Mateocho

Mateo Banks se convirtió el 18 de abril de 1922 en el primer homicida múltiple de la Argentina. Padre de cuatro hijos, hacendado reconocido, activo militante conservador, integrante del Jockey Club y presidente de la Liga Católica, estaba acorralado por el juego. Ante la falta de dinero les vendió a sus hermanos las tierras heredadas de sus padres. Pensó recuperarlas con el exterminio de sus parientes. Primero planeó envenenarlos, pero la estricnina que colocó en el puchero no hizo efecto. Mató a sus tres hermanos, dos sobrinas, una cuñada y dos peones. Fingió una coartada y siempre sostuvo su inocencia. Después de 20 años de prisión, murió desnucado en una bañera cuando gozaba de libertad condicional.

En 1922, a los 44 años, Mateo Banks era un reconocido activista social de la localidad bonaerense de Azul y representante de una firma de automóviles. Había presidido la Liga Católica, era integrante del Jockey Club y militaba en el partido conservador. Pero nadie lo recordará por eso, sino por haber matado el 18 de abril de ese año a ocho personas en menos de doce horas. Las víctimas fueron sus tres hermanos, dos sobrinas, una cuñada y dos peones. Desde ese día la prensa nacional lo bautizó "Mateocho", un chacal que hasta tiene dedicados dos tangos y que es considerado el primer homicida múltiple de la Argentina.
Su padre había llegado al país en 1862 desde Irlanda. Primero vivieron en Chascomus y luego se mudaron a Azul en donde tuvieron en arriendo más de 1.300 hectáreas y 5 mil cabezas de animales. Mateo decidió buscar suerte solo. Logró amasar una pequeña fortuna en San Luis como ganadero y comerciante, se casó y tuvo cuatro hijos.
Volvió a Azul donde se hizo reconocido socialmente y vivía una vida de pequeño burgués que no pensó perder cuando le faltó dinero a causa del juego. Sus hermanos, muchos más modestos en sus gastos y ritmo de vida, amasaban mayores fortunas, por lo que decidió estafarlos.
Banks, antes de asesinarlos les había vendido sus condominios que al parecer no pensaba resignar. Incluso falsificó declaraciones de bienes ante el Banco Nación y también boletos de compra-venta de ganado.

SU VERSION
A las 8 del 20 de abril de ese año se presentó en la comisaría manifestando que la noche anterior, entre las 20 y las 22, sus peones habían asaltado las dos estancias familiares, propiedad de sus hermanos Miguel y Dionisio Banks, matándolos a tiros de escopeta.
Ante la policía azuleña también dijo que los asesinos habían matado a Julia Dillon de Banks, su cuñada y Ana María Banks, su hermana. Además dijo que los balazos alcanzaron a Cecilia Banks –su sobrina- y que la pequeña Sara Banks de once años –también sobrina– estaba desaparecida.
Banks, respetado hacendado del lugar, dijo que él había dado muerte a su peón Juan Gaitán y que creía haber herido a Claudio Loiza, otro de sus peones, quien a pesar de ello había huido. "Esos mismos sujetos en el día de ayer, intentaron envenenar a las familia por medio de una sustancia tóxica en la comida", le contó a los efectivos policiales.
De ahí en adelante Banks incurriría en contradicciones cada vez que declaró ante la autoridad. Luego confesó y hasta se retractó diciendo que le habían sacado declaraciones mediante torturas.
El 23 de abril dijo que la noche del crimen había estado tomando caña con Gaitán, y que hicieron "un pacto de sangre". Que el peón "había concluido con todos" sus hermanos y que lo quiso extorsionar, cobrándole dos mil pesos por cada asesinato, por eso él lo mató.
Pero el 24 de abril de 1922, confesó que fue "el único autor de las muertes" de sus hermanos, de su cuñada y de sus sobrinas de 14 y 12 años para "quedarse con las haciendas". Contó que les disparó porque había sido descubierto en sus planes, y no podía dejar ningún testigo vivo.
EL HORROR
El horror se había desatado el 18 de abril de 1922, al mediodía, cuando primero mató en la estancia "La Buena Suerte" a su hermano Dionisio. Lo asesinó por la espalda. Luego le pegó un culatazo a su sobrina Sara, de 12 años, a la que remató de dos disparos.
A la noche cuando llegó Gaitán, Banks lo mató por la espalda cuando este guardaba el sulky. Se dirigió a "El Trébol" en donde se encontró con Loiza a quien le pidió que lo acompañase al otro campo. En el trayecto le disparó un tiro en el cuello, lo remató y lo escondió en un pajonal. Regresó e hizo lo mismo con su hermana María Ana, después volvió y mató a su hermano Miguel, a su cuñada y a la hija de ambos.
En su acusación el fiscal afirmó: "había concebido la idea de apoderarse de las haciendas de sus hermanos desde un tiempo antes de asesinarlos". Comenzó falsificándoles las firmas para quedarse con unos animales de la sociedad Banks hermanos, y el 1 de abril compró estricnina en la farmacia". Ese veneno lo echó en la olla de los pucheros, pero algunos por el mal sabor tiraron la comida.
El 12 de marzo de 1923, lo condenaron a reclusión perpetua. Su defensor impugnó y la Suprema Corte de La Plata decidió que se realizara un segundo juicio, pero que no fuese oral, sino por jurados. El mismo se realizó en 1924, aunque nuevamente fue declarado culpable y condenado a reclusión perpetua.
"Hombre alto y fuerte. Tiene un completo dominio sobre sí mismo, casi una apariencia serena. Sin afectación y demuestra tener poco más de 50 años. Un hombre de campo, con la caracterización típica de su origen británico. Reposado en sus movimientos, viste correctamente como cuadra a un hombre de posición holgada. Su aspecto impresiona bien y al contemplarlo nadie puede imaginar que pueda pesar sobre él una condena de asesinato múltiple. Su mirada es tranquila, sin altanería y sin inquietud", así lo describían los peritos psicólogos.
En el juicio a Banks la sociedad le señalaba haber violado "la dignidad moral de la familia" y "el honor". Parte de su familia se cambió el apellido Banks por el de Gainza, el de su mujer.
Banks ingresó a la Penitenciaría Nacional el 28 de marzo de 1925, procedente de la cárcel de La Plata y en febrero de 1926 fue trasladado a la cárcel del fin del mundo, donde vivió 10 años y compartió el frío de los barrotes con el mítico Cayetano Santos Godino, alias "el petiso orejudo".
En 1936 volvió a la penitenciaría en la capital, hasta cumplir 20 años de reclusión. Los presos lo llamaban "el místico", por su devoción religiosa aunque tenía "falta de reacción emotiva".
En 1949, a los 75 años, se desnucó en la ducha de un baño compartido de una pensión de la calle Ramón Falcón al 2178, en Flores. Él también se había cambiado el nombre. Se llamaba Eduardo Morgan. Todos al parecer querían enterrar aquel apellido, al que se lo asociará por siempre con la imagen del autor de los féretros uno al lado del otro.
"Lo invitamos a develar esta historia atrapante", estimulan desde Turismo de Azul. "Tras los pasos de Banks" es una excursión de mediodía en la que se puede incluso visitar la casa de la familia, en la que se inició la masacre de "Mateocho".

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