"Lucharé hasta el último minuto del segundo tiempo", dijo Rousseff

La mandataria aseguró que hay "un golpe en marcha por parte de conspiradores" y afirmó que "habrá consecuencias para quien apoye el golpe" e identificó entre sus ejecutores al vicepresidente Temer y al presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, quienes "actúan asociados".

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó ayer que luchará "hasta el último minuto del segundo tiempo" para intentar evitar el juicio político que se votará el domingo en la Cámara de Diputados, insistió en que se trata de un golpe y convocó a un pacto nacional "sin vencedores ni vencidos" en caso de que pueda superar el proceso de destitución.
"Voy a luchar hasta el último minuto del segundo tiempo. Tenemos todas las condiciones para derrotar al impechment", afirmó Rousseff a periodistas en el Palacio del Planalto, para explicar que continúa con confianza en que tendrá votos para evitar que la oposición llegue a los 342 necesarios para elevar el juicio al Senado y acelerar su caída.
Rousseff dijo que en caso de sobrevivir a la votación del domingo llamará "a un pacto con todas las fuerzas políticas sin vencedores ni vencidos, todas las fuerzas los empresarios, trabajadores y movimientos sociales".
Y, en caso de derrota en la Cámara de Diputados y en el Senado, confesó que "será una carta fuera del mazo", en referencia a que no tendrá más fuerza para participar en su pos-gobierno eventual.
La mandataria, cuya base en el Congreso se ha desmoronado en las últimas horas, dio una señal sobre algún escenario futuro al afirmar que si bien no está de acuerdo, "respeta la idea" de llamar a nuevas elecciones como propone parte del Senado, ante la inminencia de un posible gobierno del vicepresidente Michel Temer que podría tener problemas de legitimidad.
Rousseff llamó "golpistas" a los empresarios que están financiando acciones a favor del impeachment, al afirmar que el delito que se le acusa -violar la ley de responsabilidad fiscal por créditos complementarios en el presupuesto- no constituye delito de responsabilidad.
La presidenta aseguró que hay "un golpe en marcha por parte de conspiradores" y afirmó que "habrá consecuencias para quien apoye el golpe" e identificó a sus ejecutores al vicepresidente Temer y al presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, quienes "actúan asociados".

TEMER ESTA PREPARADO

El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, afirmó estar "preparado" para asumir como jefe del Estado en el caso de que el Congreso destituya a la presidenta Dilma Rousseff, quien lo calificó como "el jefe del golpe" en su contra con el juicio político en la Cámara de Diputados.
"Si el destino me lleva a esta función, y aclaro que hay que esperar los acontecimientos, está claro que estaré preparado, porque lo que pauta mi actividad es exactamente el diálogo. No es que yo sólo sea capaz individualmente, pero sé de la fuerza del diálogo con varios sectores para salir de la crisis", dijo Temer en una entrevista con el canal opositor Globonews y el portal del diario Estado de San Pablo.
El vicepresidente, titular con licencia del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), rompió con Rousseff hace dos semanas y aceleró los planes de su aliado Eduardo Cunha, el presidente de la Cámara baja.
Sin embargo, aclaró que si la oposición es derrotada el domingo, continuará en el cargo por su "convivencia con el gobierno, que siempre fue institucional".
Temer dijo que frente a la denuncia de "golpe" por parte del PT y ahora de la presidenta Rousseff, está obligado a "guerrear".
Además, se mostró dispuesto a terminar el mandato de Rousseff hasta el 31 de diciembre de 2018, al descartar proyectos de adelantar las elecciones porque, sostuvo, "sería romper la Constitución".

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