Más de 20 marcas de cervezas consolidan un mercado artesanal que crece en Chubut

En Lago Puelo y El Hoyo está la mayor cantidad de marcas del mercado cervecero artesanal de Chubut, en un circuito que se extiende a Epuyén, Esquel y Trevelín en la Comarca Andina. El fenómeno también llega a las costas. En el último año nació la primera cerveza de Rada Tilly y hay dos antecedentes de iniciativas previas en Comodoro Rivadavia. En el valle y Puerto Madryn, otra media docena de productores compiten en un mercado creciente, que también cuenta con un importante grupo que se dedica a la elaboración para consumo propio o como hobby, una tendencia que igualmente crece.

En la década pasada Mamba inauguró el mercado cervecero de Comodoro Rivadavia luego de muchos años sin una cerveza propia. Luego vino Tres Monjes, también en esta ciudad; y en la actualidad es el momento de Birrada, que se presenta como la primera cerveza artesanal de Rada Tilly. Llegó para fortalecer un circuito que se consolida en toda la provincia con más de 20 marcas a partir de cuatro ingredientes: agua, cebada malteada, lúpulo de la zona y levaduras.
Pablo Almandoz es el ideólogo y creador del emprendimiento radatilense que maneja junto a su socio Pedro Carbone Evans, bajista de "Los Cheremeques". Sobre la avenida Moyano al 2.000, Pablo "cocina" cada semana 300 litros de cerveza que luego se venden en un restobar de la villa, pero también se comercializa en fiestas o entre amigos o conocidos, quienes están expectantes ante cada nueva cocción de esta bebida que próximamente se podrá probar en Comodoro Rivadavia.
Según contó Pablo a El Patagónico, en estos primeros ocho meses de producción formal su cerveza tuvo buena respuesta por parte de los cerveceros locales y realmente no dan abasto con la producción. Sin embargo, su objetivo no es netamente comercial y por esa razón hoy priorizan calidad antes que cantidad, pese a que muchas veces no pueden dar respuesta a los pedidos.
"Hace tres años ya que comencé, siempre invirtiendo y tratando de mejorar la calidad y pensando no en la cantidad de litros. Nos movemos un montón y siempre que sabemos que viene alguien lo buscamos, le preguntamos y tratamos de mejorar", contó sobre su emprendimiento.
"La cerveza es simple, pero vos podés elaborarla de forma compleja, porque hay un montón de procesos y equipamientos que te van a ir haciendo mejorar la calidad. Influye también el estudio que le dediques y el tiempo, pero no nos corre la cantidad", explicó haciendo hincapié en la filosofía de la marca.
Lo cierto es que Birrada hoy tiene tres sabores: IPA, Scotch y Golden, y próximamente lanzará una Porter con la que buscará consolidar su pequeño circuito, siempre tratando de respetar los parámetros de la Beer Judge Certification Program (BJCP), entidad con sede en Estados Unidos que promueve la difusión de la cerveza en todas sus vertientes, formando jueces y también garantizando la formación técnica necesaria para evaluar la solvencia de la bebida.
A su vez Pablo es integrante de la asociación "Somos Cerveceros", que nuclea a los amantes de esta bebida en Argentina, y que en Comodoro Rivadavia tiene varios integrantes, entre ellos Sebastián Seifert, quien fabrica en su casa de un modo más artesanal, tal como hacen por lo menos otros seis integrantes de la entidad, y otros comodorenses que recién dan sus primeros pasos en este arte.
"En Comodoro y Rada Tilly somos cerca de quince productores de cervezas. Todo el tiempo nos juntamos, de hecho yo en mi casa puse una cervecería y hacemos capacitaciones y eventos, tirada de cerveza para que la gente se acerque a hablar del tema", contó Sebastián a El Patagónico.
"Empezamos con el conocimiento más común, sin saber de las variedades que pueden existir. Pero descubrimos que eso sucede con un tipo de levadura, que hay otro tipo que ofrece otra variedad más sabrosa, con otra graduación alcohólica y diferentes tipos dependiendo de la historia", agregó sobre sus comienzos.
Tal como cuenta Sebastián el trabajo cervecero tiene mucho de cooperativo. Por eso es habitual que juntos los productores compren la materia prima e insumos en Buenos Aires, pero también traten de darle apoyo a los nuevos emprendedores, difundiendo principalmente esta cultura.
Con ese objetivo también crearon un foro aprovechando las bondades de las nuevas tecnologías y las redes sociales. Así Facebook se convirtió en su block de notas donde el grupo "Somos cerveceros-Comodoro Rivadavia" comparte desde videos hasta encuentros y convocatorias de compra.

CUNA DEL LUPULO
Hoy el circuito cervecero en Chubut se extiende a todos los rincones de la provincia. Los antecedentes indican que toda la movida comenzó en la Comarca Andina, tierra de artesanos por naturaleza y cuna del lúpulo gracias a la llegada de inmigrantes galeses y alemanes.
Así los primeros pasos se dieron en pequeños poblados como José de San Martín hace más de 80 años. Sin embargo, fue en El Bolsón, poblado rionegrino ubicado en el límite con Chubut, donde tuvo la explosión que derivó en este presente.
Para ello fue fundamental el nacimiento, en 1984, de la cervecería artesanal más antigua de la Patagonia en actividad: El Bolsón.
Su éxito comercial, en este caso sí vinculado a la regla de oferta-demanda, dio pie a que en los últimos años surgieran otros emprendimientos, principalmente en los pueblos aledaños: Lago Puelo y El Hoyo, pero también en Esquel, con la cerveza Huemul y otras marcas, Trevelín y Epuyén.
Así en la Comarca Andina de Chubut hoy se pueden encontrar por lo menos quince marcas de cervezas, más un sinnúmero de cocineros artesanales que venden con el boca a boca o fabrican para consumo propio, y también la primera Cooperativa de Cerveceros de la Patagonia (CooCePa).
La misma nuclea a todas marcas reconocidas en el ámbito comercial: Pilker, Chaura, Rupestre, Huemul, Pestrébola, La Bandurria, La 40 y Murrayana, esta última creada por Pablo Leo, quien desde Epuyen contó su experiencia.
"Yo fabrico hace cinco años, pero hay otras que tiene diez años. La más antigua es Rupestre y Pilker (Lago Puelo) que tienen 10 u 11 años", contó a modo de introducción desde la cordillera, mientras continuaba con sus tareas habituales, en su caso todas vinculadas a la elaboración de cerveza artesanal.
"Siempre me gustó el tema, entonces cuando volví de Buenos Aires, donde estuve estudiando, decidí empezar como aficionado y me pareció que era interesante armar un emprendimiento sobre esto. Ahora es un negocio que disfruto y no de manera obligada", agregó.
Según explicó Pablo, en la Comarca Andina quienes se dedican a esto pueden incluso vivir de sus ventas, aprovechando las bondades del turismo, pero también por ser la cuna del lúpulo y la ubicación geográfica que ya es una marca registrada: la Patagonia.
"Se puede vivir de esto, más hoy en día que tiene un auge lo artesanal y la zona donde vivimos tiene una historia importante referida a la cerveza. La verdad es que todo turista que se sienta a comer algo quiere probar alguna cerveza y sabe qué tiene que llevar, como en Bariloche lleva el chocolate a pesar de que el cacao no es de allá", analizó este productor que fabrica cinco variedades: IPA, Scotch y Golden, Negra, Roja con frambuesa y una IPA india, más fuerte que la tradicional.
Considera que "se vende la misma cantidad de cervezas que dulce".
Lo cierto es que los números parecen darle la razón a este productor, ya que todos los cerveceros consultados aseguraron que hay una producción mensual promedio de 1.000 litros por marca. Por supuesto que algunas producen más, pero todas coinciden en que tienen su mayor periodo de ventas durante la temporada de verano.

EN MADRYN TAMBIEN
A diferencia del resto de la provincia, los productores cordilleranos cuenta con una ventaja: el lúpulo lo adquieren directamente de los productores locales, quienes les envasan en cantidades pequeñas y han sumado nuevas variantes a las dos más clásicas, como una forma de apoyar esta producción, muy diferente al mercado tradicional que concentra la mayor compra del producto.
Es que la cordillera es sin duda la cuna de esta planta. Su valor comercial es tan importante que en febrero allí incluso se celebrará el Festival de la Cosecha del Lúpulo, una festividad que homenajea a este producto, y que también permitirá que se difundan y promocionen todas estas cervezas artesanales, con la llegada de referentes de diferentes puntos de Latinoamérica y más de 200 marcas.
A esta fiesta posiblemente también asista Markel Orcaizaguirre, el creador de Artesana, una de las dos cervezas de Puerto Madryn. La otra es Win.
En su caso, según comentó a este diario, comenzó a incursionar en los cinco pasos de elaboración a mediados de 2011 como un hobby, y recién un año después comenzó a armar su fábrica, la cual habilitó en 2013. Desde entonces no paró, y en carne propia se dio cuenta del incipiente mercado que había en la chopera.
"El mercado está en auge, por un lado hay productores y por otro se retroalimenta porque la gente tiene más oferta y creo que al probarla le cuesta un poco volver a tomar lo que antes nos vendían como cerveza, que no tiene nada que ver con lo que nosotros realizamos que es 100 por ciento de malta y no se escatima en los productos", explicó desde la ciudad de las ballenas.
Así Markel dejó su carrera como profesor en Diseño Industrial, y se puso a elaborar Golden, Scotch, Porter e IPA, convirtiéndose en un referente del rubro y, según Pablo Almandoz, en el creador de una de las mejores cervezas de Chubut.
Por el momento, tras un intento fallido, el creador de Artesana -que produce 1.000 litros mensuales para ocho comercios, mientras otros doce están en espera-, está intentando formar una cooperativa como sucede en la cordillera con CooCePa, o en Comodoro en menor escala con la filial de "Somos Cerveceros".
Para esto ya se contactó con otros productores de Trelew, donde se puede encontrar las cervezas Pulpo Rojo, Draig, Pangea, y también espera hacerlo pronto con el dueño de Rijabec de Rawson, otro de los emprendimientos que se suman a este mercado que genera las mejores expectativas a futuro, según analizó.
"La cerveza tiene 10.000 años de historia y nunca se dejó de tomar. Es un mercado creciente y hoy por hoy al aparecer esta nueva propuesta, que si bien es antiquísima, ayuda a volver a descubrir una bebida y cada vez la eligen un poco más", afirmó Markel.
"En mi caso desde noviembre a febrero no alcanzo a abastecer, no se logra cubrir la demanda de ocho comercios con los que trabajo, entonces la visión que tengo es super optimista. Creo que en Chubut vamos por buen camino", sentenció, coincidiendo con la apreciación de otros especialistas, quienes ven un mercado en crecimiento que se expande por toda la provincia.

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