Los restaurantes buscan la manera de sobrellevar una floja temporada

Los aumentos registrados en materia de servicios y productos en lo que va de este año han afectado de manera notoria al sector gastronómico de Comodoro Rivadavia. El problema se origina en los costos de los proveedores y en la baja en la asistencia de comensales. Aseguran que el panorama es similar al que se vivió en 2003 y 2009. Los comerciantes apuntan a mantener los puestos de trabajo reduciendo horas y cambian en forma continua sus ofertas para atraer clientes.

La crisis petrolera, sumada a la que se vive a nivel nacional desde que comenzó el año, repercuten de diferentes maneras en Comodoro Rivadavia. La caída del empleo y el impacto de la inflación en productos y servicios hacen que la mayoría de la población tenga que cuidar su bolsillo y dejar de darse ciertos "gustos". Así, visitar un restaurante ha dejado de estar para muchos entre sus prioridades.
"La realidad es que en época de crisis la gente trata de gastar lo menos posible porque ronda una incertidumbre de lo que puede llegar a pasar. Eso a nosotros nos mató y se puede ver cualquier día de la semana", manifestó el gerente operativo del Lucania Palazzo Hotel y presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo de Chubut, Víctor Hugo Correia.
De acuerdo a las estimaciones de los propios responsables de esos comercios, el consumo en el rubro gastronómico llegó a bajar entre un 40 y 50% en los últimos cinco meses y el panorama no es alentador para las vacaciones de invierno, considerando que esta ciudad no se caracteriza por ser una zona turística, sino más bien de paso para los trabajadores de los yacimientos petroleros.
"El trabajador petrolero siempre fue por historia el que más frecuentaba el lugar, ya que muchos estaban de paso por su trabajo y preferían ir a un restaurante antes de dormir o a ir a su puesto laboral. Hoy no hay tanto trabajo porque la actividad está estancada desde diciembre y sino recibimos un guiño de arriba no creo que cambie", subrayó el dueño de "La Tradición", Martín Lucero.
La situación preocupa a los empresarios y a los trabajadores del sector que cada día tienen que apelar a diferentes incentivos para atraer comensales y que los números a fin de cada jornada terminen de cerrar.
La presidenta de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de la Patagonia Central, Gabriela Zuñeda, reconoció que el consumo "ha bajado mucho" y que siente de la misma manera durante la semana que los sábados y domingos. "Antes no se podía conseguir un restaurante porque había que hacer sí o sí reserva. Ahora no es así. Las reservas ya no son tan comunes y hay muchas mesas vacías", detalló.

MENU EJECUTIVO
Los empresarios coincidieron en que uno de los cambios que tuvieron que implementar es tener que potenciar el "Menú Ejecutivo" por sobre la carta, ya que significa un plato más barato y accesible para toda la comunidad.
Esta oferta de un plato al día se caracteriza por tener una gran variedad durante el mediodía y la noche, y va cambiando con el paso de las semanas, por lo que los comensales nunca se toparán con la misma propuesta dos veces seguidas.
"El menú ejecutivo permite abarcar a todas los comensales por igual. Por ahí en años anteriores podíamos darnos el lujo de no brindarle tanta atención a este servicio, pero la crisis hizo que el panorama cambiara y tuviéramos que aceptarlo y ver de qué manera se puede sobrevivir", destacó Correia.
Otro de los cambios que se ha dado en el último tiempo es el crecimiento de la elección conocida como "sugerencia del chef" que en determinados casos es un plato tradicional que tienta a los más indecisos.
"La situación demanda que tengamos que ir renovándonos constantemente porque no podemos quedarnos quietos. Tenemos que ver cómo podemos llamar la atención de los que no se animan a salir porque hoy gastar no está en los planes de mucha gente", manifestó el gerente de Alimentos y Bebidas del Austral Hotel, Guido Bavio.
También hay casos de comercios que tuvieron que agregar platos o incluir promociones durante los fines de semana, que es cuando más se sintió la baja en el último mes. Entre esas estrategias está la pizza libre o descuentos si el cliente paga en efectivo. Cualquier táctica es buena para atraer comensales.
"Nosotros particularmente agregamos a nuestro menú pizzas. En otros tiempos por ahí no lo hubiéramos pensado. Pero esta situación te lleva a todo. Nadie quiere echar gente; nadie quiere cerrar. Por eso tratamos de aferrarnos a cualquier tipo de idea que se nos ocurra", subrayó Lucero.

UN DIFICIL MOMENTO
Los dueños y encargados de restaurantes consultados por El Patagónico manifestaron que es una época dura y que de a poco se va pareciendo a lo que se vivió en 2003 y 2009 cuando los puestos laborales cedieron frente al pobre panorama que atravesaba la industria petrolera.
Sin embargo, afirman que está lejos de parecerse al año 2001 donde los comercios cerraban porque "no entraba nadie". No obstante, existe la preocupación porque pasan los días y la clientela disminuye.
La temporada baja en esta ciudad comienza en diciembre y termina en marzo, que es cuando los comercios vuelven a tener un incremento en sus ventas y es más factible darles descanso a los trabajadores. Pero esta vez ni marzo, ni abril ni mayo representaron un alivio para el rubro gastronómico.
"La situación se debe a muchos factores, como la suma de los servicios, la materia prima y la caída de la actividad laboral. Todo esto determinó que la gente no salga a comer. La realidad es que no hay plata, cada vez se nota más y no lo podemos negar", sintetizó Correia.

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