Lucenti no pudo cristalizar su sueño de una medalla

El tucumano perdió ante el canadiense Antoine Valois-Fortier, actual campeón olímpico y de esa manera se despidió de Río.

El judoca argentino Emmanuel Lucenti, quien había sufrido una lesión en su brazo derecho en el primer combate de ayer, cayó en los octavos de final ante el canadiense Antoine Valois-Fortier, actual campeón olímpico, y no pudo concretar su sueño de una medalla en los Juegos de Río, tras lo cual adelantó que no se retirará y piensa seguir hasta Tokio 2020.
En la categoría de hasta 81 kilos, Lucenti tuvo un debut exitoso, pero no exento de polémica, ante el brasileño nacionalizado libanés Nacif Elías, quien fue descalificado por aplicar dos palancas ilegales sobre el codo derecho del argentino.
El tucumano, de 31 años, en su tercera participación olímpica para el judo nacional, luego de Beijing 2008 y Londres 2012, alcanzó la victoria cuando todavía restaban dos minutos para el final el combate, ya que el libanés le forzó el brazo derecho, lo cual le provocó una lesión en el codo, que en un principio generó ciertas dudas de sí podría seguir peleando.
Elías, molesto con el falló, le negó el saludo a Lucenti, le protestó al juez y a los jurados, pero minutos más tarde tuvo que volver al tatami de la Arena Carioca 2 para cumplir con los protocolos y, de esa manera, evitar algún tipo de sanción posterior.
"Me había sonado el codo en el primer lance y luego repitió. Hace tres semanas me descalificaron ante un húngaro, cuando iba ganando, por lo mismo. El reglamento está para cumplirlo. Entiendo su enojo, porque le pasó en un juego olímpico y él es muy temperamental", dijo el argentino sobre ese hecho.
En la siguiente ronda, "Emma" se las tuvo que ver con Antoine Valois-Fortier, campeón olímpico hace cuatro años y actual subcampeón del mundo, rival al cual conoce de varios cruces en torneo continentales.
Las cosas no empezaron bien para el tucumano, quien con tres shidos (sanciones) en contra, se veía obligado a cambiar su planteo de combate. Sin embargo, gracias a un waza-ari, pasó al frente, pero sin tiempo para disfrutarlo su rival le realizó la misma toma y se quedó con el pase a cuartos, ya que no tenía penalizaciones.
"Fue mucho más agotadora de lo que se vio la lucha con Valois-Fortier. No fue una cuestión de nervios, fue más que nada físico, por cómo se daban las tomas. Creo que me amonestaron bien y que merecía otra amonestación, dijo con total sinceridad el judoca albiceleste.
El nacido en San Miguel de Tucumán contó: "Se gana y se pierde. Quedé shockeado porque no esperaba tirarlo con ese barrido, más teniendo seis puntos recién sacados del pie. No pensaba tocarlo con esa soltura. Me había preparado un vendaje especial para barrer más con la pierna derecha".
"Enseguida pensé 'cómo no fue ippon' (ko del deporte). Cuando lo tiré dije 'ahora se me viene y lo tiro más fácil', porque sé que no aguanta muchos los lances, pensé que lo podía contragolpear. Le había ganado la última así, pero no se pudo", agregó.
Consultado sobre las razones por las cuales no pude concretar su sueño de medalla olímpica, Lucenti no evadió responsabilidades ni buscó chivos expiatorios.
"Tengo que tomar decisiones en mi vida, cosas que faltando un minuto y medio para el final de la pelea las pagué caras. Son sumatorias. La lesión que tuve en febrero me perjudicó mucho y me pasaron cosas que por ahí no tendría que haber pasado", reconoció el judoca.
"He pagado caro decisiones mías. Cuestiones personales, privadas y deportivas. Creo que todo esto me sirve para pensar en Tokio. Ya demostré que puedo estar a la altura de los medallistas olímpicos", continuó, al tiempo que bromeó: "No sé, que la 'Peque' (Paula Pareto) me pase sus poderes".
Según Lucenti, la clave será "trabajar y acomodarse" para concretar "el sueño de la medalla olímpica" y aseguró: "Voy a intentar un Juego más y, si no soy yo en 81 kilos, que lo intente otro compañero".
"Lo más fácil es echarle la culpa al otro. Creo que tengo que acomodar preparaciones. Ya tengo casi 32 años y tengo que buscar picos más aislados entre torneos. He demorado en instalarme en Buenos Aires y no he tenido la decisión de ir a entrenar a Japón, Francia u otros lugares que me hubiesen venido bien. Son cosas que uno las tiene con el diario del lunes y que sirven", resaltó.
El "Tucu" reconoció que siempre que perdió se esforzó por "volver y se mejor" y finalizó: "Tengo mucho que dar todavía, pero tengo que ordenarme. Hay cosas que ya no me estaban haciendo feliz y las estaba sobrellevando, pero las borré".

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