Los siete implicados en el caso de narcotráfico continuarán detenidos

Tras ser sometidos ayer a declaración indagatoria, la juez federal Marta Yáñez les negó la excarcelación a los cinco hombres y dos mujeres que el sábado fueron detenidos en Caleta Olivia por la Brigada de Investigaciones de la Policía Federal Argentina, acusados de integrar una banda de narcotraficantes, entre los cuales se hallan dos suboficiales de la Policía de Santa Cruz.

Caleta Olivia (agencia)
Si bien no hubo información oficial, fuentes confiables señalaron que algunos de los imputados se habrían negado a declarar amparándose en un derecho constitucional, e indistintamente fueron patrocinados por defensores particulares y oficiales.
El grupo que permanecerá alojado en calabozos de la delegación Comodoro Rivadavia de la Policía Federal Argentina (PFA), fue trasladado desde allí en tres móviles hasta el edificio del juzgado federal que está ubicado en la calle Rivadavia de Caleta Olivia.
Esposados y fuertemente custodiados, el arribo de los imputados en el delito de narcotráfico se produjo alrededor de las 10:35 y las indagatorias se extendieron hasta avanzada la tarde.
La magistrada, quien estuvo acompañada por el fiscal de la causa, Lucas Colla, y oficiales de justicia, dispuso que todos permanezcan detenidos, medida cautelar que tiene una vigencia máxima de diez días hábiles.
En ese lapso deberá resolver cada una de las situaciones procesales, dictando autos de prisión preventiva o concediendo excarcelaciones de manera preventiva o definitiva.
LOS IMPLICADOS
Vale recordar que en principio fueron diez los detenidos por las fuerzas federales en el operativo denominado "Cielo raso blanco", realizado el sábado en una casona de la calle San Julián, zona del barrio Miramar, pero tres recuperaron su libertad al día siguiente, aunque siguen vinculados a la causa.
Los que permanecen en los calabozos son dos suboficiales de la Policía provincial que son hermanos mellizos: César (cabo) y Cristian Calderón (cabo primero); otro hermano de ambos, Jonathan Calderón; el padre de todos ellos, Alejandro "Jano" Calderón; su esposa Norma de la Rosa y dos amigos de la familia, Tomás Moreno e Ivone Romero, quienes vivían en uno de los dos departamentos aledaños a la casona, en calidad de inquilinos.
En ese lugar, escondido en un entretecho, los investigadores encontraron 1,5 kilos de cocaína de máxima pureza que estaba en pequeños envoltorios denominados "tizas" y además se incautó una gran suma de dinero y las armas reglamentarias de los policías.
En la tarde noche de ese mismo día, con directivas del juzgado federal, los investigadores de la PFA allanaron la Seccional Tercera de Policía para inspeccionar los cofres o casilleros de todo el personal, de manera especial el que supuestamente utilizaba Cristian Calderón, pero allí no se hallaron otras pruebas que lo incriminaran.

SAN LA MUERTE
Como hecho significativo, a los federales les llamó la atención que en el interior de la casona del padre de familia existieran numerosos elementos esotéricos e incluso el flamante auto Chevrolet Cruze de su propiedad tenía estampado en el capot una imagen de San la Muerte.
Pudo saberse además que a muchos vecinos les llamaba la atención que los varones de esa familia hicieran ostentación de riquezas materiales que no se condecían con sus ingresos económicos por sus funciones laborales, sobre todo "Jano" Calderón, que es empleado municipal
A todo esto, el jefe de la Unidad Regional Zona Norte de la Policía de Santa Cruz, confirmó que los dos subordinados pasarían a disponibilidad y que había solicitado un informe a la jueza Yañez para posteriormente elevarlo a la jefatura provincial.
El caso generó profunda indignación en las filas de la institución provincial ya que vuelve a ser manchada por un nuevo caso de drogas que involucra a dos de sus integrantes.
Otro anterior, de gran resonancia ocurrido hace poco más de un año, involucró a un policía del escalafón Bomberos, Darío Buger, quien prestaba servicios en Pico Truncado.
El mismo fue descubierto por camaradas que realizaban un control rutinario en el acceso a Los Antiguos transportando un cargamento de marihuana oculto en el baúl de un auto.El individuo escapó, pero días más tarde se entregó en el mismo juzgado federal, acompañado por su padre.

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