Los sospechosos de abusar de una menor ya están libres

Los cuatro sospechosos fueron liberados poco después de las 4, tras ser identificados. Mientras la madre de la menor se presentó ayer en el Ministerio Público Fiscal, enardecidos vecinos de Caleta Córdova buscaban anoche hacer justicia por mano propia.

"Andan por la playa", le dijo un vecino de Caleta Córdova a El Patagónico. "Yo tengo hija", acotó, intentando justificar tal vez de esa manera la vehemencia con que un grupo de vecinos hasta anoche procuraba hacer justicia por mano propia luego de la supuesta violación que sufrió una adolescente de 14 años el sábado a la tarde.
El clima de tensión era palpable ayer en el barrio portuario, cuando este medio se hizo presente en el lugar donde ocurrieron los hechos que se hicieron públicos el domingo a la tarde cuando los vecinos intentaron ingresar a la fuerza al viejo club de Caleta Córdova, donde residían los sospechosos.
Pero la Policía de Kilómetro 8 rodeó el edificio y resguardó a los cuatro acusados que residen en el lugar, llevándolos demorados a la comisaría Don Bosco.
Los sospechosos fueron demorados por averiguación de antecedentes y medios de vida, siendo identificados como W. A.V., nacido en Capital Federal de 27 años y albañil; N.J.J., oriundo de Misiones de 48 años, soltero y albañil; J.E.J., de Quilmes, provincia de Buenos Aires, de 19 años, soltero y albañil. Los tres dijeron vivir en Punta Novales 350.
Mientras, F. I. E., nacido en Buenos Aires de 25 años, soltero y empleado de seguridad, dijo vivir en Restinga Alí. Todos fueron liberados a las 4:15 de ayer.
El viejo edificio de Punta Novales, según los vecinos, es ocupado por un hombre que llegó desde Buenos Aires y al que el Club le prestó ese lugar para que viviese con la condición de que a partir de su oficio de albañil realizara postergadas reparaciones, ya que se pretende realizar un gimnasio en el lugar.
Hasta allí habría llegado la joven con una amiga que -según su madre Verónica- fue quien "la entregó" a los depravados. Esa tarde, un testigo había visto pasar a la víctima acompañada de su amiga, el novio de ésta y otras tres menores de edad por la calle principal. Detrás del grupo pasaron dos de los cuatro sospechosos.
Una vez conocida la denuncia, los vecinos forzaron las ventanas de ese edificio y rompieron los vidrios. Fue entre las 21 del domingo y las 3 de ayer. Con Javier Loyola -jefe de la comisaría de Km 8- al frente, la Policía evitó que los daños fueran mayores, aunque para ello debió repartir algún que otro palo. Lo cierto es que volaron piedras y hubo empujones. La madre de la víctima denunció públicamente que le arrojaron gas pimienta.

EN LA JUSTICIA
Ayer Verónica se reunió con los fiscales y funcionarios de la Agencia de Delitos Sexuales. Pero luego no quiso hacer declaraciones públicas, evitando a la prensa al salir por una puerta trasera. Mientras, los funcionarios judiciales advirtieron que no brindarían detalles de la causa y que todavía se estaban realizando las averiguaciones pertinentes.
En la casa de los sospechosos la Policía de Kilómetro 8 dispuso una consigna policial de dos efectivos que se mantuvo toda la jornada de ayer. Al cierre de esta edición, algunos vecinos buscaban a los sospechosos en los caminos que unen Kilómetro 8 con Caleta Córdova.
"Andan por la playa" se comunicaban unos a otros. El barrio comenzaba a ponerse picante otra vez. Los cuatro sospechosos fueron liberados poco después de las 4, tras ser identificados. Mientras la madre de la menor se presentó ayer en el Ministerio Público Fiscal, enardecidos vecinos de Caleta Córdova buscaban anoche hacer justicia por mano propia.

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