dieron lugar a la mayor de sus pasiones: la aviación sin motor. Entre 1934 y 1939 funcionó en Astra Km 20 el club de planeadores "Cóndor", que tuvo como artífice al austríaco Franz Allesch, protagonista de varias hazañas y que ya con la Segunda Guerra Mundial debió emigrar (no fue el único bávaro) ante las sospechas de espionaje que lo rodeaban. Sin embargo la entidad deportiva tuvo su continuidad en la localidad bonaerense de Zárate.
El tandilense Ernesto Maggiori fue quien llevó a cabo la recopilación de la historia del "Club Cóndor de Astra", en publicaciones que se refieren a las comunidades alemanas en la Patagonia.
Maggiori –hoy radicado en El Hoyo- dio el primer paso y la editorial de la Biblioteca Popular Astra (una organización sin fines de lucro que se dedica al rescate de la historia) la plasmó en un libro que vio la luz este año. De esta manera, la tinta le hizo lugar al registro de aquellos trabajadores que por el año 1934 en estos cielos patagónicos se animaron y arriesgaron sus vidas en búsqueda de una loca aventura: planear como un ave.
Pero el principio de todo fue el fundador del Club Planeadores, un técnico especializado en contabilidad, empleado de la empresa Astra y de origen austríaco: Franz Allesch, al que luego llamarían "el padre del volovelismo de la Patagonia".
Fueron 32 pilotos, entre 1934 y 1939, que se formaron en el Club Planeadores Cóndor de Astra según la investigación de Maggiori. Pero el hilo de la historia de un club de planeadores tuvo sus inicios en la ciudad de Sarmiento. (*)

LOS "ASES DEL AIRE"

En uno de sus tantos recorridos por la Patagonia y sus historias, Maggiori escuchó de boca de quien fuera la suegra de Franz Allesch (Erika Fenner): "en Comodoro Rivadavia (más precisamente en Astra Km 20) hubo un club de planeadores".
No desaprovechó el dato, sino que rastreó y encontró no solo a la fuente, sino también material fotográfico que muestra a los aguerridos pilotos (donde hubo dos damas) desafiando a la gravedad en el cerro Caracola (o Papagoikop) que se encuentra a la entrada del lejano barrio petrolero como pista de despegue.
Era el año 1923 cuando Allesch llegaba con 20 años a la Argentina y se incorporaba a la Compañía Petrolera Astra. Había estudiado ciencias económicas y contabilidad en su Viena natal, pero el entusiasmo por las historias sobre los aviadores de la Primera Guerra Mundial como Manfred von Richthofen ("el barón rojo"), pudo más.
Su pasión por la aviación lo llevó de inmediato a involucrarse con aquellos que cumplían con los servicios de la "Posta Patagónica", como el escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, al igual que el alemán Gunther Plüschow (piloto de la Primera Guerra Mundial en China y que cruzó el Atlántico en un velero hasta el Estrecho de Magallanes), quienes a veces quedaban varados por mal tiempo en Comodoro Rivadavia.
La escucha permanente, en las charlas de café que se daban en la confitería "El Aguila" de Comodoro Rivadavia, sumado a los libros alemanes de aviación de su juventud, llevaron a este autodidacta a poner el primer escalón de un club que se multiplicó en poco tiempo. Con su entusiasmo, sumó a más personas que formaron parte de este Club de Planeadores, entre ellas dos mujeres: la noruega Solveig Wallem y la alemana Hilda Frank.
En principio se llamó "Club de Planeadores de Astra", pero para evitarle dolores de cabeza a la empresa insignia del barrio se modificó a "Club Cóndor", en homenaje al ave patagónica más grande de América.
El primer planeador fue un avión "Kassel 12 A" adquirido por el club al alemán Gerhard Fieseler. Paralelo a ello, los socios del club preparaban la pista de aterrizaje de 200 metros, distante a casi tres cuadras de la ubicación actual de la Biblioteca de Astra.
El cerro "Caracola" a la entrada del barrio, sumado a un viejo camión Ford, eran las partes esenciales a la hora de poner el aparato a la par de las aves.
Como era de esperarse en aviones sin motor ni elemento de navegación más que la habilidad del piloto para saber planear, los aterrizajes eran las partes donde la máquina de planear llevaba la peor parte.
De este modo, y a partir de la entrega de sus socios, comenzaron a construir sus propios planeadores en los galpones de Astra. Así, en un trabajo artesanal, para la primavera del 37 el nuevo planeador estaba listo. Se trataba de un modelo "Rhón –Hols der Teufel", que sería bautizado "Patagonia".
Allesch fue el encargado de ponerlo en el aire y sobre 120 metros de altura se concretaba la hazaña de un planeador primario sin instrumentos. El pionero teutón sería llamado "el padre del volovelismo patagónico". Pero la realidad europea con la Segunda Guerra Mundial traería sus consecuencias hasta el sur de la Argentina.
Ello, sumado a que en1939 el piloto Leo Hertlein muere accidentalmente en el "Kassel 12 A", ocasionó más confusión y comenzó a diseminarse la versión de que Allesch era en realidad un espía alemán.

UN CLUB NOMADE

La presencia del acorazado alemán "Schlesien" en las costas argentinas sumó más sospechas sobre la presencia nazi en la Argentina. Y la propaganda a favor de Adolf Hitler que aparecía en cada puerto que la embarcación visitaba sumaba perturbación.
Para ese entonces, en estas tierras pobladas de inmigrantes las acusaciones eran de uno y otro lado sobre la ideología que cada quien cultivaba. Por ello, los trabajadores alemanes comenzaron a ser vigilados –y en muchos casos despedidos-, por lo cual debieron emigrar de la capital petrolera. Para colmo de males, un alemán llamado Alejandro Schikorra tenía un notable parecido a Hitler y los rumores fueron in crescendo en torno a la empresa de Km 20.
Cuando comenzaron las acciones bélicas en Europa, alguien recordó que el buque "Schlesien" había estado en Comodoro Rivadavia y que el "Club Cóndor" había recibido de una entidad colega de Alemania un planeador "Rhönbusard", en el mismo año que el piloto Leo Hertlein encontraba la muerte tras un vuelo en los cielos patagónicos.
En 1940, y con Franz Allesch despedido de Astra, el "Club Cóndor" cerraba sus puertas en Comodoro Rivadavia, tras cinco años de plena actividad, con 32 pilotos recibidos no solo de planeadores sino de artesanos de sus propias máquinas.
Franz ("Francisco") Allesch se mudó a Bolivia, donde trabajó para la petrolera estatal de ese país. Luego regreso a Buenos Aires donde se desempeñó como docente de actividades económicas. Sobre fines de 1944 se mudó con su esposa y dos hijas a Mendoza.
El "Club Cóndor", en tanto, se trasladó a Buenos Aires junto a la mayoría de sus socios, salvo Hilda Frank quien regresó a Alemania y se incorporó a la fuerza aérea del Tercer Reich.
En la localidad bonaerense de José León Suárez el "Club Cóndor" funcionó hasta 1956 (el año de los fusilamientos), donde mantuvo la pasión de seguir elaborando sus propias "aves".
En 1974 se uniría al club "Oscar Benudes", y luego por los mismos temas que emigraron de Comodoro Rivadavia la entidad se trasladaría a Merlo hasta 1973, compartiendo aeródromo con el Club Albatros.
Ya para ese entonces, y con una participación anterior en el Campeonato Mundial de Volovelismo de Junín en 1963, el "Club Cóndor" fue expropiado por el Ejército Argentino y debieron trasladarse a Zárate, a la altura del Km 88 en Panamericana.
Franz Allesch falleció en Mendoza el 6 de octubre de 2001 a los 98 años. Para ese entonces "el padre del volovelismo de la Patagonia" había sido nombrado socio honorario de los clubes que supo asesorar, a partir de una pasión que descubrió en revistas alemanas de aviación en Austria y que supo plasmar en forma autodidacta en la capital de los vientos.


*Las fotografías y toda la información relacionada con la historia del Club de Planeadores fue extraída del libro del escritor Ernesto Maggiori "Historia del Club Cóndor de Astra", Editorial Biblioteca Astra 2015.

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