Martín Gurisich, uno de los ciclistas que puso a Comodoro en el plano nacional

Con 16 años conoció la gloria en su tierra como parte de una estirpe formada por Lorena Colman y Juan Simón Hernández. Dos años más tarde se alejó de la competencia e incursionó como entrenador del equipo de natación. Hoy hace docencia en el ISFD 810. Es jefe operativo de guardavidas y coordina el Gabinete Metodológico Municipal donde se brinda un acompañamiento integral a personas que como él buscan superarse.

Con 16 años, Martín tiene pocas cosas claras acerca de la vida. Entre ellas que esta vez se compite en casa. Y con ello se acrecientan las chances de los locales por tratar de terminar entre los primeros. Corre el año 1990, Comodoro Rivadavia es escenario de un Torneo Nacional de Ciclismo de Ruta. Entre quienes suenan como créditos locales figura Martín Gurisich, un pibe que los que están curtidos en el pedaleo lo recuerdan como el "diamante" de la Patagonia.
El circuito es desde la curva de ruta Nacional 3 –próximo a la entrada del Autódromo local- hasta pasada la 'bajada de los palitos' y cercano a la zona de la lobería en la categoría juvenil.
De ida, el pelotón se mantiene compacto. Todos guardan fuerzas para el retorno, donde el viento no es a favor. Martín lo sabe, y apela a la misma estrategia.
"El viento era de costa a mar. Y nosotros conocíamos el circuito porque era lugar común de entrenamiento", sostiene el profesor de educación física que recibió su primer "Aurorita" a los 10 años.
Martín le mete duro y parejo, ya en la 'subida de los palitos' el pelotón se empieza a desarmar. Al frente los mendocinos dan clase de jerarquía.
"Yo sabía que contaba con la alguna chance de estar entre los primeros diez. No debía perder la calma", apunta Gurisich. Esa misma templanza hizo que sea uno de los referentes del cuerpo de guardavidas de Comodoro Rivadavia.
Ya en la subida que divide el ingreso a Rada Tilly el cansancio es notorio, en la soledad de la ruta solo cinco jóvenes mantienen la incertidumbre, entre ellos se ubica el comodorense que va con su compañera de la adolescencia, una "Privitela" hecha a medida del ciclista que apareció en su casa de repente y que pasó a ocupar un lugar central en la vida de Martín. A tal punto que 'dormía' junto a él y las herramientas para desarmarla y mantenerla en estado.
Es el sprint final, mete Gurisich –detrás de él van un grupo de personas que incluye dese su familia hasta sus entrenadores- saca diferencia y gana. Comodoro está en lo más alto del plano nacional. No solo por él, sino por Juan Simón Hernández y Lorena Colman que serían campeones en sus respectivas categorías. La Patagonia tiene madera.

UN DEPORTE EN AUGE
"Es cierto que somos pocos los chubutenses que fuimos campeones, pero nosotros formamos parte de un momento de auge en el ciclismo para Comodoro Rivadavia. Luego vinieron buenas performances como José García, o incluso la misma Lorena Colman quien fue la que más lejos llegó de nosotros", recuerda Martín.
Así como en la actualidad son las carreras de calle. En el período que va desde mediados de los 80 hasta principios de los 90 lo fue el ciclismo de ruta.
"En forma continua habían competencias y todo el marco que ello implicaba. Ya sea desde la Municipalidad de Comodoro Rivadavia hasta Caleta Olivia. O hacia zona norte. Recuerdo que la gente acompañaba y se cortaba el transito. Hoy por hoy es medio imposible por la cantidad de tráfico que hay, porque salir a pedalear por la ruta implica poner en riesgo la vida", sostiene.
Al esplendor del ciclismo, Gurisich sostiene que ello se alimentaba de la calidad de entrenadores en el deporte, donde los ciclistas más viejos eran quienes instruían a los más jóvenes en la disciplina.
"Los entrenadores no eran psicólogos y no tenían 'título' alguno. Pero tenían algo fundamental que era el valor humano. Eso de por sí ya es algo a favor de quienes buscan superarse", sostuvo.
En el tintero, Gurisich sostiene que le quedó la expectativa por probarse en el ciclismo de pista. Pero en aquella época ello implicaba viajar seguido a Buenos Aires para poder correr en los velódromos.
"Siempre me quedó la inquietud de correr. Uno porque lo veía de lejos. Igual creo que es distinto el escenario y la forma de competir, en algo que puede parecer monótono. En cambio en el ciclismo de ruta los circuitos varían de acuerdo a las localidades. Pero acá en Comodoro se hace casi imposible. De todas maneras la gente busca el deporte, y aprovecha el entorno geográfico. Por ello tiene tantas adhesiones el ciclismo de montaña", describió.

RECONOCER EL LIMITE Y APELAR AL CAMBIO
Martín es sincero, con el título de "campeón juvenil" la presión de ser el favorito. Y en cada instancia tener que revalidar el logro se le hizo cuesta arriba.
"Luego de dos años del campeonato. Yo entendí que ya había llegado a mi techo. Que el desempeño no era el mismo. Y que no podía acceder a otros niveles para vivir de esto. Así que el ánimo se vino un poco abajo. Además de que con 18 años tenía que empezar a pensar de qué iba a vivir", sinceró.
Detrás quedaban las participaciones de Gurisich en distintos escenarios de la Argentina y el Uruguay. De ese grupo, Lorena Colman seguiría dándole trascendencia a la estirpe de los ciclistas de la Patagonia.
"En el mismo momento que empezaba a dejar el ciclismo comenzaba a nadar. Más que nada por incursionar en lo que eran las pruebas combinadas. Así me tuve que hacer de la natación. Además consideré que llegué a un momento en que debía elegir entre el estudio o el trabajo. Y como no quería desvincularme del deporte hice el profesorado de educación física", comentó.
La natación lo encontraría en la función docente, llegando a ser el entrenador del equipo municipal del Club Huergo.
En el 2000 ingresó en el cuerpo de guardavidas. Donde la templanza que lo caracterizo desde pequeño y la calma para resolver situaciones lo llevó a destacarse en el mar.

EL OFICIO QUE MAS SATISFACCIONES DA
Gurisich no lo oculta, intervenir en el salvamento es lo más grato que le pudo haber sucedido. Más si el rescatado es un niño. Ese sentimiento sostiene que contagia a cada uno de los guardavidas que cuidan las costas de la ciudad.
En el día a día, el jefe operativo comenta que el trabajo requiere mantenerse en frio. Y que cada situación es distinta de acuerdo las circunstancias.
"La natación y el ser salvavidas tienen muchas similitudes con el ciclismo, porque implica horas de entrenamiento, de estar preparado y en constante concentración. Imagínate que a la hora de la verdad vos estás solo dándole para adelante, sin saber lo que acontecerá. Igual para mí de las experiencias más gratas que viví. Me tocaron cosas muy lindas, y también de las otras como tener que lidiar con la presión, de por ejemplo cuando llegamos a otras playas que no cuentan con el servicio y la emergencia ya está declarada", sostiene Martín.
"Yo creo que el ciclismo, la natación o el atletismo son deportes que le exigen mucho a uno mismo. Tanto en lo físico –por el desgaste que ello lleva- como en lo mental. Como sea, uno debe estar con la mente en frío y hacer de la constancia un hábito de vida para buscar destacarse. Y eso uno lo puede llevar a todos los aspectos de la vida. El servicio de guardavidas es un servicio de emergencia como ser bombero u otro, e implica momentos de mucha tensión y adrenalina. Pero acá en el cuerpo los más viejos acompañan a quienes se van haciendo en el camino, entonces se aprende con el tiempo", recalcó.

ACOMPAÑANDO PROCESOS
Desde principios del 2008, y por iniciativa de Víctor "Paco" Mayorga, en el gimnasio municipal 1 comenzó a funcionar el Gabinete Metodológico Deportivo para acompañar en el entrenamiento a deportistas de distintas disciplinas de la capital petrolera.
En esos comienzos eran cinco las personas que iban a tomar clases de entrenamiento integral de acuerdo a sus intereses.
Hoy son cerca de cien personas las que van por diferentes motivos, en una franja que concentra sus mayores adhesiones en la franja de edad que va de 12 a 18 años., con un equipo de trabajo de diez personas que incluyen desde profesores de educación física, psicólogo, rehabilitación y nutricionista.
"Se trata de brindar un servicio integral al deportista de acuerdo a las necesidades que tiene y la disciplina que practica. Por ahí tenemos chicos que van solo al psicólogo u otros que necesitan recuperarse de una lesión. Como sea se trata de brindar una herramienta de apoyo", expresa.
Al frente del grupo de profesionales se encuentra Martín Gurisich, quien fuera llamado por los viejos ciclistas como el 'diamante' de la Patagonia.
Aunque le escape al elogio, Gurisich sostiene que su proyección se debe al valor humano de los entrenadores que tuvo a su lado, ya sea desde Alberto "Pato" Vargas hasta Ramón Cañete. Y tantos otros que supieron brindar no solo aliento, sino tiempo en un joven que tan solo con dos años en el ciclismo dejaba a Comodoro Rivadavia en lo más alto, mientras el resto del país se enteraba que acá también hay materia prima para trabajar.
"Lo único que lamento es haber vendido mi bicicleta 'Privitera', que fue la primera profesional que recibí y con la cual pude conseguir la consagración. Tal vez para quienes no hacen ciclismo sea difícil de entender, pero para nosotros la 'bici' es como una extensión de nuestro propio cuerpo", remarca.
Hoy en día se compró una bicicleta de mountan bike y sale a pedalear por gusto. A veces siente (no lo niega) el cosquilleo por volver a competir. Pero esa etapa entiende que ya la cerró en su vida. Por lo pronto ahora se dedica a ser formador de deportistas mientras custodia las costas de la capital petrolera.
"El esfuerzo, el sacrificio y la dedicación no se compra con plata. Si a eso le sumamos la suerte de contar con un buen entrenador (en una relación basada en la honestidad de ambos) a nuestro lado y una cuota de genética, cualquiera tiene la chance de destacarse", concluyó.

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