Los primeros 30 días del Gobierno de Macri, signados por los decretos

El mandatario imprimió una gestualidad evidente a sus actos públicos con lo que buscó diferenciarse de su antecesora, Cristina Kirchner.

Ayer se cumplió un mes desde que el titular provisional del Senado y presidente cautelar de la Nación por 12 horas, Federico Pinedo le entregara a Mauricio Macri los atributos presidenciales. Minutos antes, en el mediodía del jueves 10 de diciembre frente a la Asamblea Legislativa, el flamante mandatario pronunciaba un breve discurso, fundacional, con tres ejes: pobreza cero, combatir al narcotráfico y unir a los argentinos. "Convoco a todos a aprender el arte del acuerdo", afirmó. Luego salió al balcón de Perón en la Rosada para agradecer a los presentes en la Plaza de Mayo, y deleitar a sus seguidores con ese bailecito desacoplado que ya es una marca registrada del jefe de Estado.
El mandatario –por estos días en reposo al perder el equilibrio hacia la derecha y fisurarse una costilla mientras jugaba el viernes a caer la tarde con su hija Antonia en su quinta privada– imprimió una gestualidad evidente a sus actos públicos con lo que buscó diferenciarse de su antecesora, Cristina Kirchner: recibir a opositores, sacarse foto con gobernadores, delegar la responsabilidad de la gestión y los anuncios en su equipo, y hasta tomarse más de una semana de vacaciones a los pocos días de asumir. Pero la diferenciación con el kirchnerismo no fue sólo gestual o formal: el macrismo, en un mes impuso –en varios frentes a través de decretos de necesidad y urgencia (DNU)– un nuevo rumbo a la Argentina. Hay otra palabra clave en el diccionario del poder macrista: emergencia. Un recurso que le permite al gobierno avanzar sin detenerse a dar demasiadas explicaciones. Las medidas:
El 11 de diciembre, Macri estrenó despacho en Balcarce 50. Durante la jornada fue recibiendo a los candidatos de las fuerzas opositoras, con la excepción del trotskista Nicolás del Caño que no aceptó el convite. Lo visitaron Daniel Scioli, Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá. Al día siguiente invitó a todos los gobernadores a un almuerzo en la Quinta de Olivos. Dos días, dos acciones de gobierno con fotos garantizadas, y elogios múltiples a la nueva institucionalidad imanada desde la Rosada. Sólo que el presidente obvió un detalle no menor: no le adelantó a ninguno, ni a opositores, ni a gobernadores, el DNU que tenía en la manga.
Un par de horas antes de la Nochebuena, Sabbatella fue desalojado del edificio de la AFSCA junto a otros directivos.
El 14 de diciembre, en el segundo día hábil de su gestión, Macri sorprendió con la designación en comisión por decreto de dos miembros de Corte Suprema, el ex ministro de Justicia de Néstor Kirchner Horacio Rosatti, y el abogado Carlos Rosenkrantz, cuyo estudio tuvo al Grupo Clarín entre sus clientes. Una jugada audaz que le permitía evitar el trámite parlamentario.
Por esas horas, además, se hacía público que el Congreso se paralizaría y no habría llamado a sesiones extraordinarias: el Parlamento cerrado por vacaciones.

SIN RETENCIONES NI SUBSIDIOS

Ese mismo día, el gobierno cumplía sin demoras una promesa central de la campaña electoral: la eliminación de las retenciones para el trigo, el maíz, la carne y una reducción del 35 al 30% en el caso de la soja. El Decreto 133 que borró las retenciones, según un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) implicó una recuperación de 3685 millones de dólares para el conjunto de los sectores agroindustriales del país; por ende, un costo fiscal brutal.
Aquel lunes, Macri cerró la vigésimo primera Conferencia Industrial que organizó la UIA en Parque Norte con un anuncio que fue recibido con aplausos: el fin de las retenciones a las exportaciones industriales. En síntesis: la eliminación de retenciones para el sector agropecuario y para la industria representa una descomunal transferencia de recursos por parte del Estado, del conjunto de la sociedad a las corporaciones. Según Armando Bocco, ex director del BCRA, equivale a un mes de recaudación.
El 14 de diciembre la agenda de gobierno estuvo recargada: el ministro de energía, Juan José Aranguren, (ex titular de Shell en la Argentina) oficializó la quita de subsidios en el servicio eléctrico y de gas. A partir de febrero los usuarios verán reflejado en sus boletas el impacto en el bolsillo que tendrá la medida.

DOLAR LIBRE Y REPRESION

"El valor del dólar lo fijará el mercado", una definición del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, que sepultaba las restricciones cambiarias. Fue el 16 de diciembre. "El que quiera comprar dólares lo va a hacer, el que quiera exportar lo va a poder hace sin permiso y el que quiera importar va a poder importar", definió el ministro. Sin pasar por la AFIP, personas físicas y empresas podrán comprar hasta 2 millones de dólares por mes. En concreto, esa tarde de miércoles Prat-Gay estaba anunciado una devaluación que superó el 40 por ciento. Un golpe a los bolsillos, sobre todo, de sectores de menores recursos y de jubilado y pensionados.
A la semana de estar en funciones, el macrismo mostraba sus cartas con respecto a una de sus preocupaciones: cómo enfrentar una latente conflictividad social. El viernes 18, el jefe de Gabinete Marcos Peña lo explicó en conferencia de prensa: se buscará reglamentar la protesta callejera a través de un protocolo que "de previsibilidad y reglas claras para todos". El gobierno buscará evitar los cortes de calles y piquetes que alteren o impidan "la libre circulación". Clarísimo.
La Gendarmería reprimió con gases lacrimógenos y balas de goma a los trabajadores de Cresta Roja que protestaban en la Autopista Ricchieri por el cierre de la empresa y la incertidumbre de su futuro laboral. La justicia decretó la quiebra de Cresta Roja. El gobierno se comprometió a dar una ayuda de 6.000 pesos, más bolsones de alimentos en enero a los trabajadores de la firma.

GOLPE A LA LEY DE MEDIOS

El 23 de diciembre, el ministro de Comunicaciones Oscar Aguad empieza a cumplir el objetivo que había lanzado días previos cuando afirmó que "la Ley de Medios no va a subsistir". Intervino la AFSCA. También la AFTIC. Martín Sabbatella presentó una habeas corpus en la justicia y permaneció en el edificio esperando una resolución judicial.
Un par de horas antes de la Nochebuena, Sabbatella fue desalojado del edificio de la AFSCA junto a otros directivos.
Por decreto, el gobierno modificó la Ley de Servicios Audiovisuales. El juez platense Luis Arias interpuso una pracautelar para retrotraer la situación. El gobierno no se detuvo.

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