Marcelo Otero, el artesano de sus autos de competición

Como muchos apasionados del automovilismo, el piloto de Km 8 es el propio artífice de su máquina junto a un grupo de aficionados que dejan horas y días en el taller en la puesta a punto para poder ser parte del calendario regional. de competencia.

En el taller de Marcelo Otero (39 años, esposo de Isabel y padre de Miguel y Leonel, y campeón del TC Austral) hay jornadas donde no se sabe si afuera ya se fue el sol. De hecho todo lo que rodea al galpón que une dos calles tiene que ver con los fierros. Lo único que le escapa a la grasa son las que fueron media hora antes dos docenas de facturas. Incluso Baxther -el perro mascota del equipo- camina con manchas sobre su lomo.
A ese ambiente se acopla una banda de personas que ya ni se acuerdan de su nombre propio. De hecho, como si fuera una banda de malvivientes, la mayoría se hace llamar por sus apodos.
Al frente de todo ello, está Marcelo que con 17 años empezaba con los autos de carrera como acompañante Ricardo Frkovic en el TC Patagónico.
En la actualidad, los hermanos Frkovic (Ricardo y Eduardo "El ronco") son parte de su grupo de trabajo. El mismo que reformó la Dodge a fondo, y que con motor de Chevrolet le pudo dar la gloria a Otero como campeón del TC Austral en 2014.
Fuera de ello, Marcelo se sube a su camión y lleva cargas a Pico Truncado siempre y cuando las rutas en Santa Cruz no estén cortadas. Cuando ello sucede, se encierra en el taller con su banda, donde su hijo Miguel se prepara para debutar en R12, tras un paso por el kárting.
"Yo creo que soy un laburante con un camión. Y que luego de eso sigo con los autos en el taller", se describe a sí mismo Otero en charla con El Patagónico.
Nacido y criado en Kilometro 8, Marcelo siguió su carrera de formación como piloto y 'artesano' de los autos (él arma tres máquinas propias y otras de pilotos de la misma categoría) en la categoría de la Fuerza Limitada allá por el 98.
Un año más tarde tendría su propia máquina, una "chevy' con la cual Otero empezaba a escribir su propia historia.
"La hicimos toda nueva en la casa de mi viejo. Estuvimos bastante para armarla, pero éramos todos pibes (19 y 20 años) pudimos correr todo ese año con la mecánica de 'Uri', quien fue el que más me metió en este tema de los fierros y me enseñó respecto a este oficio. Porque yo no vengo de familia 'fierrera', pero con el tiempo arrastré a mis hermanos y mi familia a la competencia. Detrás estuvo mi viejo que siempre nos acompañó y dio su mano en el tema de chapa y pintura. A pesar que no era su oficio", sostiene.
Rompiendo y arreglando, Marcelo se fue haciendo. Así lo conoció su esposa Isabel, que aceptó su pasión. Y que acepta que su hijo mayor siga los pasos de su padre.

CUESTION DE PRESUPUESTOS
Si de inversiones se trata, contar con un auto para competir en el TC Austral (ya sea que lo armé uno mismo o lo mandé a hacer) se estima un presupuesto que ronda los 400 mil pesos.
Por ello, cuando las cosas no salen en la puesta a punto o en el momento de la verdad. El automovilismo suele volverse un deporte muy ingrato.
"Mi esposa siempre me apoyó (porque me conoció así) en un deporte que es amateur y que está lleno de ingratitudes, porque hasta último momento puede fallar la máquina. También en su momento invertimos en el kárting, donde tuve la gran desilusión porque mi pibe no pudo seguir corriendo por la estatura y el peso, incluso hubo una carrera donde rompimos tres motores en nuestro afán para que Miguel siga. Pero lo vamos a complementar cuando compita en R12", adelanta.
En 2014, Marcelo consiguió el campeonato en el TC Austral con el auto de toda la vida -un Dodge que le compró en cómodas cuotas a Jorge Wisnieski- que primero usó motor Ford para luego cambiar por un Chevrolet y conseguir la gloria.
Detrás de ello estuvo toda una banda de 'locos' que le dedica tiempo y energía para mantenerlo en competencia.
"Gracias a tipos como Luisito La Paz, que se encarga desde la electricidad del auto, hasta las gomas, el parabrisas o lo que haga falta. 'Popi' que ahora arrancó (aunque es medio vago), 'Pope', mi hermano 'Lalo' que plotea y pinta los autos. Acá hay un grupo grande de gente que viene y hace su aporte. Como 'Lalo' Tavella que nos ayudó bastante económicamente con las publicidades. Marcelo Viusent. Y en especial la familia que me apoya. Y al ´Ronco' Arana que me presta este galpón. Donde hace dos años atrás que pudimos darle forma al Dodge, para poder dar pelea hasta la última fecha y quedarnos con el campeonato. Porque acá no contamos con los elementos necesarios. Y a veces ni siquiera probamos antes. Además la mecánica es ingrata, nunca te salen dos motores iguales y al no contar con banco de pruebas hasta la carrera no se sabe si va a andar. Y hoy la categoría tiene 10 o 12 autos que clasifican en segundos, así que está difícil la competencia. Sobre un total de 27 autos", reafirma.

CAMARADERIA Y PROYECCION
En el mundo del TC Austral participan alrededor de 30 pilotos, gran parte de ellos son artesanos de sus propios autos. Y otros cuentan con el poder adquisitivo para que se lo armen.
Pero dentro de la pista y fuera de ella, Marcelo sostiene que la relación es muy buena "el TC Austral tiene muchos años. Hay gente laburante y gente que cuenta con poder adquisitivo. Pero nos regula un reglamento que nos pone a todos por igual. También existe la camaradería. Por ahí hay alguno que otro roce de carrera, pero ello queda en la pista. Además una vez por mes nos volvemos todos a ver. Así que no nos conviene andar con líos", apunta.
Respecto a la adrenalina de subirse a un auto, Marcelo sostiene que con el paso de los años la sensación cambió. Que del vértigo inicial por tratar de hacer las cosas, la presión pasó a constituirse al frente del pelotón. Y tratar de llegar lo más rápido al parque cerrado, donde la cara de felicidad de los locos que dejan parte de su vida en el taller del 8.
"Hace 15 años que ando arriba de un camión, con dos viajes por día a Pico Truncado. Me gustaría vivir de esto pero no se puede. Por suerte vamos armando autos, y ahora contamos con seis autos entre propios y de otros amigos de la categoría que confían en nosotros. Hicimos un grupo lindo que la pasamos bien cada fin de semana. En un deporte como el automovilismo, que es un deporte medio ingrato. Va por ahí todo bárbaro y pasan cosas que te amargan. Pero va en la cabeza. Y en desarmar todo y volver a empezar. Pero es como todo en la vida, hay pasiones que son sacrificadas. Pero correr carreras, armar tu propio auto y que te dé una satisfacción es una de las cosas que no tiene precio. Y uno de los deportes más sanos, aunque es caro. Yo lo he hecho sin plata y ha sido mayor la gratificación. Antes lo vivía en carne propia, y este año lo voy a vivir distinto viendo a mi hijo compitiendo con su tío. Y me parece que Miguel va a agarrar trote enseguida, me hace acordar a mí cuando era pendejo. Está a la par nuestra a la hora de armar autos y tiene que aprovechar oportunidades para que le vaya lo mejor posible", concluyó.

> El equipo
de Marcelo Otero
- Luis De la Paz (ayudante).
- Oscar Evans (suspensión y caja).
- Oscar "Popi" Mayorga (logística).
- Eduardo Otero (pintura y piloto de R12).
- Miguel Otero (debuta en R12).
- Marcelo Viusent.
- "Lalo" Tavella.
- Marcelino Marrero.
- "El polaco" Jorgito.
- Luis Otero.
- Ricardo Frkovic.
- Eduardo "El ronco" Frkovic.

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