"Los vínculos entre el punk y la cumbia son muy cercanos"

"La situación social en Inglaterra a fines de los 70 con la crisis industrial fue muy similar al 2001 en Argentina. Los pibes de la cumbia nunca se lo plantearon, pero, por ejemplo, El Pepo viene del punk. Los vínculos son muy cercanos. 'Vos sos un botón' es muy similar a 'Ya no sos igual', de 2 Minutos. Ambos aportan el mensaje de muchos que están invisibilizados", analiza Cristian Jure.

Cristian Jure presentará mañana "Alta Cumbia", un documental que se mete de lleno en la vida de las bandas más emblemáticas de la cumbia villera, género que emergió a fines de los años 90, cuando la desocupación tocaba el 25 por ciento y la necesidad de expresar el descontento salía de los barrios marginados.
A través de la pantalla aparecen exponentes como Daniel "El Indio" Lescano, de Flor de Piedra; el fallecido Juan Carlos "El Monito" Ponce, de Yerba Mala; Sergio "Fideo" Galván, de Supermerka2; Hernán Coronel, de Mala Fama; Ariel "el Traidor" de Pibes Chorros; Traiko Milenko, de Meta Guacha, y Pablo Lescano, ícono del género.
El filme, lejos de generar un estereotipo de los músicos, intenta desentrañar el contexto social en el que se lanzaron a la fama, a la vez que muestra tanto el sentido de pertenencia a su lugar de origen y la responsabilidad que ellos sienten por ser referentes para una comunidad que suele estar lejos de los grandes medios.
"La situación social en Inglaterra a fines de los 70 con la crisis industrial fue muy similar al 2001 en Argentina. Los pibes de la cumbia nunca se lo plantearon, pero, por ejemplo, El Pepo viene del punk. Los vínculos son muy cercanos. 'Vos sos un botón' es muy similar a 'Ya no sos igual', de 2 Minutos. Ambos aportan el mensaje de muchos que están invisibilizados", dijo Jure en una entrevista con Télam.
El viernes último, "Alta Cumbia" tuvo su preestreno en la Villa 20 de Lugano, donde no sólo acudieron algunos de los músicos de la película, sino que el barrio entero se juntó para ver lo que fue un hecho calificado como "histórico" por el realizador, que es antropólogo y dirige el canal de la Universidad de La Plata.
Más allá de los reportajes, el hilo conductor de la película es un joven productor de televisión que en 2001 "se fue al tacho" y terminó en la villa, donde encontró la "solidaridad" de la gente.
Quince años después, su ex jefe, el que lo despidió, lo va a buscar para que produzca un documental sobre la cumbia villera, lo cual lo pone entre sus ganas de difundir al género y el temor por ser traicionado nuevamente.

Télam: ¿Por qué elegiste ficcionar la trama?
Cristian Jure: Básicamente es la vida de Fanta (Martín Roisi, junto a quien produjo un ciclo de cumbia en Encuentro). Esa historia es tal cual y la película se basa en eso para contar y narrar sobre los distintos protagonistas. El guión se toma licencias, pero el hecho es real.
T: Tomás elementos del western en la trama, como el blanco malvado, la doncella que descubre el amor y los pobres honestos.
CJ: El western tiene un recurso narrativo simple y efectivo para la construcción dramática y la cumbia es muy directa. Me parecía que la construcción del drama vinculado al western le daba una potencia por fuera de la complejidad. Tenía que mantener ese espíritu inclusivo de la cumbia, y que también tiene el western. Los personajes quizá son estereotipados, pero quería que sean bien identificables.

T: En 2001 fueron censurados por el Comfer. ¿Hoy sienten que se los censura de alguna manera?
CJ: La censura es algo específico que viene del Estado y hoy no existe y, si existiera, sería un escándalo. Lo que sí hay es una estigmatización de los negros y los pibitos que usan gorra. Ellos están en contra y luchan todo el tiempo para romper esos estereotipos y hacer ver quiénes son en realidad los que están detrás de esas canciones y esa música. Son referentes de una parte importante de la sociedad y se hacen cargo de eso con mucha responsabilidad.

T: ¿Por qué usan la cumbia y no otro género musical?
CJ: Antes de hacer la película, lo que más me llamaba la atención era eso y la respuesta es simple: es la música que se escucha en los barrios y los pibes escribían letras corrosivas con esa música. ¿Por qué "villera"? Porque la cultura popular tiene un montón de creación constante y la música que no se renueva se muere en el museo. Este subgénero aportó mucho a la cumbia tradicional sobre la vida en los barrios. Lo que más molestó de la cumbia villera era que esa bronca se transmitía con alegría.

T: ¿Los músicos sienten esa estigmatización?
CJ: Ellos son de una calidad enorme y toda la música que nace en los ámbitos populares termina trascendiendo esos límites. Ahora está la cumbia cheta, que algunos productores le ponen "cumbia alternativa". ¿Alternativa a qué? Si escuchás un poco es alternativa a los negros. Si hay algo que tiene la cumbia es que es inclusiva. La puede cantar y bailar cualquiera, no es como el tango o el folclore, y jode que la quieran segmentar porque con eso le sacan la sustancia.

T: En la película tampoco se nota un deseo por parte de los músicos por irse de sus barrios, como quizá lo enuncian muchos jugadores de fútbol, por ejemplo.
CJ: Hay de todo. Hay gente que se fue de la villa y otros que se quedaron. El estudio de Pablo, que es impresionante, es en la casa de la madre, en el barrio de siempre y él vive cerca de ahí. Lo podría haber puesto en cualquier barrio de la ciudad, pero decidió ponerlo ahí. Más allá de que muchos hicieron plata y la administraron muy bien, ninguno es un desclasado.

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