Macri recibirá al sexto jefe de la Casa Blanca que visitará la Argentina

El último de los presidentes norteamericanos en visitar la Argentina fue George W. Bush, tejano e hijo del jefe de la Casa Blanca que sucedió a Ronald Reagan.

La visita al país del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el 23 y 24 de marzo próximos, será la sexta de un jefe de la Casa Blanca a la Argentina, con la particularidad que el actual mandatario norteamericano es quien restableció las relaciones diplomáticas con Cuba y comenzó el deshielo del embargo económico con la nación caribeña, isla desde la que viajará con destino a Buenos Aires, donde será recibido por el presidente Mauricio Macri.
El ciclo que cierra ahora Obama fue abierto por otro jefe de Estado estadounidense, Dwight 'Ike' Eisenhower, quien meses más tarde de pasear por la Argentina impuso el embargo económico a Cuba el 19 de octubre de 1960, luego de la nacionalización de 36 compañías norteamericanas por parte del gobierno revolucionario, entre ellas las petroleras Esso y Texaco.
Todos los presidentes estadounidenses que arribaron a nuestro país fueron recibidos por mandatarios electos en forma democrática.
El primer jefe de Estado argentino en recibir a uno estadounidense fue Agustín Pedro Justo, quien saludó a Franklin Delano Roosevelt el 1 de diciembre de 1936, que llegaba para participar de la Conferencia Panamericana. Roosevelt se había hecho cargo de la administración norteamericana tras el crac financiero del '29 en Wall Street, que llevó a la economía norteamericana y mundial a una de las peores crisis de la historia del capitalismo.
El segundo jefe de la Casa Blanca en llegar a estas tierras fue Eisenhower, quien se benefició del viento de cola económico de la II Guerra Mundial. Los EE.UU. tuvieron entre 1953 y 1961 el período de crecimiento más importante que registra la nación del Norte, según historiadores y economistas.
El tercer presidente de los EE.UU. en llegar a este país fue George Bush en 1990, quien aterrizó en la capital argentina dos días más tarde del último levantamiento carapintada del 3 de diciembre, que comandó el coronel Mohamed Alí Seineldín, con un saldo trágico de 14 muertos entre militares y civiles.
El alzamiento de Seineldín estuvo orientado a condicionar a Menem para que éste abandonara el plan de privatizaciones y el de desarticulación de lo que el militar consideraba el "ejército nacional". No pudo. El general Martín Balza los derrotó en menos de 24 horas y los hizo desfilar descalzos a los vencidos por el Regimiento Patricios, un castigo humillante para los golpistas.
Cuando llegó Bush a Buenos Aires, la crisis militar había sido conjurada.
Menem también recibió al sucesor de Bush el 16 de octubre de 1997, el demócrata de Arkansas, Bill Clinton, quien luego de una breve estancia en la capital argentina, se trasladó a la rionegrina Bariloche, un destino buscado por los jefes de la Casa Blanca.
El último de los presidentes norteamericanos en visitar la Argentina fue George W. Bush, tejano e hijo del jefe de la Casa Blanca que sucedió a Ronald Reagan.
Bush hijo llegó en vuelo directo a Mar del Plata el 3 de noviembre de 2005 para participar del debate sobre la conveniencia o no de crear el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), donde se encontró con la alianza de tres presidentes latinoamericanos opuestos al proyecto: Néstor Kirchner, por la Argentina; Lula Da Silva, por Brasil y Hugo Chávez, por Venezuela, que no aceptaron levantar los aranceles industriales en la región, si a cambio no se hacía lo mismo con los subsidios al campo en los EE.UU.

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