Marisa escribió que Lamonega la odiaba

"Cuando le pregunto a Claudio si me ama, me responde que me odia y que está conmigo por comodidad", señala el cuaderno de Marisa Santos hallado en un galpón de su casa. Ayer también brindó testimonio al respecto una prima de la mujer. Mientras, un perito de la Fiscalía confirmó la presencia de sangre en los pedales del vehículo de la víctima conducido por el imputado el día de los crímenes. Hoy, en la continuidad del juicio, están convocadas a declarar dos hermanas de Santos.

En la continuidad del juicio por el triple homicidio de Sarmiento, ayer se analizó un cuaderno de trabajo que había escrito Marisa Santos (48), la mujer que el 23 de noviembre del año pasado fue asesinada en su casa junto a sus hijos Lucas Ramis (15) y Victoria Ramis (17).
Escribía ese cuaderno para una tesina en sus estudios de coaching ontológico. En el documento anotó, en varias oportunidades, que el vínculo con su pareja Claudio Lamonega (50) -único imputado en la causa-, estaba agotado. También había referencias a la mala relación que sus hijos tenían con el acusado.
"A veces me hago cargo" es el título que ilustra la portada de la bitácora de trabajo que Santos escribió desde el año 2010, cuando cursaba la carrera de coaching ontológico junto a una de sus primas, quien también fue convocada a declarar.
La testigo explicó que las anotaciones diarias en un cuaderno de trabajo correspondían a la tesina que debían preparar para sus futuras tareas de ayuda a personas o instituciones que atravesaban situaciones problemáticas.
Luego de los crímenes, la prima de Marisa y una de sus hermanas revisaron un galpón. Así encontraron un maletín con los elementos y documentos de las capacitaciones realizadas en Córdoba y Buenos Aires. Entre ellos estaba la bitácora, en la que la víctima tenía que anotar sus vivencias diarias.
La declarante sostuvo que luego de leerla, subrayó los escritos que le parecían más reveladores. Después, entregó el documento a los investigadores.
En ese cuaderno de tapas duras y color púrpura, Marisa escribió: "cuando le pregunto a Claudio si me ama, me dice que me odia y que está conmigo por comodidad". En otro párrafo resalta: "la relación no da para más"; y agrega: "yo, que todo lo puedo... no puedo nada".

CELOSO Y MANIPULADOR
Consultada sobre la relación entre su prima y Lamonega, la testigo indicó: "quienes fuimos víctimas de violencia de género, podemos identificar en un gesto, una mirada, en el golpe en la puerta, en los cambios de personalidad, si estamos ante la presencia de una persona celosa y manipuladora. Claudio tenía todas esas características".
En este contexto describió que "por mi experiencia, trataba de acercarme a Marisa para que no se alejara de las personas que la querían, para que no abandonara su aspecto, pero cuando trataba de abordar el tema de su pareja, ponía una barrera".
La prima de la víctima también se refirió a una serie de mensajes de texto que comenzaron a recibir con aspectos vinculados a la intimidad familiar. "A Marisa, a mi tía y a dos de sus hermanas unos meses antes de los hechos les comenzaron a llegar mensajes de texto en los que se daban a conocer situaciones de la intimidad familiar. Esto generó un distanciamiento entre ella y Daniela (hermana de Marisa), pero antes de los crímenes la relación se había recompuesto".
En este sentido, también declaró una amiga de Marisa que brindó su testimonio desde la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia mediante el sistema de videoconferencia. La mujer confirmó que la víctima había recibido esos mensajes que revelaban secretos familiares. A la vez, relató que en una oportunidad Santos le contó que le habían dejado una bombacha de color rojo colgada del picaporte de la puerta de su casa.
En otro episodio, por debajo de la puerta le pasaron un papel con el número de un teléfono celular. Al llamar, la víctima se comunicó con un hombre de Trelew con quien había tenido una relación de noviazgo en su adolescencia. "Estas situaciones le daban mucha impotencia", refirió la testigo.

PRUEBA CIENTIFICA
En otro tramo de la audiencia de ayer, una profesional del Gabinete de Criminalística confirmó que el reactivo químico pulverizado sobre los pedales de la camioneta Renault Kangoo de Marisa Santos que testigos vieron conducir a Lamonega el día de los homicidios, tuvo una reacción positiva. Esto significa, que en ese lugar se detectó la presencia de sangre.
El juicio continuará hoy y entre los testimonios más importantes de la jornada estarán los de dos hermanas de Marisa. Hay que recordar que ya transita por su segunda semana de desarrollo. El tribunal está compuesto por los jueces Roberto Casal, Daniel Pérez y Francisco Marcelo Orlando. Mientras, el Ministerio Público Fiscal, como acusador público está representado por la fiscal Andrea Vázquez y la funcionaria Marisol Sandoval.
El imputado es asistido por los abogados de la defensa pública Miguel Moyano y Gustavo Oyarzún y la querella que representa a la familia de las víctimas está integrada por los abogados Manuel Mauriño y Oscar Herrera.
La calificación Jurídica que pesa contra el acusado es de homicidio agravado por alevosía, tres hechos en concurso real. Con relación a la víctima Marisa Ester Santos, agravado también por el vínculo y por haber sido cometido por un hombre hacia una mujer, habiendo violencia de género. Todos agravados por el uso de armas de fuego y en concurso real con hurto calificado en calidad de autor. La expectativa de pena en caso de ser hallado penalmente responsable es de prisión perpetua.

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