Luego de cinco décadas, 2016 fue el año de la paz para Colombia

El convenio que puso fin al principal conflicto interno de la historia de América latina fue debatido durante casi cuatro años en La Habana, se firmó el 24 de noviembre y fue refrendado por el Congreso.

Para la historia de Colombia, 2016 será el año en el que se alcanzó la paz con la principal guerrilla, las FARC, luego de más de 50 años de un conflicto interno que provocó más de 200 mil muertos y cerca de seis millones de desplazados, pero la resolución del caso y el revés que el gobierno de Juan Manuel Santos obtuvo en el plebiscito de refrendación del acuerdo abrió algunos interrogantes sobre la puesta en práctica del pacto y dio lugar a un nuevo escenario aprovechado por el ex presidente Alvaro Uribe, quien había caído prácticamente en el olvido.
En efecto, el 2 de octubre una ajustada mayoría (50,25% contra 49,75%) votó por el No al acuerdo con la guerrilla más antigua del país, hecho que provocó un sismo político en el gobierno y la conducción guerrillera y repuso en el centro de la escena a Uribe y a otro ex presidente, Andrés Pastrana, también opositor del entendimiento.
Finalmente, el convenio que pone fin al principal conflicto interno de la historia de América Latina -debatido durante casi cuatro años en La Habana- se firmó el 24 de noviembre y fue refrendado por el Congreso, frente al indignado reclamo de Uribe y otros sectores políticos y sociales (entre ellos la poderosa iglesia Evangélica colombiana), que entendieron que la nueva versión no había recogido las principales oposiciones al primero que habían salido a la luz en la consulta popular.
¿Por qué y para qué Santos y las FARC se expusieron a semejante derrota en el plebiscito? El acuerdo debía ser refrendado de alguna manera, porque así estaba resuelto en la "Hoja de ruta" que las partes firmaron en agosto de 2012 en Oslo, antes del inicio formal de las negociaciones pero al cabo de dos años de contactos informales en busca del ansiado diálogo.
Los hechos demuestran que ambos se confiaron y eligieron el peor mecanismo -el plebiscito-, cuando con una decisión del Congreso (como pasó finalmente) o una resolución de una Asamblea Constituyente alcanzaba. Es decir: sufrieron un castigo electoral que benefició a su adversario común: Uribe.
El propio Santos admitió su error, pocas horas después de recibir el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos en la búsqueda del acuerdo con las guerrillas colombianas: "Aprendí la lección: no debes someter a referendo algo que no necesitas hacerlo", afirmó, dando de paso por confirmado el hecho de que el plebiscito no era imprescindible para que el acuerdo tuviera validez legal.
La afirmación no fue antojadiza, porque la cuestión sobre si sin plebiscito el acuerdo era legal igual estaba en discusión en base a la batería de leyes que el Congreso deberá aprobar sobre el fin de año para ejecutar el pacto, empezando por la ley de amnistía, ya presentada por el Gobierno y que prevé dejar en libertad a unas 10 mil personas, entre guerrilleros y agentes del Estado, que no hayan cometido delitos de lesa humanidad.
Las cosas parecieron encarrilarse para el gobierno y las FARC el martes 13 de diciembre, una jornada, para ellos, de buena suerte, ya que la Corte Constitucional aprobó el llamado "fast track", el mecanismo que permite una vía veloz para trámites parlamentarios de las leyes y reformas necesarias y además avaló la refrendación del acuerdo por el Congreso.

CINTURA POLITICA
El 2 de octubre, tras el plebiscito, Santos y las FARC estaban inmersos en una crisis de difícil pronóstico tras el sorpresivo resultado electoral. Mientras tanto, Uribe vivía horas de gloria impensadas tras varios años en los que parecía haber predicado en el desierto contra las negociaciones de paz.
El presidente y la jefatura insurgente demostraron entonces la cintura política necesaria para sortear el problema que no habían tenido a la hora de elegir el difícil camino del plebiscito, y para cerrar el año el Papa Francisco dio otro empujón al reunir al mandatario y su antecesor en El Vaticano.

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